Brasil pone al pescado en el centro de la transición hacia una producción de proteína animal de menor impacto

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El ministro de Pesca y Acuicultura, Édipo Araujo, sostuvo que el pescado es la proteína animal con menor impacto ambiental y vinculó esa característica con la expansión de la pesca y la acuicultura familiar. El Gobierno brasileño presentó nuevas herramientas de crédito para impulsar la actividad.

Brasil busca darle un nuevo lugar a la pesca y la acuicultura dentro de la agenda de producción sostenible de alimentos. Durante un seminario del Plan Safra realizado en Santa Catarina, el ministro de Pesca y Acuicultura, Édipo Araujo, afirmó que el pescado representa la proteína animal con menor impacto ambiental y planteó que esa característica debe acompañar una mayor visibilidad del sector.

“El pescado es la proteína animal que menos impacta el medio ambiente con emisión de gases de efecto invernadero”, sostuvo Araujo durante el encuentro realizado el 13 de agosto en São José, Santa Catarina. La declaración fue difundida por el propio Ministerio de Pesca y Acuicultura de Brasil (MPA).

El planteo no quedó limitado a una cuestión ambiental. La intervención del ministro estuvo vinculada con la presentación del Pronaf Azul, una herramienta diseñada para ampliar el acceso al financiamiento de pescadores artesanales y acuicultores familiares.

La estrategia combina así dos objetivos: aumentar la capacidad productiva de un sector considerado de bajo impacto ambiental y facilitar las inversiones necesarias para que esa producción pueda crecer.

CRÉDITO PARA PESCA Y ACUICULTURA

El Pronaf Azul reúne líneas de financiamiento destinadas específicamente a pescadores y acuicultores familiares. Según informó el MPA, el programa permite acceder a recursos para costeo e inversión, con tasas inferiores a las de mercado y plazos extendidos.

Entre las alternativas presentadas aparece el Pronaf Custeio, con un límite de hasta R$ 250.000, tasa de interés del 2% anual y plazo de hasta dos años.

También está disponible el Pronaf Mais Alimentos, que contempla hasta R$ 250.000, intereses del 2% anual y plazos de hasta diez años para inversiones, incluyendo hasta tres años de gracia.

Para productores comprendidos en el Pronaf B, el límite llega a R$ 12.000, con una tasa de 0,5% anual y plazo de hasta tres años.

El volumen total de crédito mencionado por el Ministerio dentro del Plan Safra alcanza los R$ 85.200 millones, aunque las diferentes líneas tienen condiciones y destinatarios específicos.

La incorporación de herramientas financieras específicas busca atacar uno de los obstáculos tradicionales de la actividad: la dificultad para acceder a capital destinado a infraestructura, equipamiento, producción y modernización.

LA ACUICULTURA COMO ALTERNATIVA PRODUCTIVA

La declaración de Araujo se produce en un momento en que Brasil intenta ampliar la participación de la acuicultura dentro de su matriz alimentaria.

El argumento ambiental utilizado por el ministro coloca al pescado en una posición particular frente a otras fuentes de proteína animal. La menor intensidad de emisiones asociada a determinadas formas de producción acuícola puede convertirse en un activo comercial y productivo en un mercado donde las cadenas alimentarias están sometidas a una presión creciente para reducir su huella ambiental.

Sin embargo, esa ventaja no es automática.

El impacto ambiental depende del sistema de producción, la especie cultivada, la alimentación utilizada, el consumo energético, la utilización de agua y las condiciones específicas de cada explotación. Por eso, el desafío para el sector no consiste solamente en producir más pescado, sino en expandir la oferta manteniendo las condiciones que permiten sostener su ventaja ambiental.

En ese punto, el acceso al financiamiento adquiere una importancia adicional: las inversiones en tecnología, eficiencia y manejo pueden determinar cuánto de ese potencial ambiental termina convirtiéndose en una ventaja efectiva.

PESCA ARTESANAL Y TERRITORIO

La agenda presentada en Santa Catarina también incluyó medidas vinculadas con la pesca artesanal y la regularización de los territorios utilizados por las comunidades pesqueras.

Durante la visita de Araujo a Garopaba se concretó la firma del programa Rancho Legal, destinado a regularizar y promover el uso sostenible de ranchos utilizados por pescadores artesanales.

La iniciativa se desarrolla en el área de la APA da Baleia Franca, administrada por el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad, y busca proporcionar seguridad jurídica a las comunidades tradicionales al mismo tiempo que preserva las características culturales y ambientales de esos espacios.

El Gobierno brasileño también informó sobre la existencia de 17 Proyectos de Asentamiento Agroextractivista Pesqueiro (PAE Pesqueiros) en Santa Catarina, que beneficiarían a unas 20.000 familias.

Estos territorios están destinados a poblaciones tradicionales que dependen de actividades como la pesca artesanal, el extractivismo y la agricultura familiar, bajo un modelo de utilización de bajo impacto ambiental.

EL DESAFÍO DE PRODUCIR MÁS CON MENOR HUELLA

La apuesta brasileña coloca a la pesca y la acuicultura dentro de una discusión que va mucho más allá del abastecimiento de alimentos.

El crecimiento de la demanda mundial de proteínas obliga a los países productores a buscar sistemas capaces de aumentar la oferta sin multiplicar proporcionalmente el uso de recursos naturales y las emisiones asociadas.

En ese debate, Brasil tiene una posición particularmente relevante por la dimensión de su mercado interno, la disponibilidad de recursos hídricos y la escala de su sector agroalimentario.

La declaración de Araujo apunta precisamente a aprovechar esa oportunidad: convertir el menor impacto ambiental del pescado en un argumento para ampliar inversiones, financiamiento y producción.

La estrategia todavía enfrenta desafíos productivos y ambientales, pero el mensaje político ya está planteado. Para Brasil, la pesca y la acuicultura no aparecen solamente como actividades vinculadas al abastecimiento de pescado, sino como parte de una matriz de producción de proteínas que busca responder a una demanda cada vez más marcada por la eficiencia en el uso de recursos y la reducción de emisiones.

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