Orsi busca bajar la tensión política tras la visita al USS Nimitz mientras persisten cuestionamientos en el oficialismo

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La visita del presidente Yamandú Orsi al portaaviones estadounidense USS Nimitz continúa generando repercusiones en el escenario político uruguayo, mientras el gobierno procura dejar atrás la polémica y sostener su línea de política exterior basada en el equilibrio diplomático.

Desde el Poder Ejecutivo la señal es que el episodio ya fue suficientemente explicado. Este martes, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, evitó profundizar en las críticas surgidas dentro del oficialismo y del movimiento sindical.

“El secretario de la Presidencia no comenta qué es lo que piensan o dicen mis compañeros”, afirmó Sánchez en conferencia de prensa al ser consultado por los cuestionamientos internos. Añadió además que sobre el episodio “ya se ha entregado bastante información” y que eventualmente podrán surgir nuevas explicaciones oficiales.

La posición de Presidencia apunta a desactivar una controversia que, lejos de cerrarse, abrió un nuevo foco de debate dentro del Frente Amplio.

Las críticas no provinieron únicamente de sectores frenteamplistas. También desde el PIT-CNT surgieron reparos por el mensaje político que implicó la presencia del mandatario uruguayo en una plataforma militar de Estados Unidos.

El presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, marcó distancia al señalar públicamente que él no hubiera concurrido a esa visita y que el mandatario asumió un riesgo político. En la misma línea, el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, calificó como “decepcionante” y “penoso” el mensaje transmitido por la presencia de Orsi a bordo del buque.

En filas del gobierno, sin embargo, se insiste en que la invitación de Estados Unidos había sido cursada con antelación y que su aceptación respondió a una lógica de inserción internacional pragmática. La administración entiende que Uruguay debe preservar canales abiertos con todos los actores relevantes del escenario global, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, reposicionamientos geopolíticos y creciente incertidumbre regional.

La controversia también expuso diferencias internas sobre el margen de autonomía del presidente en materia de política exterior. Aunque varios dirigentes oficialistas consideran que la visita pudo haberse evitado, en el Ejecutivo prevalece la idea de que se trató de una decisión presidencial vinculada a la estrategia de mantener a Uruguay en diálogo con todos los polos de poder.

Con el plenario del Frente Amplio previsto para el próximo 9 de mayo, todo indica que la discusión seguirá presente en la agenda política. Mientras tanto, el gobierno intenta cerrar el episodio y volver a centrar el debate en su agenda de gestión, aunque el simbolismo que implicó la visita al USS Nimitz mantiene abiertas las diferencias dentro de la propia coalición oficialista.

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