Aunque junio cerró con una caída interanual del 4%, el primer semestre finalizó con un incremento de 1% en las exportaciones de bienes. La carne bovina y la celulosa sostuvieron el desempeño del comercio exterior, mientras la soja volvió a mostrar la alta volatilidad que caracteriza al sector agrícola.
Las exportaciones uruguayas lograron cerrar el primer semestre de 2026 con saldo positivo, aunque el dinamismo observado en los primeros meses del año comenzó a moderarse. Entre enero y junio, las ventas de bienes al exterior alcanzaron US$ 6.585 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 1%. El resultado fue suficiente para compensar la caída registrada en junio, cuando las solicitudes de exportación descendieron 4% y totalizaron US$ 1.307 millones.
Más que el crecimiento en sí, el informe elaborado por Uruguay XXI deja al descubierto una transformación en la composición de las exportaciones. A diferencia de otros períodos en los que uno o dos productos concentraban la expansión, durante la primera mitad de 2026 el desempeño respondió a un mayor equilibrio entre distintos complejos productivos, con la carne bovina, la celulosa y, en determinados meses, la soja como principales motores del comercio exterior.
La carne bovina volvió a consolidarse como el principal producto de exportación del país. Durante el semestre generó alrededor de US$ 1.300 millones, manteniendo prácticamente el mismo nivel registrado un año antes. La estabilidad del sector cárnico permitió compensar la mayor volatilidad observada en otros rubros agroindustriales y confirmó la importancia de los mercados de alto valor para la producción uruguaya.
La celulosa continuó ocupando un lugar central dentro de la matriz exportadora, respaldada por la capacidad instalada de las plantas industriales y una demanda internacional relativamente estable. En conjunto, carne y celulosa aportaron la mayor parte del ingreso de divisas durante la primera mitad del año, consolidándose como los pilares del comercio exterior uruguayo.
El panorama fue diferente para la soja. Si bien el cultivo figuró entre los principales productos exportados en junio, el volumen embarcado mostró una fuerte contracción respecto al mismo mes de 2025. La caída respondió principalmente al calendario de cosecha y a una menor disponibilidad exportable, un comportamiento habitual en un producto sujeto tanto a las condiciones climáticas como a la evolución de los precios internacionales.
El informe también refleja que el crecimiento de las exportaciones perdió intensidad a medida que avanzó el año. Hasta mayo, las ventas acumulaban una expansión del 3%, pero la contracción registrada en junio redujo ese avance al 1%, evidenciando un escenario internacional más desafiante para los exportadores uruguayos.
En ese contexto, el desempeño del comercio exterior adquiere especial relevancia para la economía uruguaya. Las exportaciones continúan siendo uno de los principales generadores de divisas y un componente determinante para sectores como la producción agropecuaria, la industria frigorífica, la actividad forestal y la logística. Mantener una evolución positiva, aun con tasas moderadas, representa una señal de resiliencia frente a un escenario internacional caracterizado por una demanda más cautelosa y una mayor incertidumbre comercial.
De cara al segundo semestre, el desafío será sostener el crecimiento en un contexto de menores precios para algunos commodities y de una demanda global que continúa mostrando señales mixtas. El comportamiento de la carne bovina, la evolución del mercado de la celulosa y el desempeño de la próxima campaña agrícola serán factores determinantes para definir si Uruguay logra acelerar nuevamente sus exportaciones o si el año termina consolidando una expansión moderada del comercio exterior.

