“La Armada va a quedar sin nada”: el Capitán (R) Yamandú Flangini analiza la cancelación de las OPV y el futuro naval del Uruguay

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OPV-87 Uruguay

El oficial retirado, protagonista de la etapa histórica vinculada a la implementación del Tratado del Río de la Plata, reflexionó sobre la cancelación del contrato de las OPV-87 con Astilleros Cardama, cuestionó el enfoque político del debate y planteó la necesidad de una profunda revisión estructural de la Armada Nacional.

Montevideo, 25 de febrero de 2026– En un análisis directo y sin eufemismos, el Capitán (R) Yamandú Flangini sostuvo que la discusión en torno a la fallida adquisición de patrulleras oceánicas quedó atrapada en una disputa política, dejando de lado —según su visión— el problema central: la necesidad material urgente de la Armada Nacional.

Flangini aclaró que no cuenta con elementos técnicos para juzgar el contrato en sí mismo, pero sí cuestionó el proceso general.

“El problema de la compra de las patrulleras comienza hace ya unos años, cuando la Armada pidió nuevas unidades porque el material estaba demasiado viejo y sin capacidad oceánica.”

Según explicó, el planteo original respondía a una necesidad operativa real: sustituir unidades envejecidas por buques aptos para patrulla oceánica. Sin embargo, señaló que el proceso posterior quedó condicionado por decisiones presupuestales y políticas.

“Si yo necesito un Mercedes y me ofrecen un Fiat 600, agarro el Fiat 600 porque el Mercedes no llega por la plata.”

En su interpretación, el tope presupuestal habría condicionado las opciones disponibles, mientras que los cuestionamientos administrativos y políticos terminaron por derribar el proyecto.

“La Armada ahora va a quedar sin nada. La discusión no va a ir por los barcos; va a ir por política.”

Patrulleros, no buques de guerra

Consultado sobre la proyección regional y la seguridad marítima, Flangini fue categórico: Uruguay no necesita una flota de combate tradicional.

Recordó que el país dejó atrás la era de cruceros y destructores hace décadas, y que hoy la realidad estratégica es otra.

“Hablar de barcos de guerra y tener dos es lo mismo que no tener nada.”

A su juicio, el escenario actual exige una visión pragmática: el principal desafío marítimo no es un conflicto interestatal sino el narcotráfico, el contrabando y la pesca ilegal.

“Los enemigos que tiene Uruguay son delincuentes. Fundamentalmente narcotráfico, contrabando y pesca ilegal. Las patrulleras son para eso.”

Desde esa perspectiva, insistió en que la adquisición debe centrarse en buques patrulleros con capacidades acordes a esa misión específica, evitando sobrecostos en armamento o sistemas propios de combate naval de alta intensidad.

Revisionismo estructural: Armada y Prefectura

Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue su planteo sobre la estructura institucional actual. Flangini sostuvo que la integración histórica entre Armada y Prefectura generó —según su visión— un “embrollo” conceptual y funcional.

“Prefectura es una función policial y la Armada es una función de guerra. Son dos profesiones diferentes.”

El capitán retirado marcó diferencias doctrinarias fundamentales: el prefecto actúa bajo coordinación judicial, mientras que el marino militar responde al mando estratégico del Poder Ejecutivo.

Incluso advirtió que la falta de diferenciación podría generar confusiones internacionales en escenarios de frontera o persecución marítima.

“Un policía que cruza una frontera es una cosa. Una unidad naval que cruza puede interpretarse como invasión.”

Para Flangini, el camino ideal pasa por una reestructuración clara que delimite funciones, formación y jerarquías, adecuando además la enseñanza en la Escuela Naval a la realidad operativa del país.

“Si van a ser patrulleros, que se formen para patrulla. No vale la pena preparar algo que después no se va a utilizar.”

¿Existe un modelo ideal de OPV?

Respecto a futuras adquisiciones tras la cancelación de las OPV-87, el capitán evitó pronunciarse sobre modelos específicos.

“No voy a entrar en eso. Hay muchos nuevos tipos de buques que no conozco.”

No obstante, reiteró un criterio rector:

“Si el buque es patrullero, tiene que tener determinadas características. No son barcos de guerra; son barcos patrulleros.”

Una discusión pendiente

Más allá del contrato puntual, la reflexión de Flangini deja planteado un debate más amplio: qué tipo de fuerza naval necesita Uruguay en el siglo XXI y bajo qué doctrina, estructura y prioridades presupuestales.

Su mirada combina realismo estratégico, crítica institucional y advertencia sobre la politización del debate.

En definitiva, su mensaje central es claro: sin resolver la definición conceptual de la misión naval y sin asegurar medios materiales adecuados, la discusión pública corre el riesgo de transformarse en un intercambio político estéril mientras la capacidad operativa continúa deteriorándose.

 

1 COMENTARIO

  1. TOTALMENTE DE ACUERDO! Prefectura es una cosa y la Armada es otra. No podemos pagar una Armada. Entonces cocentremonos en tener una buena Prefectura.

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