En la Hidrovía

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Por: Juan Oribe Stemmer

La semana pasada tuvo lugar en Montevideo la III Reunión de la Comisión de Integración Argentino-Uruguaya (CIAU), un organismo que aborda la agenda bilateral a nivel de secretarios de Estado. En esta ocasión se consideraron varios puntos referentes a la cooperación binacional y se consideró la agenda para nuevos encuentros.

Los temas tratados incluyeron aspectos vinculados a la Hidrovía Paraguay-Paraná (Puerto de Cáceres – Nueva Palmira). El comunicado de la Cancillería argentina mencionó que en la reunión se destacaron “los avances de las conversaciones que se vienen realizando entre la Administración General de Puertos S.E. y los usuarios de la Hidrovía Paraguay-Paraná a través de una mesa de trabajo técnica cuya finalidad es establecer las bases para adecuar y optimizar los servicios requeridos tendientes a mejorar la navegabilidad y su contraprestación”.

Es un asunto que interesa a nuestro país por varios motivos. Primero, debido a nuestra ubicación geográfica. El Río de la Plata es el umbral natural de la Hidrovía. Es cierto que Brasil ha aplicado, con éxito, una estrategia de corredores de exportación que conectan su vasto hinterland con sus puertos atlánticos. Pero, el transporte fluvial continua siendo ventajoso desde el punto de vista logístico y económico.

Segundo, están las consideraciones históricas y políticas que se remontan al período español y que incluyen momentos felices y, también, episodios trágicos, como la Guerra del Paraguay. Nuestro país tiene un interés político en todo lo que sucede en la vasta cuenca del Plata.

Tercero, Uruguay es parte del Acuerdo de Transporte Fluvial suscrito en el Valle de las Leñas, Mendoza, el 26 de junio de 1992. El acuerdo estipula que “La Hidrovía comprende los Ríos Paraguay y Paraná, incluyendo los diferentes brazos de desembocadura de este último, desde Cáceres en la República Federativa del Brasil hasta Nueva Palmira en la República Oriental del Uruguay y el Canal Tamengo, afluente del Río Paraguay, compartido por la República de Bolivia y la República Federativa del Brasil”. Es una redacción muy precisa donde se combina un criterio geográfico (el eje del sistema son los ríos Paraguay y Paraná) con uno funcional. El objeto y el alcance del Acuerdo incluyen dos elementos complementarios del sistema de transporte fluvial pero que no están ubicados inmediatamente sobre esos cursos de agua: el Canal Tamengo y Nueva Palmira. Este último ya funcionaba como un puerto de transbordo para el tráfico fluvial con el Paraguay y Bolivia.

Finalmente, las realidades de las profundidades y el régimen de las aguas del Río de la Plata han determinado por siglos que la bahía de Montevideo sea el punto más adecuado para la instalación de un puerto de aguas relativamente más profundas que los ubicados aguas arriba. A ello se suma la acción de la comunidad marítima y portuaria de nuestro país que ha invertido sumas considerables, inteligencia y trabajo en mejorar el Puerto de Montevideo y su Canal de Acceso, llevándolos a la muy respetable profundidad de – 13,0 metros (y ya se proyecta llegar a los – 14,0 metros). Hoy en día, Nueva Palmira y Montevideo son exportadores de servicios a la carga y los buques para el resto de la región. Incluyendo tanto exportaciones de diferentes tipos de graneles, como el movimiento de contenedores. https://www.elpais.com.uy/ 

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