La Armada Uruguaya se encuentra en la recta final para la adquisición de nuevas patrulleras oceánicas (OPV), un proyecto que ha enfrentado significativos obstáculos en su camino hacia la concreción. En el centro del debate se halla el astillero español Cardama, el cual es objeto de investigaciones tras la presentación de una garantía falsa por parte de la empresa EuroCommerce. Sin embargo, el Banco República (BROU) ha indicado que continuará autorizando los pagos correspondientes, siempre que se cumplan los hitos establecidos en el proyecto.
En una reciente entrevista, el presidente del BROU, Álvaro García, reiteró que la continuidad de los pagos no está supeditada al estado de las investigaciones. García aseveró: «Dadas las condiciones, ese pago hay que autorizarlo», subrayando la necesidad de mantener la credibilidad del ente bancario. Según el funcionamiento de las cartas de crédito irrevocables, cada pago se activa al cumplirse los requisitos documentales acordados entre las partes implicadas.
El proceso de construcción de las OPV por parte de Cardama es crucial no solo para el desarrollo del astillero, sino también para el fortalecimiento de la capacidad operativa de la Armada Uruguaya. Las futuras patrulleras están destinadas a mejorar la seguridad marítima y la vigilancia de las aguas territoriales de Uruguay. Se espera que, al finalizar el proyecto, las OPV doten a la Armada de capacidades avanzadas para misiones de patrullaje, rescate y protección de recursos marinos.
A pesar de los contratiempos, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, ha expresado su confianza en que se encuentre una solución al conflicto. En conversaciones con asesores de Cardama, el gobierno uruguayo trabaja para resolver la disputa y asegurar que se cumpla con lo estipulado en el contrato. Las próximas semanas serán decisivas, ya que la Armada aguarda que Cardama cumpla con los hitos necesarios que permitirán seguir adelante con un proyecto clave para la defensa nacional.
La situación actual deja entrever un escenario complejo, donde las futuras decisiones del Banco República y la respuesta del astillero serán determinantes para el avance del proyecto. La Armada Uruguaya mantiene su mirada atenta en el horizonte, confiando en que las patrulleras finalmente se integren a su flota para afrontar los desafíos del contexto marítimo actual.
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