En el 2018 vendrán 70 barcos madereros

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Expertos prevén que se exportaría más de dos millones de toneladas de madera de pino. En el próximo año 2018 se exportarán más de dos millones de toneladas de troncos de pino con destino a China lo que implicará el arribo al puerto de seis a siete barcos mensuales.

¿Tendremos suficientes muelles para tantos barcos? NO.

Se podrá contar con ferrocarriles para el transporte de la madera al puerto? NO.

Vamos entonces a nuestro tema de hoy.

Como en el pasado con los troncos de eucaliptos, hoy el Uruguay con seis o siete barcos madereros mensuales exportadores están procesando un interesante flujo mensual de troncos, pero ahora de pinos con destino a China. No son para pasta de celulosa sino para aserrar. Cada uno de estos empresarios locales está comprometido con su cliente en China con el embarque de un promedio mensual de 32 mil toneladas, lo que representa un barco por mes o cada 40 días. Aunque tenemos entendido que los chinos desean de sus proveedores dos barcos mensuales lo que, al parecer, según se nos ha dicho, no sería tan fácil de concretar en dicho plazo. Así que por el momento seguiremos con el ritmo de embarques que se está haciendo. La realidad entusiasmante es que este grupo de exportadores está enviando anualmente un flujo de madera de un millón de toneladas, una cifra por cierto bien interesante. Digamos entonces que es un negocio para el país porque más allá de que la madera en sí como materia prima tiene un valor limitado, su proceso desde que se planta el árbol hasta que el tronco a los 8/10 años se corta y se pone a bordo, demanda en el territorio uruguayo unos 18 servicios donde va quedando un pequeño porcentaje de beneficios que básicamente es mano de obra y transporte. Por lo general los embarques de troncos comienzan en el puerto de Fray Bentos, casi todos ellos a un promedio de 12/15 mil toneladas, que si son barcos chicos tipo “proyectos” siguen directo para China, mientras otros, los grandes, vienen a Montevideo a completar carga hasta las 32/35 mil toneladas. En Fray Bentos los barcos deberían poder cargar por lo menos 21 mil toneladas, pero aún la CARU no ha podido cumplir con su programa de dragados que incluye el paso Márquez Superior, hoy día la limitante, aunque se está en el proceso de llevar esos y otros puntos a los 25 pies de profundidad incluido Concepción del Uruguay.

PROBLEMAS.

Por lo que sabemos la operativa en Fray Bentos es eficiente y resulta con ciertos atractivos para los operadores de cargas, mientras que las operaciones realizadas en el puerto de Montevideo plantean ciertos problemas, el principal es la falta frecuentemente de muelles para estos barcos cuyo ideal es el Muelle C por su profundidad, y no siempre disponible. Los que transportan madera son barcos que se manejan con fletes muy acotados cuyo espejo es el valor de la madera en un viaje de 40 días hasta China. Y si aún tienen que esperar dos o tres días en puerto aguardando turno para lograr el muelle o, peor aún, se le da provisoriamente un muelle que no tiene suficiente profundidad, cuando llega a la mitad de la carga comienza a varar y hay que detener el proceso de carga y llevarlo al muro más profundo o esperar a que ese muelle quede libre. Todo representa costos adicionales que van en contra del vendedor o del barco o del productor, depende del contrato, pero el hecho definitivo es que con mayores costos nuestra madera queda fuera del mercado internacional por no ser competitiva en precio. Este es un tema a resolver cuanto antes, más allá que parte de la solución estaría cuando se construyan los 180 metros de muelle que constituirían la prolongación del Muelle C, pero ahora habría que dar respuestas para evitar que estos barcos pierdan días fondeados esperando muelle. La paradoja sería que admitiéramos como bueno que no vengan al puerto más de dos o tres barcos madereros por mes y evitarnos problemas, lo cual sería una aberración. Al contrario, desearíamos que los barcos fueran ocho mensuales.

CONCLUSIÓN.

El 25 de julio de 1988 se efectuó el primer embarque de troncos a bordo del barco “Searider” que consistió en 18 mil toneladas de rolos de eucaliptos con destino a Finlandia. En la fiesta que se hizo a bordo, los ministros Jorge Sanguinetti y Ricardo Zerbino auguraron a los invitados que con dicho embarque comenzaba un nuevo tiempo para el Uruguay en este rubro, que los embarques continuarían y que algún día el objetivo final sería producir celulosa, lo que agregaría más barcos demandando espacio. Las empresas privadas construyeron puertos para sus productos industriales. Debimos también haber pensado en hacer crecer el puerto para dar satisfacción a los barcos madereros que hoy siguen llevándose nuestros productos. En el 2005 también sabíamos que los barcos chinos y de troncos continuarían demandando muelles que no construimos sino hasta hace dos años el Muelle C. Y hoy sabemos que el puerto que tenemos no satisface holgadamente las necesidades de nuestro tiempo. http://negocios.elpais.com.uy

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