La confrontación entre Estados Unidos e Irán dejó de limitarse a objetivos militares y comenzó a afectar infraestructura logística, puertos y rutas marítimas. La caída del tránsito de buques, el aumento de los costos de seguro y las advertencias de organismos internacionales configuran uno de los escenarios más complejos para el comercio marítimo global de los últimos años.
La seguridad marítima en el Estrecho de Ormuz atraviesa uno de sus momentos más delicados. Al 17 de julio de 2026, la vía por donde normalmente transita cerca del 20 por ciento del petróleo comercializado por mar y una parte significativa del gas natural licuado (GNL) permanece abierta desde el punto de vista jurídico, pero opera bajo condiciones extraordinarias debido a la intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los acontecimientos registrados durante la última semana evidencian un cambio de naturaleza en la crisis. Los ataques ya no se concentran únicamente en instalaciones militares, sino que alcanzan infraestructura crítica para el transporte y la logística, elevando el riesgo para la navegación comercial y obligando a armadores, aseguradoras y operadores portuarios a revisar diariamente sus decisiones operativas.
El Estrecho de Ormuz constituye el principal cuello de botella energético del planeta. Con apenas unos 39 kilómetros de ancho en su punto más angosto, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, permitiendo la salida de las exportaciones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Catar e Irán.
Sin embargo, durante las últimas jornadas el tránsito comercial cayó a sus niveles más bajos desde mayo. De acuerdo con datos recopilados por Reuters, únicamente tres buques energéticos cruzaron el estrecho en las últimas 24 horas, mientras numerosos petroleros permanecen fondeados a la espera de mejores condiciones de seguridad o directamente modifican sus rutas.
Aunque formalmente no existe un cierre de la vía marítima, la industria considera que existe una restricción operativa de facto, provocada por el elevado riesgo de ataques y la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.
La escalada militar registrada este viernes representa un nuevo punto de inflexión.
Estados Unidos amplió su campaña aérea contra infraestructura situada en el sur de Irán, alcanzando puentes estratégicos, un aeropuerto, instalaciones ferroviarias y estructuras portuarias vinculadas al abastecimiento de Bandar Abbas y Chabahar, dos nodos fundamentales para la logística iraní sobre el Golfo Pérsico. Según Washington, el objetivo es limitar la capacidad utilizada por Teherán para sostener operaciones contra la navegación comercial.
Irán respondió con misiles y drones dirigidos contra instalaciones estadounidenses y de sus aliados en Bahréin, Qatar, Kuwait, Omán y otros puntos del Golfo. Algunos ataques alcanzaron infraestructura energética y plantas desalinizadoras, ampliando el conflicto hacia activos civiles esenciales para la región.
Esta dinámica incrementa considerablemente el riesgo para el transporte marítimo, ya que los puertos, las ayudas a la navegación, las terminales energéticas y las conexiones logísticas pasan a formar parte del teatro de operaciones.
Las principales compañías navieras comenzaron a adoptar medidas excepcionales para reducir la exposición de sus flotas.
Entre las acciones observadas por consultoras de seguridad marítima y operadores internacionales se encuentran la postergación de ingresos al Golfo Pérsico, cambios de itinerario, reducción de velocidad, permanencia en zonas de espera del Golfo de Omán y cancelación de escalas cuando la evaluación de riesgo supera los parámetros aceptables.
Incluso algunos armadores decidieron no adherir a los corredores de tránsito escoltados por fuerzas estadounidenses, al considerar que podrían incrementar su exposición dentro del conflicto.
Como consecuencia, el tiempo de permanencia de los buques en la región aumentó, reduciendo la disponibilidad efectiva de tonelaje para el mercado internacional.
Otro de los impactos más relevantes se registra en el mercado asegurador.
Las primas por War Risk Insurance volvieron a dispararse, obligando a numerosos operadores a renegociar coberturas prácticamente antes de cada tránsito.
Para un petrolero de gran porte, el costo adicional puede representar varios millones de dólares por viaje, incrementando directamente el valor del flete marítimo y, posteriormente, el precio internacional del petróleo y de sus derivados.
Mientras la tensión militar aumenta, la Organización Marítima Internacional (OMI) mantiene una posición orientada a preservar la libertad de navegación.
El organismo recordó que el régimen jurídico internacional del Estrecho de Ormuz garantiza el derecho de tránsito para los buques mercantes y manifestó su oposición a cualquier intento de imponer peajes, restricciones unilaterales o limitaciones incompatibles con el derecho internacional del mar.
Al mismo tiempo, la organización expresó su preocupación por la seguridad de los marinos, condenó los ataques contra embarcaciones comerciales e intensificó la coordinación con Estados miembros y la industria para reducir los riesgos operativos en la región.
La situación en Ormuz ya comienza a trasladarse a toda la cadena logística internacional.
El aumento del precio del Brent, la volatilidad del mercado de refinados, el incremento de los costos de transporte y la incertidumbre sobre la continuidad del suministro generan efectos inmediatos sobre países importadores de combustibles, entre ellos Uruguay.
Para mercados donde el costo interno depende del comportamiento internacional del crudo y de los fletes marítimos, una prolongación del conflicto podría traducirse en mayores costos de abastecimiento y ejercer presión sobre los mecanismos de formación de precios.
Más allá de las consecuencias energéticas, la evolución del conflicto confirma una transformación relevante para el sector marítimo: la seguridad de los corredores internacionales ya no depende exclusivamente de amenazas a los buques en navegación, sino también de la vulnerabilidad de la infraestructura portuaria, aeroportuaria y logística que sostiene el comercio global. Mientras continúen los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, el Estrecho de Ormuz seguirá siendo el principal foco de riesgo para el transporte marítimo internacional y para la estabilidad de las cadenas mundiales de suministro.
