25 de octubre de 2026
Tres kayakistas argentinos se preparan para afrontar una de las travesías náuticas más exigentes proyectadas para el próximo verano antártico: navegar en kayak desde la Base Esperanza hasta la Base San Martín, atravesando el Círculo Polar Antártico, en una expedición que además tendrá como objetivo recaudar fondos para el Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad (CAAD) de Ushuaia.
La iniciativa, denominada “Antártida Infinita: Remar para Transformar”, está encabezada por Diego Linares, Javier Siede y Juan Ignacio Tomaselli, quienes prevén iniciar el operativo desde Ushuaia el próximo 2 de enero de 2027. El regreso está previsto para mediados de febrero, aunque el cronograma quedará condicionado a las condiciones meteorológicas y al estado del mar y del hielo.
La información fue difundida por Aire Libre FM, de Tierra del Fuego, a partir de una entrevista realizada a Diego Linares, uno de los integrantes de la expedición. El medio detalló que el proyecto combina un desafío deportivo y de navegación en aguas antárticas con una campaña destinada a visibilizar el autismo y promover la inclusión de las personas con discapacidad.
UN RECORRIDO DE CASI 1.000 KILÓMETROS
El itinerario previsto contempla aproximadamente 900 a 950 kilómetros de navegación, siguiendo la costa occidental de la Península Antártica entre la Base Esperanza, ubicada al norte, y la Base San Martín, en la bahía Margarita. La planificación de los organizadores contempla 23 etapas de navegación, con jornadas que podrían alcanzar entre 30 y 50 kilómetros, dependiendo de las condiciones encontradas durante el recorrido.
Uno de los principales objetivos será alcanzar el Círculo Polar Antártico, situado en torno a los 66°33’46» de latitud sur. El punto constituye uno de los hitos geográficos de la expedición y será atravesado mediante navegación en kayaks de mar individuales.
El proyecto prevé además recorrer sectores de particular complejidad de la Península Antártica, entre ellos los estrechos de Bransfield y Gerlache, el canal Errera y el canal Lemaire, además del área de la Base Brown y la bahía Paraíso.
LA PRIMERA ETAPA, UNO DE LOS MAYORES DESAFÍOS
De acuerdo con Linares, uno de los sectores más exigentes estará comprendido entre la Base Esperanza y el ingreso al estrecho de Gerlache. Se trata de un tramo de aproximadamente 200 a 250 kilómetros que estará expuesto a las condiciones del estrecho de Bransfield y a los sistemas meteorológicos asociados al pasaje de Drake.
La planificación deberá contemplar ventanas meteorológicas adecuadas, puntos de desembarco y posibilidades de resguardo, ya que la navegación en kayak en esta región se encuentra directamente condicionada por el viento, el oleaje, la visibilidad y la presencia de hielo marino.
A medida que la expedición avance hacia el sur aumentará además la presencia de hielo flotante. Los organizadores señalan que su distribución y concentración podrían obligar a modificar la ruta o detener temporalmente la navegación, por lo que las 23 etapas constituyen una planificación sujeta a las condiciones reales que encuentren los expedicionarios.
El sitio oficial de Antártida Infinita señala que la temperatura superficial del mar en el área puede ubicarse entre 0 y 2 °C, mientras que los vientos pueden superar los 80 nudos, factores que explican la elevada exigencia operativa del proyecto.
KAYAKS INDIVIDUALES Y EMBARCACIÓN DE APOYO
Los tres expedicionarios realizarán la navegación en sus propios kayaks de mar y contarán con una embarcación a vela-motor de apoyo logístico, destinada también a documentar la travesía y brindar asistencia ante eventuales emergencias.
El planteo es que los kayakistas desarrollen el recorrido con un alto grado de autonomía, con una planificación previa de los sectores costeros, puntos de desembarco y alternativas de navegación. Sin embargo, el esquema contempla recurrir al barco de apoyo cuando las condiciones representen un riesgo para la seguridad del equipo.
La expedición comenzará con el traslado marítimo desde Ushuaia hacia la Antártida a bordo de un velero, para lo cual se estima un período de aproximadamente cuatro días de navegación a través del pasaje de Drake. Una vez alcanzada la Base Esperanza, los integrantes tendrán un período de adaptación antes de iniciar el tramo en kayak hacia el sur.
El arribo a la Base San Martín está estimado inicialmente para el 10 de febrero de 2027. Desde allí se prevé el regreso hacia Ushuaia a bordo del velero de apoyo, completando una expedición cuya duración total se calcula en aproximadamente 45 días.
EL ANTECEDENTE DE LA PATRULLA INVERNAL DE 1962
La travesía también posee un componente histórico. El recorrido entre Esperanza y San Martín toma como referencia la expedición realizada en 1962 por el teniente primero Gustavo Adolfo Giró Tapper, integrante del Ejército Argentino, aunque aquella misión se desarrolló por vía terrestre durante el invierno antártico.
La denominada Patrulla Invernal unió ambas bases atravesando sectores montañosos y glaciares de la Península Antártica. Según la información histórica difundida por los organizadores, aquella expedición se extendió durante más de cuatro meses y cubrió más de 1.800 kilómetros con vehículos oruga y otros 1.500 kilómetros mediante trineos de perros.
“Antártida Infinita” busca recuperar ese recorrido desde una perspectiva completamente diferente: trasladar el desafío al medio marítimo y realizarlo mediante kayaks, atravesando además el Círculo Polar Antártico.
UNA EXPEDICIÓN CON UN OBJETIVO SOLIDARIO
El proyecto tiene como segundo componente central su finalidad social. Diego Linares es padre de un niño con autismo que concurre al CAAD de Ushuaia, institución a la que apunta la campaña solidaria vinculada con la expedición.
La organización pretende utilizar la repercusión de la travesía para generar conciencia sobre el autismo, la discapacidad, la inclusión y la importancia de promover una sociedad basada en el respeto y la empatía.
Paralelamente, se busca recaudar fondos que permitan colaborar con la construcción de un edificio propio para el CAAD, ante las necesidades de infraestructura asociadas a la atención de personas con discapacidad. El sitio oficial del proyecto indica que los fondos serán canalizados a través de la institución y que el excedente estará destinado a contribuir con la construcción de su futura sede.
La propuesta contempla además la difusión de la travesía durante su desarrollo, con contenidos e imágenes generados desde los propios kayaks y la embarcación de apoyo, buscando acercar al público a una navegación que se desarrollará en uno de los ambientes marítimos más extremos del planeta.
Más allá del objetivo deportivo, “Antártida Infinita” plantea así una combinación de navegación polar, exploración, memoria histórica y acción solidaria, con un recorrido que llevará a tres kayakistas desde las proximidades de la Península Antártica hasta más allá del Círculo Polar Antártico durante el verano de 2027.



