Uruguay avanza hacia un nuevo nodo logístico regional: proyectan terminal portuaria en Soriano con inversión paraguaya de US$ 150 millones

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MONTEVIDEO, 13 de mayo de 2026 — El desarrollo de una nueva terminal portuaria multipropósito sobre el río Uruguay, en el departamento de Soriano y próximo a Nueva Palmira, comienza a perfilarse como uno de los proyectos logísticos más relevantes para la Hidrovía Paraguay–Paraná–Uruguay en los últimos años. Impulsada por capitales paraguayos y con una inversión estimada en US$ 150 millones, la iniciativa busca transformar la conectividad exportadora de Paraguay y abrir una alternativa estratégica de acceso al Atlántico para Bolivia.

El proyecto obtuvo recientemente la Autorización Ambiental Previa (AAP) otorgada por el Ministerio de Ambiente de Uruguay a la empresa Woil S.A., perteneciente al grupo paraguayo Zapag. La terminal será emplazada sobre el río Uruguay, en el sur del departamento de Soriano, a unos 10 kilómetros al norte del puerto de Nueva Palmira y a aproximadamente 4,5 kilómetros de la playa de la Agraciada.

La infraestructura proyectada operará como una estación de transferencia entre el transporte fluvial y marítimo, permitiendo el arribo de convoyes de barcazas provenientes de la Hidrovía Paraguay–Paraná y su conexión con buques oceánicos destinados a mercados internacionales.

El puerto contará con capacidad para el almacenamiento y manejo de celulosa y combustibles renovables, dos segmentos que muestran un fuerte crecimiento en la región. De acuerdo con las proyecciones iniciales, la terminal podría movilizar hasta 1,8 millones de toneladas anuales de pasta de celulosa y unos 900.000 metros cúbicos de biocombustibles, con destino principalmente a Estados Unidos y Europa.

Según trascendió, la carga de celulosa estaría vinculada al proyecto industrial Paracel, desarrollado en Concepción, Paraguay, mientras que los combustibles renovables provendrían de Omega Green, en Villeta. Ambas iniciativas forman parte del ecosistema empresarial asociado al grupo Zapag.

Desde el punto de vista técnico y operativo, la terminal será multipropósito y dispondrá de muelles aptos tanto para barcazas como para buques oceánicos, además de áreas terrestres de acopio y almacenamiento. El objetivo es consolidar un nodo logístico capaz de reducir tiempos y costos de exportación para Paraguay, país sin litoral marítimo, cuyas exportaciones superaron los US$ 16.700 millones durante 2025.

El proyecto también podría tener impacto regional más amplio. Diversos análisis señalan que Bolivia podría beneficiarse de esta infraestructura al disponer de una alternativa logística hacia el Atlántico, disminuyendo parcialmente su dependencia histórica de terminales portuarias chilenas. Asimismo, la iniciativa refuerza el papel estratégico de la Hidrovía Paraguay–Paraná–Uruguay como corredor de integración regional para el comercio sudamericano.

La construcción comenzaría durante el primer semestre de 2026, una vez completados los procedimientos administrativos y ambientales correspondientes. El cronograma preliminar prevé un período de obras de entre 18 y 24 meses, con etapas de prueba hacia finales de 2027 y operatividad plena estimada para 2028.

Entre las exigencias ambientales establecidas por el Ministerio de Ambiente figuran la presentación de un Plan de Gestión Ambiental, la comunicación formal del inicio de obras ante la Dinacea y medidas vinculadas al balizamiento de las aguas y a la construcción de un terraplén sobre el río Uruguay.

La iniciativa ha sido observada con atención tanto en Uruguay como en Paraguay por su potencial impacto sobre la dinámica portuaria regional. Mientras Nueva Palmira continúa consolidándose como uno de los principales polos logísticos del país, el nuevo emprendimiento podría modificar flujos de carga y generar nuevas demandas de servicios asociados al transporte fluvial y marítimo.

En paralelo, el proyecto vuelve a instalar en la agenda regional el debate sobre la necesidad de fortalecer corredores logísticos integrados en el Cono Sur. La visión estratégica detrás de la terminal apunta a consolidar una salida eficiente al mar para Paraguay mediante territorio uruguayo, una idea que en los últimos años ha sido respaldada públicamente tanto por el expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou como por el presidente paraguayo Santiago Peña.

“Uruguay es ciertamente nuestra salida al mar”, sostuvo Peña en anteriores declaraciones, mientras Lacalle Pou llegó a expresar: “No me voy a morir sin ver realmente que Paraguay tenga una salida al mar en Uruguay”.

Para el sistema portuario uruguayo, el avance de esta terminal representa además un nuevo desafío en materia de planificación logística, infraestructura de accesos, coordinación operativa y competitividad regional, en un contexto donde las cadenas de suministro exigen cada vez mayor eficiencia, trazabilidad y capacidad de integración multimodal.

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