Más de 50 personas en situación de discapacidad participaron del II Encuentro Náutico en La Paloma

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Cómo se vivió la jornada de deportes acuáticos e integración en Rocha, con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad. En el mar somos todos iguales: así se llamó el II Encuentro Náutico organizado por el Club Náutico Sudestada en La Paloma, Rocha, con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Más de 50 jóvenes y adultos participaron en un encuentro recreativo que visibilizó la discapacidad en su diversidad y generó espacios de integración y contacto con la playa y el deporte. Facundo Ortiz tiene 27 años, ama nadar y es directivo de Sudestada. Disfruta de estar en el agua porque es un medio en el que puede moverse con mayor facilidad; fuera, debe trasladarse en silla de ruedas o con bastones canadienses. Nació con espina bífida, una condición congénita que afecta la columna vertebral y la médula espinal. Para él, el valor del Encuentro Náutico está en generar oportunidades. Participó gente de las ciudades de Rocha y Castillos, que no suelen acceder al mar durante el año, y hubo actividades como paseos en kayak y gomón, stand up paddle y recreación en la arena. También se realizó una comida grupal que promovió una mayor integración entre participantes, profesores y socios del club que se acercaron a colaborar. La psicóloga María José Bagnato, profesora titular de la Facultad de Psicología de UdelaR, sostuvo que “realizar actividad física ayuda a mantener la salud física y emocional, y evitar la soledad y el aislamiento”. En este sentido, entiende que “cuando se habla de educación inclusiva es importante considerar no solamente los aspectos académicos, sino todas las actividades que se proponen al grupo, como el juego y el deporte”. Más de 50 personas en situación de discapacidad física o cognitiva formaron parte del Encuentro Náutico. Hubo desde niños de 10 años hasta adultos de 40 o 50, agrupados en cinco asociaciones: Grupo Rochense de apoyo al Deporte Adaptado, Asociación de Ayuda Integral a las Personas con Discapacidad del Departamento de Rocha, Creciendo, Centro de Apoyo al Desarrollo Integral y Programa de discapacidad visual del Ministerio de Desarrollo Social. También estuvo presente el alcalde de La Paloma, Sergio Muniz, que desde hace 20 años es tetrapléjico. Tras una zambullida accidentada en Tenerife, Canarias, sufrió una lesión que lo dejó sin sensibilidad ni movilidad del pecho hacia abajo. Hoy, se traslada con una silla de ruedas eléctrica. Según dijo, uno de los mayores beneficios de jornadas como las del domingo pasado es la integración: “Cuando me tocó quedar en silla de ruedas, era mucho más difícil encontrar personas en la misma condición, no porque no hubiera, sino porque había mucho prejuicio y la accesibilidad era un problema”. Y aclaró: “Hoy sigue siéndolo, pero hemos logrado vencer muchísimas barreras”. Lo que predominó en el Encuentro Náutico fue la alegría. Así lo expuso el alcalde: “La alegría de que viniera gente de lugares donde no es tan común el contacto con el mar, la alegría de verlos disfrutando, la alegría de saber que se puede, que podemos disfrutar de la playa y del deporte”.

Historias de vida.

A los tres años de edad Facundo ya estaba chapoteando en la piscina. Empezó por recomendación médica, también impulsado por sus padres, y siguió hasta el día de hoy porque le da mucha libertad. La natación fue, para él, un camino de desafíos y aprendizajes: “De niño pensaba que no podía hacer algunas cosas, pero siempre tuve profesores que me animaban a más”, contó. En su caso, la accesibilidad al deporte nunca fue un problema porque siempre encontró espacios que le abrieron las puertas y se adaptaron a sus necesidades. Hoy, promueve lo mismo en Sudestada. Sergio también estuvo siempre vinculado al agua. Se crió en La Paloma, en una casa frente al mar, y desde los 10 años participó en actividades náuticas junto a sus hermanos. Hacían de todo: windsurf, kayak, surf. “Hasta que tuve el accidente, el deporte náutico era una pasión para mí”, relató. La lesión que lo dejó en silla de ruedas ocurrió, justamente, en el mar. Se fracturó la cuarta vértebra tras zambullirse en las olas de Tenerife. Sin embargo, eso no le generó rechazo hacia el agua, todo lo contrario: “Estoy en la playa siempre que puedo, en canoas, en el mar. La playa es mi hábitat”.

Con respecto al deporte para personas en situación de discapacidad, afirmó que “se ha avanzado mucho”. Y explicó: “Hay equipos de atletas con discapacidades, centros que se dedican a eso y más conciencia a la hora de diseñar espacios públicos, pero hay muchísimo por hacer, sobre todo en lo privado”. Para él, “el Estado debe exigir que los comercios y otras áreas privadas trabajen la accesibilidad”. Por su parte, la psicóloga Bagnato mencionó que, si bien cada vez hay más propuestas de deportes y espacios públicos adaptados para personas en situación de discapacidad, también es cierto que existen múltiples barreras.

Primero, las geográficas, en tanto muchas veces las actividades quedan lejos de donde viven las personas; segundo, las económicas; tercero, las de comunicación o comprensión, por ejemplo, en casos donde la persona debe ir sí o sí con acompañante; cuarto, las actitudinales, “que parten de la desinformación y las falsas creencias respecto a que las personas con discapacidad no pueden”. Finalmente, afirmó: “La única forma de derribar estos mitos es apostar a la diversificación de propuestas accesibles”.

Propuestas accesibles para todas las personas.

“Sudestada es un club abierto a la discapacidad”, sostuvo Facundo, y agregó que “aunque no tuviera todos los medios, siempre trata de buscar soluciones para que todos puedan participar de las actividades como un integrante más”. Actualmente, la organización está en tratativas para adquirir un velero adaptado de modo que personas con distintos grados de discapacidad puedan manejarlo por su cuenta.

“En los veleros tradicionales, cuando el viento ingresa la vela se corre de lugar y eso hace que uno deba moverse, pero en los veleros adaptados eso no pasa porque tiene contrapesos”, explicó el nadador y directivo del club. De esta manera, la persona puede manejarlo siempre sentada en el mismo lugar. En el espacio donde está Sudestada funciona una playa accesible del Gobierno Departamental de Rocha. Se trata de la playa Bahía Grande, inaugurada en enero de 2014. El alcalde Muniz indicó que la zona cuenta con sillas acondicionadas para el agua, una rampa hasta el agua y asistentes; el servicio se habilitará en verano. En la temporada también habrá playas accesibles en Ciudad de la Costa, Atlántida, La Floresta, Guazuvirá, Santa Lucía, Lago Merín, Santa Ana, Artilleros, Piriápolis, Punta del Este, Montevideo, Las Cañas y otros balnearios y ciudades del país. La lista completa está en la sección de noticias del sitio web del Ministerio de Turismo. https://www.elpais.com.uy/

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