La ANP recupera capacidad propia de dragado con el regreso de la «Alfredo Labadie»

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Después de casi tres años fuera de servicio, la Administración Nacional de Puertos volvió a poner en operación la draga D9 «Alfredo Labadie», una incorporación que fortalece la autonomía operativa del Puerto de Montevideo y acompaña un ambicioso plan de inversiones destinado a modernizar la flota nacional de dragado.

La Administración Nacional de Puertos (ANP) volvió a incorporar a su flota de trabajo a la draga D9 «Alfredo Labadie», una de las embarcaciones más importantes para las tareas de mantenimiento de los canales navegables uruguayos. Tras permanecer inactiva desde octubre de 2023, la unidad retomó las operaciones de dragado en el Puerto de Montevideo y su canal de acceso, una recuperación que representa un paso significativo para reforzar la capacidad operativa del organismo.

Más allá del regreso de una embarcación, la decisión tiene un componente estratégico. El dragado permanente resulta indispensable para garantizar los calados que demanda el tráfico marítimo moderno y sostener la competitividad del principal puerto uruguayo frente a otras terminales de la región. Contar con mayor disponibilidad de equipos propios permite a la ANP disminuir la dependencia de contrataciones externas, responder con mayor rapidez a las necesidades operativas y optimizar el uso de los recursos públicos.

La recuperación de la D9 se integra al programa de inversiones aprobado para el período 2025-2029, que prevé destinar alrededor de 63 millones de dólares al fortalecimiento del dragado nacional, prácticamente el doble de lo ejecutado durante la administración anterior. El objetivo es consolidar una flota capaz de atender las necesidades de mantenimiento de los accesos portuarios y de la infraestructura bajo jurisdicción de la ANP.

La «Alfredo Labadie» es una draga de tolva incorporada en 1984, con una capacidad de carga de 3.000 metros cúbicos y dimensiones que le permiten intervenir en los principales canales del país. Un estudio técnico elaborado en 2025 concluyó que la embarcación conserva aproximadamente diez años de vida útil, siempre que continúe con el programa previsto de mantenimiento e inversiones.

Su salida de servicio comenzó a fines de 2022, cuando una eslinga sumergida dañó la hélice de estribor durante una operación en el antepuerto de Montevideo. Aunque inicialmente pudo seguir navegando con una sola línea de propulsión, una inspección posterior determinó que ambas hélices habían alcanzado el límite de sus posibilidades de reparación, obligando a detener completamente la unidad.

El proceso de recuperación se extendió durante varios meses e incluyó el reemplazo de las hélices, trabajos certificados por la Comisión Técnica de la Marina Mercante, reparaciones estructurales, mantenimiento integral de los motores principales y generadores, limpieza de tanques, acondicionamiento de los sistemas de dragado y la calibración del sistema de hélices de paso controlable, realizada por el fabricante original Kongsberg en marzo de este año.

La puesta nuevamente en servicio de la D9 también mejora la disponibilidad de la flota nacional en un momento en que el dragado adquiere creciente importancia para acompañar el aumento del movimiento de cargas y la llegada de buques de mayor porte al Puerto de Montevideo. Mantener los canales con las profundidades requeridas constituye una condición indispensable para preservar la eficiencia logística y reducir restricciones operativas.

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