El próximo 9 de julio vence la “tregua” de 90 días que suspendía aranceles recíprocos de EE. UU. a la mayoría de los países, salvo China, que tiene plazo hasta agosto. La incógnita es si la administración estadounidense extenderá la fecha, reducirá o subirá los aranceles, mientras continúa negociaciones con países como Japón, la Unión Europea, Canadá y México, cada uno con avances desiguales.
Para América Latina, se prevén aranceles promedio del 10%, con excepciones como Nicaragua (18%) y Venezuela (15%). Argentina y Brasil negocian activamente, mientras Chile logró exención para cobre y madera. En Asia, el panorama es más complejo: países del Sudeste Asiático podrían enfrentar aranceles de hasta 40%, y Vietnam podría ser objetivo de medidas para frenar transbordos indirectos de productos chinos. La industria marítima observa con cautela. La pausa arancelaria, sumada a cancelaciones de itinerarios, impulsó la demanda de transporte de contenedores en los últimos meses y disparó tarifas spot en rutas como Shanghái-Los Ángeles. Sin embargo, con la temporada alta adelantada y la posible reactivación de aranceles (del 11% al 50%), se teme una caída de pedidos, nuevas cancelaciones de itinerarios y un enfriamiento del comercio contenerizado.
Analistas advierten que muchos importadores adoptarán una postura de “esperar y ver” para evitar costos mayores, lo que podría golpear de lleno la recuperación que venía mostrando el sector.