¿Qué sucede en la industria pesquera uruguaya?

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La gestión de la pesca debe profundizar y revalorar  que el producto que se comercializa es una materia prima nacional, un recurso natural, una fuente de riqueza y trabajo pero en  un marco de cuidado y sustentabilidad que requiere la constante evaluación

Dr. Juan José Botta

(Informe especial para ICN Diario).-

La industria pesquera en Uruguay tiene por delante una serie de desafíos que ya no son postergables.

Con el ejemplo del campo y la ganadería, un proceso que contó una  política de gestión clara, moderna, preservando las características naturales y ecológicas, que tuvo como eje un criterio tendiente a abrir mercados, derribar barreras sanitarias, acuerdo comerciales inter países y un sector privado que acompaño con la mejora en la calidad de su producto y aprovechamiento de sus tierras.

La gestión de la pesca debe profundizar y revalorar  que el producto que se comercializa es una materia prima nacional, un recurso natural, una fuente de riqueza y trabajo pero en  un marco de cuidado y sustentabilidad que requiere la constante evaluación.

No es viable tener una explotación comercial que no sea sustentada y correctamente evaluada desde el punto de vista científico y continuada en el tiempo del recurso.

Pone en duda toda una política de gestión sobre la pesca el hecho de explotar un recurso sin saber a ciencia cierta su estado de situación y evolución.

Este proceso de estudio de la especie y ecosistema debe ser una prioridad  constante y  desvelo de los órganos que gestionan recursos pesqueros. Aún para el caso del que el mismo no sea explotado.

Se debe tener esa información proveniente del estudio del recurso para trazar y ajustar las políticas de pesca según especies, temporadas y el impacto que la explotación produce en ese ecosistema marino. Este es un ciclo constante: Investigación, Explotación, Investigación, Explotación.

Conjuntamente con este hecho se deberá contar con herramientas de gestión para que se ajusten pragmáticamente la posibilidad de capturas anuales en más o menos de acuerdo a la evolución que el recurso presenta. A modo de ejemplo y en términos ganaderos, no es lo mismo seca que inundación, no es lo mismo saber que máximo de pariciones puedo tener de acuerdo a las hectáreas de campo que ocupo, y los requerimientos de pasturas, aguas, sombras que según existencias se deberán valorar como ser ventas , reposición de vientres, toros, engorde de novillos, terneros  etc. Porque para optimizar debo estudiar, planificar y actuar de manera cambiante según valoraciones y circunstancias.

Lo mismo sucederá con los recursos pesqueros en su normal evolución y ciclos. A esto se le deberá adicionar los aconteceres climáticos, medio ambientales, elemento que cada vez influyen  en los movimientos de las especies marinas, en su desarrollo.

Por lo que la investigación científica del ecosistema y las especies marinas se hacen de una importancia de rango jerárquico y los gobiernos deberán encontrar los medios para llevar adelante esta tarea. El intercambio explotación comercial investigación científica es una solución viable. No es viable carecer de medios para llevar adelante la tarea.

Pero estos aspectos vinculados al control y cuidado de la especie son parientes de la gestión que sobre la explotación del recurso se hace.

Porque así como se dan derechos de acceso a la pesca a los permisarios estos tienen también obligaciones que cumplir con ese derecho.

Y si quien otorga esos derechos, no deja en claro las obligaciones que con ese derecho se deberán cumplir, o si no se es exigente en los aspectos fundamentales de esa relación podemos encontrar que se hecha por la borda el custodió de la riqueza nacional que ese recurso y derecho de pesca genera.

Así por ejemplo podemos encontrar permisarios que no son capaces de tener las capturas anuales que se le otorgaron. Esta realidad no puede suceder (anacrónico con el mundo) y menos en un pesquería que sea declarada cerrada. El permisario que no puede alcanzar los derechos de pesca que se le fueron otorgados, deberán ser advertidos y de no poder hacerlo de manera constante deberán ser acompañados por nuevos permisarios en el esfuerzo y nuevo cálculo de su potencial de captura según su resultado . El país no cede un cupo de pesca para que no se alcance. El hecho de no hacerse el esfuerzo de pesca necesario para alcanzar el cupo otorgado es un hecho grave, que implica pérdidas directas a la economía nacional, al trabajo a la recaudación, no solo al bolsillo del empresario pesquero.

Otro ejemplo sería en la aptitud de la embarcación para que su pesca sea aceptada y adquirida en los mercados del primer mundo o de mayor poder adquisitivo. No puede pasar que un permisario pase todo su periodo de pesca (cinco años) en inamovilidad sin que la calidad de su proceso industrial y por ende de su producto evolucione con criterios de acceso a esos mercados. Y que el órgano encargado de la gestión no tome riendas sobre este asunto con intimaciones a mejoras y con procesos claros en ese sentido. También colaborando desde aspectos financieros con políticas que se pagan solas, como ser invertir para vender a mejor precio.

Hay más ejemplos que podríamos señalar como elementos a cambiar en una política de pesca que pudiere adecuar la realidad de lo que hoy pasa, al potencial que se puede alcanzar. El uso de permisos provisorios que colaboran para momentos específicos o tareas de pesca temporales y no continuadas. Asociación del Gobierno con Privados para la eficaz tarea de investigación, exploración de los recursos marinos y los ecosistemas que los contienen. Fomentar y colaborar desde la actividad pública con los procesos de certificaciones sanitarias del producto pesquero nacional. Requerir de los permisarios la modernización de la flota pesquera y colaborar con ese proceso.

Este recorrido no parece ser muy largo en el tiempo pero si requiere de ponerse objetivos e ir dando pasos con un rumbo claro. No representa un riesgo para la seguridad jurídica de Uruguay incorporar nuevos permisarios en pesquerías declaradas cerradas, en las cuales su Rendimiento Máximo Sostenible, ni su Rendimiento Constante Sostenible son alcanzados año tras año. Estos techos o topes prácticos de capturas ya contemplan la evolución de la especie y su sustentabilidad en el tiempo. Es omisión de los permisarios o mal cálculo de su cantidad (en número de barcos o en volumen de pesca) el hecho que año tras año se dejen grandes porcentajes de cupo permitido de captura.

Esto incluso ha provocado la pérdida de soberanía nacional sobre estos recursos. Ya que en aquellas especies y cupos de aguas internacionales que son materia de reparto por comisiones de países han determinado y continua sucediendo que se restringa año tras año el cupo otorgado al Uruguay. Ese custodio que sucede del status quo, y esa omisión de hacer gestión desde la visión del recurso deja por el camino cerca de 200 millones de dólares de exportaciones al año. Esa suma son centenares de nuevos puestos de trabajo (en viajes marítimos), son tarifas portuarias, son tributos, son riqueza que nuestro país tiene a disposición y no hacemos lo necesario para alcanzarla. A modo de conclusión diremos que la pesca en Uruguay y su explotación así como la evaluación científica de esos recursos requieren hoy una mayor atención, una nueva propuesta que reconozca y pueda desde lo público y desde lo privado  producir los cambios necesarios. https://www.icndiario.com/

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