Integrantes de la base uruguaya en la Antártida pasaron la noche a la intemperie por la alerta de tsunami (de archivo)

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5 marzo, 2021

En la Antártida el punto de evacuación es un «punto alto», alejado de la base, pero en este caso la ola se proyectaba en esa dirección, por lo que no era posible refugiarse allí. Ana Laura Machado, es bióloga, egresada de la Facultad de Ciencias (UdelaR) y mágister en Geociencias de PEDECIBA y hace nueve veranos que viaja a la Antártida a estudiar las tres especies de pinguinos que se reproducen en la zona. En entrevista con Punto de Encuentro, Machado contó cómo vivieron la madrugada de este viernes a partir de la alerta de Tsunami que puso a la base antártica Artigas en jaque. Explicó que hay sismos son «sucesivos» desde el año pasado. «La base chilena emitió la alerta de tsunami. Evacuamos la base, se juntan víveres» para almacenar, desarrolló. En la Antártida el punto de evacuación es un «punto alto», alejado de la base. «Es un pequeño contenedor que está mínimamente adecuado como para pasar allí la noche. Desde donde vendría la ola, si venía, era ese lado. Entonces se eligió otro punto», complementó. En esta ocasión pasaron la noche a la intemperie y bajo lluvia. A las 6 de la mañana cesó la alerta por tsunami y pudieron regresar a la base en perfecto estado. Aseguró que no fue la noche de mayor frío que pasó en la Antártida. «La mejor experiencia sin dudas, participé de una campaña española, en un buque de investigación y crucé el Círculo Polar», contó y destacó que «es real el ambiente de cooperación y compañerismo con otros países, no está solo en los papeles. «Es un lugar donde la ciencia tiene cosas únicas para trabajar con investigadores de otros países», destaca Ana Laura sobre sus visitas a la Antártida.

Su trabajo en la Antártida

Machado viaja a la Antártida todos los veranos desde hace nueve años a participar de un proyecto que estudia las tres especies de pingüinos que se reproducen en la zona. «La idea es usar a los pingüinos como indicadores marinos. Hay especies que son más dependientes del hielo. Con esto del cambio climático, que disminuye el hielo, les ponemos GPS (por cinco días) y vemos dónde se van a alimentar», manifestó. «Cada verano trabajando acá, con pingüinos, es un sueño», valoró. Sostuvo que «cada año se lava más el glaciar. Hay más lluvia, más días con temperaturas por arriba de cero» y eso se debe al calentamiento global. «Estos procesos son multifactoriales. Por un lado la pesca, en el Océano Austral es la más productiva del mundo, por plata y por cantidad» , explicó Ana Laura. Por eso, «los pingüinos tienen menos para comer». https://970universal.com/

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