La reducción preventiva del calado para los buques Neopanamax coincide con el avance de la licitación de dos nuevas terminales portuarias por US$ 2.600 millones. La estrategia busca preservar la continuidad operativa de una de las principales rutas del comercio mundial mientras el país amplía su infraestructura marítima.
A menos de tres años de la severa crisis hídrica que alteró el comercio marítimo internacional, el Canal de Panamá vuelve a tomar medidas preventivas frente a la llegada del fenómeno de El Niño. La Autoridad del Canal (ACP) redujo el calado máximo permitido para los buques Neopanamax, aunque descartó, por el momento, disminuir el número de tránsitos diarios, una diferencia sustancial respecto de las restricciones aplicadas durante la sequía de 2023.
Desde el 3 de julio, las esclusas Neopanamax operan con un calado máximo de 49,5 pies (15,09 metros), medio pie por debajo del límite habitual. La medida obliga a un reducido grupo de embarcaciones a disminuir parte de su carga antes de atravesar la vía interoceánica, aunque la ACP estima que el impacto alcanzará a menos del 1,7 por ciento de los buques de ese segmento. El flujo diario de tránsitos, en cambio, se mantendrá sin modificaciones mientras las condiciones hidrológicas lo permitan.
La decisión refleja un cambio de enfoque en la gestión del Canal. Durante la crisis provocada por la intensa sequía de 2023, la caída del nivel de los lagos Gatún y Alajuela obligó a reducir progresivamente la cantidad de buques autorizados a cruzar cada día, generando demoras, mayores costos logísticos y desvíos hacia otras rutas marítimas. Esta vez, la administración panameña optó por actuar de manera anticipada para preservar las reservas de agua sin afectar la capacidad operativa de la vía.
La administradora designada del Canal, Ilya Espino de Marotta, explicó que la experiencia adquirida durante aquella emergencia permitió desarrollar herramientas de planificación que hoy ofrecen un mayor margen de maniobra frente a un evento climático que podría extenderse hasta 2027. Paralelamente, la ACP acelera el desarrollo del proyecto de Río Indio, concebido para fortalecer la disponibilidad de agua destinada tanto al funcionamiento del Canal como al abastecimiento de la población.
Mientras implementa estas medidas de adaptación climática, Panamá mantiene su apuesta por ampliar su plataforma logística. Este jueves 9 de julio vence el plazo para que los grupos interesados presenten la documentación técnica, financiera y legal requerida para precalificar en la licitación destinada a construir dos nuevas terminales de contenedores: Corozal, sobre la ribera del Pacífico, y Telfers, en el Atlántico.
El proyecto contempla inversiones cercanas a los US$ 2.600 millones y busca incrementar la capacidad nacional de transbordo entre cinco y seis millones de TEU adicionales por año. Entre las compañías que manifestaron interés aparecen algunos de los mayores operadores portuarios del mundo, reflejando el atractivo estratégico que continúa representando el Canal pese a los desafíos derivados de la disponibilidad de agua.
La coincidencia entre ambas decisiones pone de manifiesto la doble agenda que hoy enfrenta Panamá. Por un lado, adaptar la operación del Canal a una mayor variabilidad climática mediante una gestión más eficiente de los recursos hídricos; por otro, expandir la infraestructura portuaria para atender un comercio internacional que continúa demandando mayores capacidades logísticas.
Para las navieras, el mensaje resulta claro. La reducción del calado representa un ajuste operativo limitado y muy distinto a las restricciones extraordinarias aplicadas hace tres años. Al mismo tiempo, el avance de nuevas inversiones portuarias confirma que Panamá mantiene su objetivo de consolidarse como el principal centro logístico de América Latina, aun cuando el cambio climático obliga a incorporar la gestión del agua como un factor permanente dentro de la planificación estratégica del Canal.

