Shanghai, 15 de junio de 2026 – Mientras la inteligencia artificial dispara el consumo energético global, China avanza con una solución innovadora: el primer centro de datos submarino comercial operativo, sumergido frente a las costas de Shanghái y alimentado íntegramente por energía eólica marina. El proyecto Lingang Subsea Data Center marca un hito en la búsqueda de infraestructuras más sostenibles para el boom de la IA.
Ubicado en el Área Especial de Lingang, dentro de la Zona Piloto de Libre Comercio de Shanghái, el complejo desarrollado por Shanghai Hailanyun Technology (Hicloud) opera a más de diez metros de profundidad y a diez kilómetros de la costa. La primera fase ya está activa con 2,3 MW de capacidad, y la segunda fase elevará el total a 24 MW, con una inversión aproximada de 1.600 millones de yuanes (alrededor de 226 millones de dólares).
Eficiencia energética y refrigeración natural
El principal atractivo del diseño submarino es el uso del agua de mar como refrigerante natural. Esto elimina por completo el consumo de agua dulce —un recurso cada vez más escaso en los centros de datos tradicionales— y reduce drásticamente los costos de refrigeración. Según los datos del proyecto, el centro logra un PUE (Power Usage Effectiveness) de 1,15, muy por debajo del promedio de 1,4 a 1,8 de las instalaciones terrestres convencionales, lo que representa un ahorro energético del 22,8%.
Más del 95% de la electricidad proviene directamente de parques eólicos marinos cercanos, convirtiéndolo en uno de los centros de datos más verdes del planeta. La instalación alberga alrededor de 2.000 servidores de alto rendimiento, capaces de procesar cargas intensivas de inteligencia artificial, comercio electrónico y logística digital.
Antecedentes y comparaciones internacionales
Este avance chino supera en escala y aplicabilidad comercial al histórico Proyecto Natick de Microsoft (2018-2020), que demostró la viabilidad técnica de los servidores submarinos —con tasas de fallos notablemente más bajas que en tierra— pero permaneció como un experimento de investigación. Microsoft archivó el proyecto por desafíos operativos y de escalabilidad.
Otras iniciativas, como las barcazas flotantes de Nautilus Data Technologies en Estados Unidos o conceptos explorados por Google, también exploran el uso del agua para enfriamiento, pero el proyecto chino es el primero en operación comercial a esta escala con integración total de energías renovables.
Desafíos pendientes
A pesar de sus ventajas, el modelo enfrenta retos importantes: el mantenimiento de hardware sumergido requiere operaciones especializadas, existe riesgo de corrosión marina a largo plazo y su replicabilidad depende de condiciones geográficas específicas (costa con vientos consistentes y profundidad adecuada). Expertos también monitorean el impacto térmico localizado en los ecosistemas marinos, aunque los estudios preliminares indican que el efecto es mínimo gracias a las corrientes oceánicas.
Un modelo para el futuro de la IA
Con el explosivo crecimiento de la IA, que ya representa una porción significativa del consumo eléctrico mundial, soluciones como el centro submarino de Lingang podrían convertirse en referencia global. La iniciativa no solo alivia la presión sobre redes eléctricas y recursos hídricos continentales, sino que posiciona a China como líder en infraestructuras digitales sostenibles para la próxima década.
Analistas coinciden en que, si se superan los obstáculos operativos, los centros de datos submarinos podrían ser parte clave de la solución al “hambre energética” de la inteligencia artificial. China ya está demostrando que los servidores del futuro podrían estar, literalmente, bajo el océano.



