El ‘Scottia’ es recibido con júbilo al regresar de la Antártida

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Este día, el barco ballenero ‘Scottia’ es recibido jubilosamente por el personal de la Estación de Biología Marina de Millport, Escocia, luego de la Expedición Antártica Escocesa de 1902-1904. El navío había sido adquirido por William Bruce a principios de 1902, y fue adaptado para esa delicada misión en un astillero escocés. Era un barco de vela y vapor de 400 toneladas, con una longitud de 140 metros y una anchura de 29 pies, capaz de una velocidad de siete nudos. Partió rumbo a la Antártida en noviembre de 1902. En los preparativos de Bruce se incluyó una dieta saludable para el personal, para evitar el escorbuto, una enfermedad potencialmente mortal causada por la deficiencia de vitamina C. Esto había arruinado a otras expediciones polares. Exploradores anteriores habían descubierto que una dieta que incorpore carne fresca de pingüino y de foca, era eficaz para reducir la incidencia del escorbuto y resultó efectiva. Bruce erigió una base científica en la isla Laurie del archipiélago Orcadas del Sur. El barco había sido rediseñado para soportar las contingencias que se podían presentar en la Antártida. Fue equipado con enormes vigas reforzadas de hasta 63 centímetros (25 pulgadas) de espesor medio. La presión del hielo finalmente logró elevar la nave a la superficie en lugar de aplastarla. Uno de los desafíos que enfrentaron los expedicionarios fue encontrar materiales adecuados para la construcción de las diversas estructuras de la base. Algunas de las maderas habían sido traídas de Escocia, pero tenían que seleccionar piedras de los glaciares y transportarlas en trineos. Para construir la casa para alojar a la dotación, de tres metros de altura y cinco metros de diámetro, se utilizaron más de cien toneladas de piedras extraídas manualmente. También se construyó la sede del observatorio. Los objetivos principales de Bruce fueron realizar observaciones meteorológicas. Luego, negoció su transferencia al gobierno argentino, constituyendo este acto un importante antecedente de la centenaria presencia argentina en la Antártida, en pos del reclamo de soberanía en ese continente. El 22 de febrero de 1904, Argentina tomó posesión de las instalaciones, estableciendo el primer asentamiento humano permanente en el continente antártico. La primera dotación estuvo integrada por Roberto Mossman, Hugo Acuña, Luciano Valette, Edgar Szuma y William Smith.

(Aporte del Prof. Roberto Bardecio, Fuente: Diariodelfindelmundo)  UVM

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