Por: Dr. Edison González Lapeyre
|En un ponderado editorial, el economista Agustín Iturralde, se refirió al conflicto en la pesca, destacando que “se trata de un sector de la economía que Uruguay está desaprovechando notoriamente hace muchos años. El combo de problemas regulatorios de los permisos de pesca, problemas para custodiar nuestros mares, sumado a un sindicato intransigente y antitrabajo determinan que el país esté extrayendo del mar una porción muy menor de su riqueza potencial”. Y concluye expresando que “ni el Pit-CNT, ni su expresidente hoy ministro de trabajo, parecen estar haciendo nada que prime la más mínima y elemental racionalidad en un proceso autodestructivo”.
Coincido totalmente con ese diagnóstico de la realidad pesquera y de que el deterioro comenzó a producirse hace muchos años, pero, ahora, efectuado el diagnóstico, lo que corresponde, sin demoras de clase alguna, es el proceder a la terapéutica resolviendo la controversia laboral y habilitando a que los buques pesqueros uruguayos puedan faenar trayendo tranquilidad a la familia de los trabajadores de la pesca, a la de los que industrializan esos recursos y a los exportadores de ese producto.
Es importante destacar no sólo la importancia de la pesca desde el punto de vista de la economía de nuestro país y de la generación de fuentes de trabajo, sino que, además, es destacable la función que cumplen las embarcaciones dedicadas a esta actividad de vigilancia y contralor de lo que pueden hacer naves de otros países faenando clandestina e ilegalmente en nuestra jurisdicción marítima. La información que pueden brindar, de este modo, estaría supliendo la carencia de naves adecuadas de nuestra Armada Nacional para cumplir ese cometido y, en su caso, para adoptar las medidas coercitivas correspondientes.
Conozco personalmente al Sr. Ministro de Trabajo y Seguridad Social Juan Castillo y puedo dar testimonio de que es un hombre talentoso, responsable y que actúa siempre de buena fe. En momentos en que yo me desempeñaba como Presidente del Directorio de la A.N.P., Castillo era el Secretario General del sindicato portuario y dialogando con él, siempre, alcanzamos soluciones conciliatorias adecuadas. Creo que, a través de las negociaciones que mantuvimos, surgió entre nosotros una relación de estima y respeto que mucho valoro, por lo que me atrevo a solicitarle que haga el mayor esfuerzo posible para conciliar el conflicto pesquero que tanto daño le está haciendo a miles de familias vinculadas con esa actividad y a la economía del país. Extraído de El País por Visión Marítima