El Congreso Internacional Hidrovía 360 reunió en Colonia a autoridades, operadores y especialistas de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay. La discusión dejó planteados los principales desafíos para transformar el corredor fluvial en una infraestructura más eficiente, segura y competitiva, con Uruguay buscando consolidar su posición como hub logístico regional.
La Hidrovía Paraguay-Paraná dejó de ser analizada únicamente como una vía de transporte de cargas y pasó a ocupar un lugar más amplio dentro de la discusión sobre la infraestructura logística que necesita la región.
Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el Congreso Internacional Hidrovía 360, realizado el 13 de agosto en Colonia del Sacramento, donde autoridades, operadores portuarios, armadores, especialistas y representantes de organismos regionales analizaron los desafíos que enfrenta uno de los corredores fluviales más importantes de Sudamérica.
El encuentro, organizado por WISTA Uruguay y Altamar News, reunió representantes de Uruguay, Argentina, Paraguay y Bolivia y puso sobre la mesa seis áreas que condicionan el futuro del sistema: gobernanza, infraestructura, navegabilidad, seguridad, integración multimodal y competitividad logística.
Para Uruguay, la discusión tiene una importancia adicional. El país ejerce actualmente la Presidencia Pro Tempore del Comité Intergubernamental de la Hidrovía Paraguay-Paraná (CIH), desde donde busca coordinar los esfuerzos regionales destinados al desarrollo del corredor, la modernización de su sistema de gobernanza y la aplicación del Acuerdo de Santa Cruz de la Sierra.
UNA HIDROVÍA QUE EXIGE COORDINACIÓN REGIONAL
Uno de los principales mensajes surgidos del encuentro fue que la eficiencia del corredor no depende exclusivamente de las obras que pueda ejecutar cada país.
La Hidrovía atraviesa distintos territorios y conecta zonas productivas con puertos marítimos, por lo que cualquier mejora en su funcionamiento requiere coordinación sobre reglas de navegación, infraestructura, seguridad, dragado y procedimientos.
La mesa dedicada a gobernanza e integración regional reunió a representantes de la Comisión Administradora del Río de la Plata, la Comisión Administradora del Río Uruguay y organismos vinculados con la administración de la navegación, además de especialistas en integración económica y fluvial.
La discusión adquiere especial importancia para Uruguay porque su estrategia de posicionamiento como hub logístico regional depende de su capacidad para captar cargas que utilizan la hidrovía y conectarlas con los servicios portuarios y marítimos del país.
La propia Cancillería señaló durante el congreso que esa visión de Uruguay como hub logístico forma parte de la política exterior vinculada con la inserción internacional, la apertura de mercados y la negociación de acuerdos comerciales.
DRAGADO Y NAVEGABILIDAD, EN EL CENTRO
La infraestructura física fue otro de los grandes temas del Congreso.
El dragado, el balizamiento y el mantenimiento de las condiciones de navegación tienen una incidencia directa sobre la cantidad de carga que pueden transportar las embarcaciones, los costos logísticos y la previsibilidad de las operaciones.
El tercer bloque de Hidrovía 360 reunió precisamente a representantes de empresas especializadas en dragado, operadores portuarios y referentes del sector marítimo para analizar la infraestructura considerada crítica para el funcionamiento del corredor.
Para los operadores, una hidrovía eficiente no significa únicamente contar con un canal navegable. También requiere profundidad suficiente, señalización, seguridad operacional y continuidad en las condiciones de navegación.
Cada restricción puede traducirse en una menor capacidad de carga, mayores costos por tonelada transportada o la necesidad de complementar el recorrido con otros medios de transporte.
Ese punto conecta directamente con otro de los ejes planteados en Colonia: la multimodalidad.
EL PUERTO COMO PARTE DE UNA CADENA MÁS AMPLIA
La discusión sobre competitividad llevó el análisis desde el río hacia el conjunto de la cadena logística.
Representantes de armadores de Paraguay, del Centro de Navegación de Uruguay, del puerto boliviano Jennefer y de la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata participaron del bloque dedicado a integración multimodal y competitividad logística.
El planteo es especialmente relevante para Uruguay porque el valor de sus terminales portuarias no depende solamente de la actividad que generan dentro de sus muelles.
Los puertos funcionan como puntos de conexión entre distintos sistemas de transporte y, en el caso uruguayo, la Hidrovía Paraguay-Paraná representa una vía de acceso para cargas originadas en territorios sin salida directa al océano.
Bolivia y Paraguay son dos ejemplos centrales de esa dinámica. La posibilidad de conectar producción de ambos países con terminales marítimas mediante transporte fluvial genera oportunidades para los puertos uruguayos, pero también exige que toda la cadena sea competitiva.
SEGURIDAD Y GESTIÓN DEL RIESGO
La expansión del movimiento de cargas también obliga a mirar la seguridad operacional.
El Congreso incorporó un bloque específico sobre seguridad de la navegación y gestión del riesgo, con participación de prácticos, especialistas en derecho marítimo, operadores de remolcadores y empresas vinculadas con la gestión de riesgos.
La inclusión de estos actores permitió trasladar la discusión desde la planificación de infraestructura hacia la operación cotidiana de la vía navegable.
La navegación fluvial involucra factores técnicos, meteorológicos, humanos y operativos que pueden afectar la continuidad del transporte. Por eso, la competitividad de la hidrovía también depende de reducir incidentes, mejorar protocolos y contar con sistemas capaces de responder ante situaciones de riesgo.
LA AGENDA QUE QUEDA PARA LOS PRÓXIMOS 20 AÑOS
El cierre del Congreso estuvo a cargo de Sergio Abreu, secretario general de ALADI, quien presentó una visión estratégica de la Hidrovía Paraguay-Paraná para los próximos 20 años.
Ese horizonte permite dimensionar el alcance de la discusión.
El desafío para Uruguay no pasa solamente por aumentar el movimiento de cargas en el corto plazo. La apuesta consiste en consolidar una infraestructura regional capaz de acompañar el crecimiento productivo de los países de la Cuenca del Plata y, al mismo tiempo, fortalecer la posición uruguaya como punto de conexión entre la navegación fluvial y el comercio marítimo internacional.
La agenda que dejó Hidrovía 360 combina, por tanto, cuestiones que hasta hace algunos años podían discutirse por separado: dragado, puertos, seguridad, regulación, comercio exterior, infraestructura terrestre, sostenibilidad y relaciones internacionales.
El propio diseño del Congreso buscó justamente abordar la hidrovía desde esa perspectiva integral, con seis bloques que recorrieron desde su funcionamiento actual hasta las perspectivas de desarrollo futuro.
Para Uruguay, el desafío será llevar esa visión a la práctica. La posición geográfica del país le permite aspirar a capturar una parte mayor de los flujos regionales, pero esa ventaja solamente puede convertirse en actividad portuaria si el corredor fluvial ofrece condiciones previsibles y competitivas.
Con la Presidencia Pro Tempore del Comité Intergubernamental en manos uruguayas y una agenda regional que vuelve a colocar la infraestructura fluvial en el centro de la discusión, el debate iniciado en Colonia tiene ahora una etapa más exigente: convertir los consensos sobre la importancia de la Hidrovía en decisiones concretas sobre navegación, inversión y coordinación regional.

