Día Mundial de las Playas: seis miradas científicas y uruguayas sobre un lugar especial

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La zona costera uruguaya tiene aproximadamente 672 kilómetros de largo, de los que 452 corresponden al Río de la Plata y 220 al Atlántico. Este 16 de setiembre se celebra el Día Mundial de las Playas, ese lugar en el que, como muchos otros, las personas y la naturaleza conviven. Hay quienes se acercan a la playa para relajarse, para nadar, para hacer deporte, leer, o simplemente hacer nada. Pero, también, hay quiénes la estudian, quiénes dedican su tiempo y formación para conocer un poco más sobre este lugar. En Uruguay, la zona costera tiene aproximadamente 672 kilómetros de largo, de los que 452 corresponden al Río de la Plata y 220 al océano Atlántico, según Presidencia. Desde 1986, la Universidad de la República sustenta formación de posgrado de profesionales en las diversas disciplinas científico-técnicas. Una de estas es Pedeciba Geociencias, que agrupa a investigadores y estudiantes que realizan posgrados en el país en disciplinas como oceanografía, geofísica, geología, hidrogeología, limnología, meteorología, paleontología, variabilidad y cambio climático, entre otras. Bajo este programa de posgrado, en 2010 se comenzó a dictar en el país la maestría en Geociencias, y en 2014 el doctorado. Los profesionales egresados de esta área pueden aportar a la solución o conocimiento de muchos problemas en diferentes sectores, desde los cambios en el uso del suelo por el cambio climático, las olas de calor, la contaminación química o biológica de las aguas, los impactos de las pesquerías, el origen de los terremotos, el estudio de los depósitos minerales de interés económico, los aspectos de la disponibilidad de aguas, la conservación de zonas por su interés arqueológico, entre muchos otros temas. En el marco del Día Mundial de las Playas, compartimos seis miradas uruguayas y científicas que estudian a ese lugar tan especial.

Arqueología subacuática, por Rodrigo de Oliveira Torres

“Barcos, ciudades y otros vestigios de la civilización humana están sumergidos en las playas del planeta, y también en las uruguayas. La arqueología subacuática es la especialidad que busca rescatar estos restos, para conservarlos e interpretarlos. Para hacerlo, los expertos emplean técnicas afines a las geociencias, como la prospección geofísica remota, que utiliza sonares, perfiladores de sedimento, sondas batimétricas y magnetómetros para detectar, documentar y evaluar los sitios subacuáticos”, indicó el experto. De acuerdo con Oliveira Torrres, la Universidad de la República, en la sede Maldonado del Centro Universitario Regional del Este, cuenta con un grupo multidisciplinario de docentes y jóvenes “único” en la región.

“Uruguay, por su geografía, es un país rico en vestigios, particularmente de los naufragios en las aguas del Río de la Plata y litoral atlántico. Sin embargo, su preservación está amenazada por el desarrollo urbano costero, obras portuarias y de dragado, la pesca de arrastre, la depredación por la “caza al tesoro” y los efectos negativos del cambio climático en la costa”, agregó.  “En este Día Mundial de las Playas es importante fomentar la conciencia sobre la importancia del patrimonio cultural y ambiental de nuestros entornos marino-costeros. Su conocimiento y conservación son elementos clave para el desarrollo sostenible de país”, dijo el científico.

Dinámica de playas, por María Pedragosa

María Pedragosa, científica, se pregunta: “¿Qué es una playa? ¿Qué elementos influyen en su forma y dinámica?”.

Así, la experta responde: “Una playa es una zona donde las olas transportan y depositan sedimentos en la costa, y también lo retiran, llevándolo a zonas más profundas. Así, cuando el oleaje aumenta, el sedimento es llevado hacia adentro, la playa se achata y el agua avanza hacia el territorio. En cambio, cuando disminuye, el sedimento vuelve a la costa, la playa adquiere más pendiente y la línea de costa se aleja del territorio. Esa misma energía del oleaje determina la exista de un banco de arena y, en caso de haber, la forma que tendrá”.  Además, explica que “el nivel del mar —que depende de la acción de los astros o de los vientos— también hace su contribución. Cuando hay marea alta, el mar avanza hacia el territorio cubriendo parte de la playa. Cuando hay marea baja, sucede lo contrario. Estos cambios del nivel del mar se suman a los cambios morfológicos generados por el oleaje para determinar la posición de la línea de costa en cada momento”.

La costa uruguaya a través de los milenios, por Laura Pérez Becoña y Hugo Inda

La investigación de Pérez Begoña y Hugo Inda señala que “hace 11 mil años, en el actual territorio de Uruguay, el mar estaba a 80 metros debajo de su nivel actual y la línea de costa, a decenas de kilómetros de la actual”. Además, dicen los expertos, en lugar del estuario del Plata y el Atlántico, esa costa era la de un río conocido como Paleo Paraná Uruguay, que desembocaba en un océano Atlántico cuya costa estaba en la plataforma continental.

“El mar continuó su ascenso durante milenios y, hace alrededor de 6 mil años, llegó a estar cuatro metros sobre el nivel actual. En ese entonces, por la intrusión del mar en el territorio, se generaron las lagunas costeras del sudeste (en ese entonces, no eran lagunas, sino bahías abiertas al mar)”, agregan. Con el paso del tiempo y los cambios climáticos, expresaron los científicos, el mar comenzó a descender hasta llegar, hace al menos mil años, a su nivel actual. Esa retirada del mar es la que configura la línea de costa como la conocemos en la actualidad.

“Además de esta evolución, desde fines del siglo XIX, la acción humana sobre la costa a través de forestación con especies exóticas o urbanización provoca grandes cambios en los sistemas costeros que pueden afectar el ecosistema”, concluyen.

Moluscos del pasado para conocer las playas uruguayas, por Sergio Martínez y Alejandra Rojas

Martínez y Rojas se preguntan: “¿Hay fósiles en las playas uruguayas? ¿Qué nos dicen los moluscos sobre el pasado de nuestra costa?”. En las playas uruguayas, responden, “se preservan yacimientos de fósiles de decenas de miles de años, en especial moluscos marinos y estuarinos (donde se mezcla agua dulce y salada)”. Los expertos explican que este grupo de fósiles es el más abundante y diverso de la costa, y sus depósitos se originaron en el Cuaternario, desde el Pleistoceno Tardío (hace unos 130.000 años antes del presente) hasta el Holoceno (entre 7.000 a 1.500 años antes del presente). “En Uruguay se registran estos yacimientos desde el departamento de Río Negro hasta el borde de la Laguna Merín”, amplían.

“La comparación entre la distribución geográfica de las especies de moluscos hace algunos miles de años y la actual permite inferir condiciones ambientales diferentes en el pasado y evidencian extinciones de especies en la costa uruguaya. La presencia en el país de moluscos de aguas cálidas que hoy habitan la costa brasileña hacia el norte, por ejemplo, indica que en Uruguay la temperatura del agua fue mayor a la actual en algún momento. Asimismo, el hallazgo de especies marinas (que hoy viven en las costas de Maldonado y Rocha) en el oeste del país, indican prevalencia de agua salada en donde ahora hay agua dulce y salobre (Río de la Plata y Río Uruguay)”, indican.

La fauna marina que no vemos, pero necesitamos, por Noelia Kandratavicius

Kandratavicius explica que “entre los diminutos granos de arena y otros sedimentos de las playas uruguaya hay vida que no vemos y que es clave para conocer el estado de esos ecosistemas”. Así, agrega la científica, “por los minúsculos espacios en que habitan, estos microorganismos miden entre 500 y 30 micrómetros y suelen tener una forma corporal alargada y aplanada que facilita la locomoción”.

“Estos microorganismos invisibles al ojo humano forman parte de la meiofauna. Se trata de pequeños invertebrados que cumplen diferentes funciones en la naturaleza, desde ser alimento para especies más grandes hasta degradar materia orgánica para mantener el equilibrio del ambiente”, señala. En especial, dice Kandatavicius, como son sensibles a los cambios fisicoquímicos del ambiente, desde la ciencia se estudia la riqueza de especies en un ambiente, la distribución o densidad de la población porque pueden emplearse como indicador del nivel de contaminación o degradación de los ecosistemas. “Los organismos más comunes que integran la meiofauna en las playas de Uruguay son los anélidos, las planárias y los nematodos. En particular, estos últimos son los más utilizados como bioindicador de estrés hidrodinámico y contaminación ambiental”, concluye.   Ahora se ve, ahora no se ve: qué es la zona intermareal en las playas, por Javier García Alonso

García Alonso señala que la zona intermareal es la parte de la costa que está cubierta durante la marea alta y expuesta durante la marea. “Por esa dinámica es un ecosistema particular que, dependiendo de su morfología, se deposita materia orgánica e inorgánica, y está influenciada tanto por los aportes marinos, como los de la tierra, sean naturales o antrópicos”, explica. Por eso, dice el experto, estos sitios son ideales para estudiar la acumulación de contaminantes inorgánicos y orgánicos y los potenciales impactos que pueden generar en el ambiente costero. Por ejemplo, en estas zonas, científicos uruguayos hacen monitoreo de contaminación fecal en agua y arena —en particular en las playas de Maldonado—, así como también analizan coliformes fecales y bacterias patógenas; miden presencia de metales acumulados en playas a lo largo de la costa del Rio de la Plata y costa oceánica, y estudian l ADN presente en la arena de playas de Montevideo para determina las comunidades de bacterias, entre otros trabajos.

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