Reparación submarina de alta complejidad en la boya petrolera de José Ignacio avanza sobre el sistema PLEM

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Maldonado, 14 de enero de 2026: Las tareas de reparación en la boya petrolera ubicada frente a José Ignacio ingresaron esta semana en una fase técnica crítica, con la intervención directa sobre el Pipeline End Manifold (PLEM), uno de los componentes más sensibles del sistema de transferencia de crudo offshore del país.

Desde el lunes 12 de enero, un equipo especializado de ingenieros navales, soldadores hiperbáricos y buzos profesionales con experiencia en infraestructura submarina inició los trabajos preparatorios a unos 20 metros de profundidad, condicionados por estrictas ventanas operativas de mar y visibilidad.

El PLEM constituye el punto de conexión entre las mangueras flotantes de la boya monoboya (SPM) y el oleoducto submarino que transporta el crudo hacia los tanques terrestres. La fisura detectada en agosto durante una operación de descarga generó una pérdida de estanqueidad que obligó a desactivar completamente la terminal offshore, interrumpiendo el ingreso de petróleo crudo al sistema nacional.

Desde una perspectiva naval, se trata de una reparación de alta complejidad técnica, ya que involucra trabajos de soldadura y sellado estructural en un entorno hiperbárico, con restricciones de tiempo de fondo, corrientes variables y necesidad de garantizar tolerancias mecánicas precisas para soportar presiones operativas elevadas.

Previo a la intervención definitiva, los técnicos realizaron inspecciones no destructivas del tramo afectado, evaluando la integridad del acero, el comportamiento de la fisura y la compatibilidad de los procedimientos de reparación con las condiciones del fondo marino. La ejecución contempla protocolos de contención y respuesta inmediata ante eventuales derrames, en una zona donde se registran aproximadamente 18 operaciones de descarga de gran porte por año.

En paralelo, se avanza en la contratación de servicios especializados de prevención y respuesta ambiental, orientados a reforzar la seguridad operativa de una instalación estratégica ubicada en un área de alta sensibilidad marítima y turística.

La inoperatividad prolongada del sistema obligó a rediseñar la logística energética nacional, recurriendo a la importación de combustibles refinados, con un impacto económico significativo y una mayor dependencia de cadenas de suministro externas.

Desde el punto de vista de la ingeniería naval y offshore, el evento vuelve a poner en discusión la antigüedad de parte de la infraestructura marítima de hidrocarburos, la necesidad de programas de mantenimiento predictivo más robustos y la incorporación de tecnologías de monitoreo estructural en tiempo real.

 

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