Desde este miércoles, autoridades y especialistas abordarán en Uruguay la gestión integrada de áreas protegidas en una de las cuencas más sensibles del Cono Sur
A horas de su inicio, el IV Encuentro Trinacional de Áreas Naturales Protegidas del Río Uruguay posiciona a Intendencia de Río Negro en el centro de una discusión estratégica para la región: cómo coordinar políticas ambientales entre países que comparten un mismo sistema ecológico, pero también intereses productivos y sociales cada vez más exigentes.
La apertura oficial será este miércoles 18 de marzo a las 14:00 horas en la Sala de Convenciones del Balneario Las Cañas, dando inicio a tres jornadas de trabajo que buscarán avanzar en una agenda común bajo una consigna que no es menor: “El río Uruguay, integrando ecosistemas y pueblos”.
Más allá del carácter institucional, el encuentro llega en un momento donde la presión sobre los recursos naturales de la cuenca —desde la expansión productiva hasta los efectos del cambio climático— obliga a repensar los modelos de gestión. En ese marco, la articulación trinacional deja de ser una aspiración técnica para convertirse en una necesidad política concreta.
El evento reunirá a autoridades nacionales y departamentales, junto a referentes de organismos internacionales y equipos técnicos, en una dinámica que combinará intercambio de experiencias, discusión de herramientas de gobernanza y análisis de casos vinculados a la gestión de áreas protegidas, turismo sostenible y ordenamiento territorial.
El foco estará puesto en consolidar una mirada integrada sobre el río Uruguay, entendiendo que la conservación de sus ecosistemas no puede abordarse de forma fragmentada. La lógica de corredores biológicos, la conectividad de hábitats y la inclusión de las comunidades locales aparecen como ejes centrales de una agenda que busca equilibrar desarrollo y preservación.
Con este encuentro, Río Negro no solo oficia de anfitrión, sino que refuerza su posicionamiento dentro de la agenda ambiental regional, en un contexto donde los territorios con capacidad de articulación y diálogo transfronterizo ganan protagonismo.
El desafío, ahora, será traducir el intercambio técnico en definiciones concretas que trasciendan el evento y se proyecten en políticas sostenidas, en una cuenca donde la coordinación entre países ya no es opcional, sino determinante.



