Hormuz bajo fuego: Estados Unidos destruye cinco petroleros iraníes y Teherán reivindica ataques contra buques

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Washington confirma la destrucción de cinco petroleros vinculados con Irán, mientras la Guardia Revolucionaria asegura haber alcanzado dos buques estadounidenses y ocho petroleros. CENTCOM niega que sus embarcaciones hayan sufrido daños y califica de falsos los ataques reivindicados contra sus destructores.

9 de septiembre de 2026 — Internacional / Transporte marítimo / Energía

La guerra entre Estados Unidos e Irán atraviesa una de sus mayores escaladas desde el inicio del conflicto, con el transporte marítimo convertido en uno de los principales escenarios de confrontación. En las últimas horas, Estados Unidos destruyó cinco petroleros vinculados con Irán, mientras Teherán reivindicó ataques contra embarcaciones en las inmediaciones del estrecho de Ormuz.

Sin embargo, una parte central de las afirmaciones iraníes fue rechazada categóricamente por Washington.

La Guardia Revolucionaria Islámica afirmó haber alcanzado dos buques de guerra estadounidenses y ocho petroleros en el Golfo Pérsico. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) respondió que ningún buque de guerra estadounidense había sido alcanzado y aseguró que todos los ataques iraníes contra sus unidades habían fracasado.

La diferencia entre ambas versiones resulta fundamental para dimensionar la situación y evitar que afirmaciones de las partes sean presentadas como hechos comprobados.

Estados Unidos confirma cinco petroleros destruidos

El Comando Central estadounidense informó que sus fuerzas destruyeron cinco petroleros iraníes después de que la Guardia Revolucionaria lanzara ataques con misiles contra un buque de guerra estadounidense.

Los buques identificados por CENTCOM son el Kaviz, Charminar, Horizon 1, Riesco y Derya. Cuatro fueron atacados en el golfo de Omán y otro en las proximidades de la isla iraní de Kharg. Las fuerzas estadounidenses afirmaron haber ordenado a las tripulaciones abandonar las embarcaciones antes de los ataques.

Washington sostiene que las operaciones forman parte de su estrategia para impedir que redes vinculadas con la Guardia Revolucionaria continúen utilizando las exportaciones petroleras para financiar sus operaciones.

El episodio representa una nueva ampliación del conflicto: los petroleros y las rutas de exportación de hidrocarburos pasan a ser objetivos directos de las operaciones militares estadounidenses.

Irán afirma haber atacado dos buques estadounidenses

La respuesta iraní llegó pocas horas después.

La Guardia Revolucionaria afirmó que sus fuerzas navales atacaron dos buques estadounidenses y ocho petroleros en el Golfo Pérsico. Según Teherán, los ataques fueron ejecutados como represalia por la destrucción de los cinco petroleros iraníes.

El IRGC identificó además a dos destructores estadounidenses, los DDG-119 y DDG-53, como objetivos de sus ataques y aseguró que habían sufrido daños importantes.

Pero esta afirmación no está confirmada.

Washington desmiente daños en sus buques

El Comando Central de Estados Unidos negó expresamente la versión iraní.

CENTCOM afirmó que las declaraciones de la Guardia Revolucionaria sobre haber alcanzado dos destructores estadounidenses eran falsas y sostuvo que ningún buque de guerra estadounidense fue alcanzado.

Según el mando estadounidense, todos los ataques iraníes contra sus unidades navales fracasaron.

Associated Press también informó que las autoridades militares estadounidenses negaron daños en sus embarcaciones.

Por ahora, por lo tanto, no existe una confirmación independiente que permita afirmar que los dos buques estadounidenses fueron alcanzados.

La situación debe describirse como una reivindicación iraní rechazada por Estados Unidos.

La guerra comienza a afectar a buques comerciales

Más allá de la disputa sobre los buques estadounidenses, existe un hecho que genera una preocupación mayor para el comercio internacional: varios barcos mercantes han sufrido incidentes en el Golfo Pérsico y el golfo de Omán.

Reuters informó sobre varios buques comerciales y cargueros de gas natural que resultaron dañados o incendiados, aunque la responsabilidad por cada uno de estos incidentes todavía no está establecida de manera definitiva.

Esto introduce un factor nuevo en la guerra.

Hasta ahora, Estados Unidos e Irán podían mantener buena parte de sus enfrentamientos dentro de la lógica de ataques contra objetivos militares o directamente vinculados con las partes. Cuando empiezan a resultar afectados buques comerciales internacionales, el riesgo de una internacionalización del conflicto aumenta considerablemente.

Ormuz, cada vez más cerca de quedar paralizado

El estrecho de Ormuz es el principal punto estratégico de la actual crisis.

Por esta vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados a escala mundial. Los datos preliminares citados por Reuters muestran que el tránsito de buques de carga se redujo significativamente: solamente seis embarcaciones de materias primas atravesaron el estrecho el martes, frente a un promedio de doce durante los diez días anteriores.

La disminución del tráfico no implica necesariamente que Irán haya cerrado físicamente el estrecho.

El efecto puede producirse de otra manera.

Si las compañías navieras consideran que el riesgo de atravesar Ormuz es demasiado elevado, pueden retrasar sus operaciones, modificar sus rutas o directamente suspender los viajes.

El resultado económico puede ser similar al de un bloqueo parcial.

El petróleo supera nuevamente los US$100

Los mercados reaccionaron rápidamente a la nueva escalada.

El Brent superó los US$100 por barril, alcanzando aproximadamente los US$100,95, mientras aumentaron las preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro energético mundial.

El incremento no responde únicamente a los cinco petroleros destruidos.

El mercado está incorporando el riesgo de que la confrontación se prolongue y afecte de manera sostenida el tránsito por Ormuz.

A eso se suma la expansión del conflicto hacia otros puntos de la región. Los hutíes, aliados de Irán, atacaron instalaciones energéticas saudíes, mientras Arabia Saudita respondió con operaciones contra posiciones hutíes en Yemen.

La crisis energética comienza así a adquirir una dimensión regional mucho mayor.

Una diferencia que será clave en las próximas horas

El punto central para los analistas militares y marítimos será determinar qué ocurrió realmente con los buques que Irán asegura haber atacado.

Hasta el momento, existen tres categorías claramente diferenciadas.

Primero, los cinco petroleros iraníes cuya destrucción fue anunciada por Estados Unidos y respaldada por imágenes difundidas por CENTCOM.

Segundo, los dos buques estadounidenses que Irán afirma haber alcanzado, pero cuyos daños son negados por Washington y no cuentan, por ahora, con confirmación independiente.

Tercero, los buques comerciales que han sufrido diferentes incidentes en la región y cuya autoría todavía no puede establecerse en todos los casos.

Esta diferenciación será determinante para comprender la verdadera dimensión de la escalada.

El riesgo ya no es solamente militar

La preocupación internacional comienza a desplazarse desde el intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán hacia la seguridad del comercio marítimo.

Cada nuevo incidente contra un petrolero puede incrementar las primas de seguro. Cada ataque contra un buque mercante puede provocar nuevas restricciones de navegación. Y cada reducción del tráfico por Ormuz puede aumentar la presión sobre los precios internacionales de la energía.

Por eso, el principal indicador a seguir durante las próximas 48 a 72 horas será el comportamiento del tráfico marítimo.

Si el número de buques que atraviesan Ormuz continúa cayendo y aumentan los ataques contra embarcaciones comerciales, la crisis podría entrar en una etapa diferente, caracterizada no solamente por enfrentamientos militares entre Estados Unidos e Irán, sino por una interrupción creciente del comercio energético internacional.

Por ahora, lo que sí puede afirmarse con certeza es que Estados Unidos destruyó cinco petroleros vinculados con Irán, Irán reivindicó nuevos ataques marítimos y Washington negó que sus buques de guerra hayan sido alcanzados.

La batalla por el estrecho de Ormuz, sin embargo, recién comienza a mostrar sus consecuencias económicas.

Con el Brent nuevamente por encima de los US$100 por barril y el tránsito marítimo disminuyendo, el conflicto entre Washington y Teherán empieza a convertirse en un problema que trasciende ampliamente las fronteras de Medio Oriente.

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