Colonia y Nueva Palmira concentran nuevas inversiones en muelles y terminales, mientras Uruguay profundiza el intercambio técnico con Puertos del Estado de España.
La Administración Nacional de Puertos (ANP) cerró la primera semana de octubre con una agenda marcada por tres movimientos que tienen un denominador común: fortalecer la infraestructura y la capacidad operativa de los puertos uruguayos.
En pocos días, el organismo informó avances en la ampliación y modernización de la terminal de pasajeros del Puerto de Colonia, el comienzo de trabajos por $64 millones en los muelles de ultramar Norte y Sur de Nueva Palmira y una reunión de cooperación con representantes de Puertos del Estado de España.
Las actuaciones se desarrollan sobre perfiles portuarios diferentes. Mientras Colonia apunta principalmente a mejorar la infraestructura vinculada al transporte de pasajeros y las condiciones de atraque, Nueva Palmira concentra trabajos sobre una instalación estratégica para el movimiento de cargas y la conexión de Uruguay con la Hidrovía Paraná-Paraguay. En paralelo, el vínculo con España abre una instancia de intercambio institucional sobre gestión y desarrollo portuario.
Colonia suma infraestructura para pasajeros y buques
En el Puerto de Colonia, la ANP avanza con una remodelación y ampliación integral de la terminal de pasajeros que ya alcanza un 75 % de avance físico en el área de preembarque. Desde 2023, el proyecto acumula una inversión de US$ 31 millones, correspondiente a la Licitación Pública N.º 25.801.
La intervención incorpora 1.000 metros cuadrados adicionales a la sala de preembarque, que pasará a contar con 3.000 metros cuadrados entre el espacio existente y la ampliación. También se instalaron nuevos mostradores de Migraciones y se reorganizaron los puestos de atención para facilitar la circulación de pasajeros.
El proyecto incluye además dos escaleras mecánicas en las áreas de Migraciones y Aduanas, un ascensor para personas con movilidad reducida, una manga móvil de doble ancho y una extensión de 23,58 metros lineales de pasarela.
Pero la intervención no queda limitada al edificio de pasajeros. La ANP también trabaja sobre la infraestructura marítima, con la unificación del muelle de ultramar en un área de 720 metros cuadrados, la reparación integral de 156 metros lineales del muelle unión y la instalación de un nuevo sistema de defensas en ambos muelles.
La operativa se complementará con dos pontones de 150 y 750 metros cuadrados destinados al descenso de vehículos y dos nuevas rampas móviles.
El objetivo es que la infraestructura terrestre y marítima pueda acompañar la operación sin generar interrupciones en el flujo de embarque y desembarque. Por esa razón, los trabajos se desarrollan mediante un régimen nocturno continuo.
Desde enero, además, la terminal incorporó 100 nuevas plazas de estacionamiento, llevando la capacidad de la playa a 287 vehículos.
Nueva Palmira refuerza sus muelles de ultramar
A pocos días de esas obras, la ANP puso en marcha otra intervención relevante, esta vez en Nueva Palmira, considerado por el organismo el segundo puerto del país en volumen de operaciones y ubicado en el kilómetro cero de la Hidrovía Paraná-Paraguay.
La Administración destinó $64 millones para recuperar la infraestructura de los muelles de ultramar Norte y Sur. Los trabajos comenzaron el 5 de octubre y tienen un plazo estimado de cuatro meses.
Una vez finalizada la etapa de reparación, se instalarán 38 nuevas defensas tipo escudo, destinadas a mejorar las condiciones de atraque de las embarcaciones.
La obra adquiere una dimensión particular por el perfil de Nueva Palmira dentro del sistema portuario nacional. El puerto funciona como punto de conexión de los corredores fluviales de la región y concentra operaciones vinculadas a graneles sólidos, cereales, cebada, fertilizantes y celulosa, entre otras cargas.
Por ese motivo, la recuperación de los muelles no representa únicamente una mejora edilicia. La renovación de las defensas apunta directamente a las condiciones de seguridad y prestación del servicio portuario, dos variables centrales para instalaciones que reciben buques vinculados al comercio exterior regional.
España entra en la agenda de cooperación
La tercera señal surgió también esta semana en Montevideo. La ANP recibió a Clara La Calle López-Gay, responsable de la Secretaría General de Puertos del Estado de España, quien concurrió acompañada por la consejera Económica y Comercial de España en Uruguay, Marta Soriano Flórez.
El encuentro se desarrolló en el marco del Memorando de Entendimiento firmado entre la ANP y Puertos del Estado, con participación de autoridades del organismo uruguayo. Según informó la Administración, el objetivo fue fortalecer los vínculos de cooperación e intercambio entre ambas instituciones.
La delegación española realizó posteriormente una recorrida por el recinto portuario de Montevideo para conocer directamente su infraestructura y operativa.
El intercambio adquiere relevancia porque los puertos españoles constituyen uno de los sistemas portuarios de referencia en materia de gestión, conectividad e integración con las cadenas logísticas. Para Uruguay, estos vínculos pueden funcionar como una vía para incorporar experiencias y conocimientos aplicables a la evolución de su propio sistema portuario.
Una agenda que combina infraestructura y gestión
Las tres actuaciones muestran líneas de trabajo diferentes, pero complementarias.
En Colonia, la prioridad está puesta en acompañar el movimiento de pasajeros y mejorar simultáneamente las condiciones de atraque. En Nueva Palmira, la inversión se concentra en una infraestructura directamente vinculada al movimiento de cargas y a la navegación regional. En Montevideo, la cooperación internacional suma una dimensión institucional y técnica a la agenda portuaria.
El desafío para la ANP pasa ahora por transformar estas inversiones individuales en mejoras sostenidas de la capacidad del sistema. En un escenario donde los puertos compiten no solo por infraestructura sino también por eficiencia, seguridad, tiempos de operación y conectividad, la calidad de los servicios se vuelve tan determinante como la obra física.
En ese sentido, la agenda desplegada durante esta semana marca una combinación de inversión en infraestructura, recuperación de activos existentes y búsqueda de conocimiento especializado, tres componentes que serán determinantes para la evolución del sistema portuario uruguayo.



