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Nodo Logístico Cebollatí entra en una etapa decisiva mientras avanza la consolidación de la Hidrovía Uruguay-Brasil

El desarrollo de la Hidrovía Uruguay-Brasil continúa sumando hitos y abre una nueva etapa para uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos del este uruguayo. El Nodo Logístico Cebollatí (NLC), proyectado sobre el río Cebollatí en las proximidades de La Charqueada, departamento de Treinta y Tres, avanza en sus procesos de autorización y busca convertirse en una nueva plataforma logística para conectar la producción regional con los mercados internacionales a través del sistema Laguna Merín–Laguna de los Patos–Puerto de Río Grande.

Impulsado por Exportia S.A., integrada por CINCLUS S.A. y Dervalix S.A., el emprendimiento prevé una inversión superior a los US$ 50 millones en distintas etapas y se presenta como una infraestructura destinada a reducir costos logísticos para los sectores productivos del noreste uruguayo, particularmente aquellos vinculados a la actividad agrícola, forestal e industrial.

La iniciativa contempla el desarrollo de una terminal fluvial multipropósito dentro de un concepto más amplio de corredor logístico binacional. Según sus promotores, el objetivo es acercar la infraestructura portuaria al origen de las cargas, disminuyendo los recorridos terrestres y generando una alternativa de transporte basada en la navegación interior.

Tramitaciones clave durante 2026

El proyecto atraviesa actualmente una de las fases más relevantes de su desarrollo institucional. Durante los meses de junio y julio se prevé el avance de procedimientos vinculados a la transformación de uso del suelo mediante un Programa de Actuación Integrada (PAI), así como la solicitud de ocupación de álveo público, pasos considerados fundamentales para la concreción de la iniciativa. Posteriormente deberán realizarse las correspondientes instancias de participación pública y completarse los procedimientos ambientales exigidos por la normativa nacional.

Informes oficiales señalan que la terminal aún requiere la culminación de estudios ambientales definitivos y autorizaciones de organismos nacionales y departamentales antes del inicio de las obras. Entre los aspectos considerados críticos figuran la evaluación de impactos sobre los ecosistemas lacustres y fluviales, así como la implementación de medidas de mitigación y monitoreo ambiental.

El factor Brasil cambia el escenario

Más allá de la evolución administrativa del proyecto, uno de los acontecimientos más relevantes para su viabilidad ocurrió del lado brasileño de la hidrovía.

El pasado 10 de junio fue formalizada la contratación de las obras de dragado y señalización de los canales San Gonzalo y Sangradouro, además de accesos vinculados a la Laguna Merín. Los trabajos tendrán ejecución entre 2026 y 2028 y constituyen una intervención considerada estratégica para mejorar la navegabilidad de la conexión fluvial entre Uruguay y Brasil.

La importancia de estas obras radica en que los canales brasileños constituyen el enlace entre la Laguna Merín, la Laguna de los Patos y el puerto oceánico de Río Grande, principal salida marítima prevista para gran parte de las cargas que podrían movilizarse a través del futuro corredor logístico.

Para el sector logístico regional, la combinación entre inversiones portuarias privadas en Uruguay y obras de navegabilidad en Brasil comienza a configurar un escenario que hasta hace pocos años permanecía únicamente en el plano de los proyectos.

Un corredor logístico para el noreste uruguayo

El Nodo Logístico Cebollatí forma parte de una visión más amplia de integración territorial y desarrollo productivo. Los estudios promovidos por la empresa identifican oportunidades para captar cargas agrícolas, forestales, industriales y contenerizadas provenientes de Treinta y Tres, Cerro Largo, Rocha, Lavalleja y zonas del sur de Brasil.

La propuesta busca complementar la infraestructura portuaria nacional existente, generando una nueva alternativa de transporte para regiones que históricamente han dependido exclusivamente de largas cadenas logísticas terrestres. Sus impulsores sostienen que la terminal podría transformarse en un factor de atracción de nuevas inversiones productivas y de generación de empleo en el este del país.

Una apuesta por la multimodalidad

El avance del NLC coincide con una creciente apuesta de Uruguay por fortalecer su papel como plataforma logística regional, combinando transporte marítimo, fluvial, ferroviario y carretero. En distintos ámbitos internacionales, autoridades portuarias uruguayas han destacado la importancia de ampliar la conectividad y diversificar los corredores de comercio exterior para consolidar la competitividad del país.

En ese contexto, el Nodo Logístico Cebollatí representa mucho más que una terminal portuaria en el interior del país. Su desarrollo podría convertirse en una de las primeras infraestructuras directamente asociadas al aprovechamiento efectivo de la Hidrovía Uruguay-Brasil, un proyecto de integración largamente postergado que comienza a mostrar avances concretos en ambos lados de la frontera.

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