La pesquería de calamar Loligo gahi —uno de los principales pilares económicos de las Islas Malvinas— atraviesa una crisis sin precedentes, marcada por una fuerte caída de la biomasa, cierres anticipados de temporada y pérdidas económicas significativas para el sector pesquero local.
Situación actual: En los últimos años, la biomasa de Loligo ha descendido de forma sostenida. La segunda temporada de pesca de 2023 fue cerrada anticipadamente, y la de 2024 directamente cancelada por razones de conservación. En 2025, la primera temporada finalizó antes de lo previsto al detectarse tallas muy pequeñas y baja madurez en los ejemplares capturados, con una captura total que no alcanzó los 22.000 toneladas (muy por debajo del promedio histórico).
Causas principales;
El análisis del Departamento de Pesca de las Malvinas (FIFD) apunta a una combinación de factores ambientales y oceanográficos:
*Corrientes anómalas: La corriente de las Malvinas se desplazó más cerca de la costa, arrastrando a los juveniles fuera de las zonas tradicionales de pesca.
*Condiciones climáticas: Temperaturas inusualmente frías y patrones de circulación cambiantes redujeron la supervivencia y reclutamiento de calamares jóvenes.
*Depredación natural: Aumento en la presencia de merluza, posible depredador de Loligo, aunque su impacto aún se investiga.
*Presión pesquera: Aunque no se considera la causa principal, la falta de cierres oportunos en temporadas anteriores podría haber agravado la baja biomasa.
Impacto económico: Las consecuencias han sido significativas:
*Empresas pesqueras locales enfrentan pérdidas millonarias tras invertir en nuevas embarcaciones sin posibilidad de operar.
*El gobierno insular sufre una caída en los ingresos por licencias de pesca y exportaciones, afectando su presupuesto general.
Próximos pasos
Las autoridades trabajan en:
*Revisión de los umbrales de conservación y estrategias de manejo.
*Ampliación de los sistemas de monitoreo, incluyendo estudios costeros para detectar juveniles antes del desplazamiento offshore.
*Evaluación de posibles ajustes en las zonas de pesca autorizadas.
Conclusión
La pesquería de Loligo gahi en las Islas Malvinas enfrenta un momento crítico. Si bien el colapso no se atribuye directamente a la sobrepesca, la variabilidad ambiental exige una adaptación urgente de las estrategias de manejo. La sostenibilidad del recurso dependerá de decisiones firmes, monitoreo riguroso y colaboración estrecha entre autoridades, científicos y la industria.
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