La progresiva pérdida de profundidad en el histórico Canal Costanero, utilizado durante décadas para conectar el puerto de Buenos Aires con los puertos de Olivos, San Isidro, San Fernando y Tigre, encendió una fuerte señal de alarma entre navegantes deportivos, clubes náuticos y referentes del sector en la costa norte bonaerense.
La advertencia fue realizada por el Capitán de Marina Mercante Alejandro Kalfayan, especialista en vías navegables y seguridad para la navegación, e integrante de UNEN (Unión de Entidades Náuticas), entidad civil sin fines de lucro creada en 1989 para suplir la ausencia del Estado en la señalización de la vía navegable.
Kalfayan explicó que el canal costanero fue históricamente utilizado por embarcaciones de cabotaje y buques areneros, incluyendo unidades procedentes de Uruguay que operaban en la región. Sin embargo, hace aproximadamente 35 años los puertos de Olivos, San Isidro y San Fernando dejaron de recibir este tipo de tráfico comercial, dando paso al crecimiento de clubes náuticos y actividades deportivas.
Según detalló, a partir de ese momento el Estado argentino dejó de dragar y señalizar el canal, provocando un progresivo deterioro de las condiciones de navegabilidad. La última intervención parcial de dragado se habría realizado hace unos 15 años mediante esfuerzos impulsados por instituciones náuticas de la zona.
“Hoy el canal es, en gran parte, un aguaje natural”, sostuvo Kalfayan, al describir cómo la vía quedó librada a los cambios propios de la dinámica sedimentaria del Río de la Plata. Actualmente, UNEN mantiene la señalización mediante ocho boyas y balizas financiadas y administradas por los propios navegantes deportivos.
El especialista identificó dos factores principales detrás de la pérdida de profundidad. Por un lado, el avance natural del Delta del Paraná hacia el Río de la Plata, fenómeno sedimentario característico de la costa argentina. Por otro, el impacto indirecto generado por las tareas permanentes de dragado del Canal Mitre.
El Canal Mitre, fundamental para el tránsito de buques de ultramar vinculados a las exportaciones argentinas, requiere dragado continuo para mantener profundidades operativas cercanas a los 10,50 metros. Según explicó Kalfayan, parte del material extraído estaría siendo depositado también sobre el veril próximo a la costa argentina, contribuyendo a la formación de bancos de arena e incluso “islas artificiales” visibles en fotografías aéreas tomadas en la zona.
El integrante de UNEN aclaró que no se trata de un problema binacional ni de una afectación a la costa uruguaya, sino de una problemática localizada que impacta especialmente sobre la navegación deportiva y recreativa en el sector comprendido entre Olivos, San Isidro y San Fernando.
La situación ya tiene consecuencias directas sobre la actividad náutica. En áreas tradicionalmente utilizadas para competencias y entrenamientos de vela, incluso embarcaciones menores con apenas medio metro de calado enfrentan dificultades para navegar cuando el nivel del río desciende levemente.
Esto obliga a desplazar las canchas de regatas cada vez más hacia el sur, próximas a Vicente López y la ciudad de Buenos Aires, alejando las zonas de competencia de los clubes de origen. La problemática impacta especialmente sobre categorías formativas como Optimist, donde niños de entre 8 y 10 años deben recorrer largas distancias antes de llegar al área de competencia.
Además, la pérdida de profundidad compromete la salida al Río de la Plata de embarcaciones deportivas que parten desde Tigre, San Fernando o San Isidro con destino a Uruguay u otros puertos de la región. Según indicó Kalfayan, durante períodos de bajante se forma una verdadera barrera de arena a la altura de Olivos y La Lucila que dificulta o directamente impide el tránsito.
Pese al deterioro, algunas embarcaciones comerciales menores aún utilizan el paso cuando las condiciones hidrométricas lo permiten, incluyendo lanchas de pasajeros y ciertos buques areneros.
Kalfayan remarcó que desde UNEN no cuestionan la prioridad estratégica del Canal Mitre ni de la navegación comercial, considerando que por esa vía circula buena parte de las exportaciones argentinas. No obstante, reclamó que las autoridades contemplen también las necesidades de la navegación deportiva, actividad que posee una larga tradición en Argentina y que ha dado al país destacados referentes internacionales y medallistas olímpicos en disciplinas náuticas.
“La sensación de los navegantes es que el Estado los abandonó hace más de tres décadas”, expresó el especialista, al tiempo que reconoció que un dragado integral resulta económicamente imposible para clubes e instituciones privadas.
Mientras tanto, UNEN continúa trabajando en la señalización de los pasos remanentes del ex Canal Costanero, intentando preservar mínimamente la seguridad de la navegación en una zona cada vez más condicionada por la sedimentación y la pérdida de profundidad.



