Gobierno busca cerrar su período con refuerzos militares que permitan un mayor control de seguridad en las fronteras

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En la Fuerza Aérea, que recibirá seis nuevos aviones, había uno solo operativo y una flota de más de 30 años de la que solo el 28% está operativa. En noviembre de 2022 Guido Manini Ríos, senador y líder de Cabildo Abierto, visitaba la Base Aérea 2, en Durazno. Allí vio algo que lo sorprendió, tras lo cual lanzó la alarma: Uruguay estaba “a un avión” de perder toda su capacidad de control de su espacio aéreo. La razón: solo había una aeronave, un Cessna A37 B Dragonfly, en orden de vuelo. Un año y medio después, la situación sigue sin cambios. La Fuerza Aérea solo tiene hoy un avión con capacidad de combate, aunque esto ahora puede cambiar. Porque la próxima incorporación de seis Embraer A29 Super Tucano turbohélice, confirmada esta semana por El País, significará un sustancial incremento de la capacidad operativa de la fuerza. La compra —por US$ 100 millones a pagar en entre diez y quince años— ya generó una polémica política, con el Frente Amplio cuestionandolas “prioridades” de esta administración. Lo cierto es que la Fuerza Aérea, “la gran postergada”, como se la define en la jerga militar, tuvo operativas el año pasado solo al 28% de sus aeronaves. Y solo pudo efectuar 7.805 horas de vuelo el 60% de lo proyectado. La flota supera los 30 años de antigüedad en promedio, lo que a su vez dificulta el acceso a repuestos. Un informe que el Ministerio de Defensa elevó al Parlamento, al que accedió El País, indica que de ocho aviones transporte, hay solo tres operativos. De los helicópteros, cuatro de un total de trece. En cuanto a aeronaves de enlace, funcionan siete de 20, y de las de instrucción, siete de 19. En concreto, de 77 aparatos que componen la flota, solo hay operativos 22. Cinco menos que en 2021. En la lista figuran los dos Lockheed KC-130 Hércules, adquiridos a fines de 2020 y que por distintos motivos están hoy parados y en mantenimiento. La adquisición de los Super Tucano está asociada con un futuro resideño de la política de radares, y de una necesidad de controlar el espacio aéreo que, y en esto hay unaimidad, es absolutamente poroso y el narcotráfico opera a sus anchas. El ministro de Defensa, Armando Castaingdebat que el objetivo es que estas acciones sean continuadas por el próximo gobierno. La última incorporación de un avión nuevo a la flota data de 1976. En 2018, la fuerza tuvo que desactivar a los IA 58 Pucará argentinos, que habían sobrepasado toda capacidad operativa. Una alta fuente del Poder Ejecutivo indicó que en 2020 recibió a una Fuerzas Armadas “atadas con alambre”, en la “total desinversión y vetustez”. Por otra parte, se concretó la compra de un nuevo Embraer EMB 120 Brasilia, al que se le modificará la puerta posterior para adecuarlo y poder contar con un avión para traslados sanitarios. Incorporaciones en la Armada. La Armada Nacional logró tener el año pasado 83% de operatividad y logró navegar durante 299 días, y agregó o agregará a su flota un total de ocho buques. Recientemente incorporó tres lanchas guardacostas clase “Protector”, procedentes de Estados Unidos. A mediados de agosto llegará otra patrullera menor, tipo PKM clase Chamsuri, donada por Corea. Esta semana además quedarían resueltos una serie de procesos administrativos para que el Estado concrete el primer desembolso para la construcción de las tres patrulleras oceánicas (OPV) que encargó —por US$ 88 millones al cambio actual— a un astillero español, en otro proceso no exento de polémica. La última vez que la Armada incorporó un buque totalmente nuevo fue en 1981. Por otra parte esta semana entró a dique el St. Mitchell, que llegará al país en los próximos meses, y que estará destinado a tareas hidrográficas y oceanográficas. Sustituirá al ROU 22 Oyarvide, desafectado en 2015. El ROU 04 General Artigas fue remotorizado, y está siendo destinado a misiones en la Antártida. En cuanto a la Aviación Naval, la reciente incorporación de dos helicópteros Augusta Bell AB 412 adquiridos en Italia hizo que la fuerza recuperar capacidad de acción, perdida tras las baja de los Westland Wessex británicos dados de baja en 2010. En diciembre de 2023 la Armada le dio de baja al remolcador ROU 27 Banco Ortiz, y recibió el ROU 53 Isla Farallón, una embarcación de búsqueda y rescate de origen alemán, lo que le permitió aumentar su capacidad de respuesta ante este tipo de incidentes. En tanto, la Asociación de Prácticos del Puerto de Montevideo donó la Ederra 4, que cumplirá las tareas que tiempo atrás realizaban las lanchas PS de la Prefectura.

El Ejército, el más beneficiado

El Ejército ha sido tradicionalmente el mejor equipado. Suele aprovechar el material usado en las distintas misiones de paz internacionales en las que participa. La fuerza acaba de recibir 14 vehículos mecanizados Mamba valuados en casi US$ 14 millones y donados por los Estados Unidos. Con ellos se conformará una compañía de rápido despliegue, que actuará en el marco de Naciones Unidas. Por otra parte, una licitación abierta por la fuerza busca la incorporación de 100 vehículos tipo Jeep para renovar su parque. El objetivo es sustituir a los actuales Land Rover británicos, que resultaron demasiado caros a la hora de repararlos. https://www.elpais.com.uy/

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