Fauna marina en alerta y falta de infraestructura para rescates profundizan el debate por las prospecciones sísmicas

0
107

La aparición de una ballena y un delfín muertos, junto a las dificultades para asistir pingüinos en la costa, reaviva cuestionamientos sobre el impacto ambiental de la exploración offshore en Uruguay.

La detección de una ballena muerta en alta mar, el hallazgo de un delfín sin vida en la costa de Maldonado y las limitaciones operativas para atender pingüinos afectados configuraron en las últimas horas un escenario que volvió a poner bajo discusión las prospecciones sísmicas frente a Uruguay.

El primer episodio fue reportado por la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU), que informó sobre la aparición de una ballena muerta a unas dos millas de la trayectoria reciente del buque BGP Prospector, encargado de realizar estudios sísmicos para ANCAP con autorización del Ministerio de Ambiente. Según la gremial, el hecho fue detectado por un pesquero nacional y no sería un evento habitual en la operativa.

A partir de ese registro, la CIPU reiteró su postura crítica hacia la exploración sísmica, señalando que este tipo de tecnología —basada en emisiones acústicas de alta intensidad— puede generar efectos sobre la fauna marina, desde desorientación en cetáceos hasta alteraciones en especies de interés comercial como la merluza.

Horas después, el 25 de marzo, guardavidas de Punta Colorada, en Piriápolis, encontraron un delfín muerto en la costa. El ejemplar fue trasladado a la Facultad de Veterinaria para su análisis. Registros difundidos por organizaciones ambientales indicaron que el animal presentaría signos como sangrado en la boca, aunque las causas del deceso aún no han sido determinadas.

En paralelo, comenzó a ganar visibilidad otra problemática: la llegada de pingüinos a la costa en un contexto que combina condicionantes sanitarios y ambientales. Desde la ONG Socobioma, la veterinaria Lourdes Casas advirtió sobre las dificultades actuales para recibir y tratar a estos animales.

“La limitante principal hoy es la falta de infraestructura adecuada para cuarentenarios”, explicó, y señaló que se propuso a las autoridades la instalación de galpones prefabricados como solución provisoria. Mientras tanto, la organización avanza con recursos propios: ya cuenta con un jaulón techado en funcionamiento y prevé sumar dos estructuras adicionales en los próximos días.

Casas también indicó que la Intendencia de Maldonado está trabajando en alternativas, aunque manifestó preocupación por un posible aumento en el ingreso de ejemplares durante la próxima semana, asociado a una mayor circulación de personas en zonas naturales.

El conjunto de estos episodios vuelve a tensionar el debate en torno a la exploración hidrocarburífera offshore, donde confluyen intereses productivos, exigencias ambientales y desafíos operativos en territorio.

Con investigaciones en curso y nuevas alertas desde distintos sectores, el tema se mantiene abierto en una agenda donde el desarrollo energético y la preservación del ecosistema marino continúan en equilibrio delicado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí