Dos remolcadores que dejaron La Charqueada volverán al agua con nuevas misiones para Hidrografía

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Los DHR-12 y DHR-14 fueron retirados del antiguo servicio de balsa sobre el río Cebollatí y trasladados por carretera para iniciar una nueva etapa. Uno será destinado al balizamiento del río Santa Lucía y el otro será sometido a una reparación integral en Carmelo.

Los remolcadores que durante años estuvieron vinculados al cruce de balsa de La Charqueada comenzaron una segunda vida dentro de la flota de trabajo de la Dirección Nacional de Hidrografía (DNH).

La desafectación del antiguo servicio, que dejó de funcionar en 2023 tras la construcción del puente de la Ruta 91, no significará el retiro definitivo de estas embarcaciones. Por el contrario, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas decidió recuperarlas y reasignarlas a tareas vinculadas con la navegación y el mantenimiento de infraestructura acuática.

El operativo comenzó con la varada de los remolcadores DHR-12 y DHR-14, que fueron retirados de La Charqueada, en General Enrique Martínez, departamento de Treinta y Tres. Una vez fuera del agua, ambas unidades emprendieron caminos diferentes.

El DHR-12 tendrá una misión concreta en el Santa Lucía

El primero fue trasladado hasta Santiago Vázquez, donde comenzará trabajos de mantenimiento de casco.

Su destino posterior ya está definido: será incorporado a las tareas de boyado del río Santa Lucía, en el tramo comprendido entre su desembocadura y el Parador Tajes.

La incorporación de una embarcación de trabajo permitirá reforzar las operaciones destinadas al mantenimiento del sistema de señalización de la vía navegable. En términos prácticos, esto supone contar con mayor capacidad para mantener y atender las ayudas a la navegación que permiten identificar canales, obstáculos y sectores de navegación segura.

La medida tiene además una incidencia directa sobre la actividad náutica y turística que se desarrolla en el entorno del Santa Lucía, al contribuir al mantenimiento de las condiciones de seguridad para quienes utilizan ese corredor fluvial.

El DHR-14 será reconstruido en Carmelo

El segundo remolcador tendrá un proceso de recuperación más profundo.

El DHR-14 fue trasladado hasta Varadero Carmelo, donde será sometido a una reparación integral que contempla incluso el recambio de parte de su casco.

La intervención busca devolver la unidad a condiciones operativas para que pueda ser incorporada posteriormente a nuevas tareas de la Dirección Nacional de Hidrografía.

La elección de Varadero Carmelo para esta etapa también pone de manifiesto el papel que mantiene este establecimiento dentro de la capacidad de mantenimiento y recuperación de embarcaciones vinculadas a los servicios fluviales del Estado.

Una operación que involucró agua, carretera y distintos puntos del país

El traslado de los remolcadores no fue una operación exclusivamente portuaria.

Las maniobras de varada fueron realizadas por personal de Varadero Carmelo, con apoyo del equipo del Puerto de La Paloma, mientras que el transporte terrestre de las embarcaciones estuvo a cargo de una unidad de la Dirección Nacional de Vialidad.

La coordinación entre diferentes dependencias de la Dirección Nacional de Hidrografía permitió retirar las unidades de La Charqueada y distribuirlas posteriormente hacia sus nuevos destinos.

El proceso todavía no terminó. En una segunda etapa está previsto retirar también la balsa DHB-4, completando la desafectación de las embarcaciones que integraban el antiguo servicio de cruce del río Cebollatí.

Del cruce de balsa al mantenimiento de las vías navegables

El caso de La Charqueada refleja un proceso habitual en la infraestructura fluvial: cuando una obra de infraestructura modifica una modalidad de transporte, las embarcaciones utilizadas para ese servicio pueden encontrar nuevas funciones dentro del sistema.

El puente de la Ruta 91 puso fin en 2023 a la necesidad de mantener el antiguo cruce de balsa. Tres años después, los remolcadores que formaban parte de aquella operación comienzan a ser reconvertidos en herramientas para otras tareas de Hidrografía.

La estrategia permite aprovechar material existente en lugar de retirar las unidades definitivamente, siempre que su recuperación resulte técnica y operativamente viable.

En este caso, el resultado será la incorporación de una unidad al sistema de boyado del Santa Lucía y la recuperación de otra para futuras operaciones.

 

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