Especialista en seguridad de la navegación advierte que el fenómeno registrado en Mar del Plata tuvo origen submarino

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Por Visión Marítima – 13 de enero de 2026

El inusual fenómeno registrado en la costa de Mar del Plata el pasado 12 de enero, que provocó el brusco retiro del mar y su posterior regreso con gran fuerza, continúa generando debate entre especialistas y autoridades. Mientras algunas interpretaciones lo vinculan a causas meteorológicas, el Capitán de Marina Mercante argentino Alejandro Kalfayan, especialista en Seguridad de la Navegación, sostiene que el episodio tuvo, con alta probabilidad, un origen bajo la superficie del mar.

En entrevista concedida a Visión Marítima, Kalfayan explicó que, tras analizar registros meteorológicos oficiales, testimonios presenciales y material audiovisual, no se observan condiciones atmosféricas extremas que justifiquen un evento de esa magnitud.

“Con el mayor de los respetos hacia los meteorólogos, no encuentro variaciones bruscas de presión atmosférica ni vientos capaces de generar un desplazamiento de agua de este tipo. Esto no fue una ola ni una marejada común”, señaló.

Un desplazamiento de masas de agua, no una marejada

Según detalló el especialista, los testigos coinciden en que el mar se retiró completamente en cuestión de minutos para luego regresar con una corriente intensa, fenómeno que también fue registrado dentro del puerto de Mar del Plata, una infraestructura de gran escala donde el comportamiento anómalo del agua quedó claramente evidenciado.

“En uno de los videos se observa una corriente muy fuerte dentro de una dársena del puerto, algo que no se condice con la marejada producida por el viento”, explicó Kalfayan.

El capitán remarcó que la virazón, típica rotación del viento en la costa atlántica —del norte al sector sur u oeste—, estuvo presente ese día, pero aclaró que se trata de un fenómeno habitual que no genera este tipo de desplazamientos abruptos del mar.

Hipótesis submarinas: geología, bancos de arena y actividad sísmica inducida

Desde su experiencia como navegante y conocedor de la zona, Kalfayan planteó varias hipótesis vinculadas al subsuelo marino. Entre ellas, mencionó posibles desplazamientos de bancos de arena, desmoronamientos submarinos o movimientos asociados a la prolongación bajo el mar de la Sierra de los Padres.

Asimismo, no descartó analizar la incidencia de trabajos de exploración sísmica para hidrocarburos realizados en la región en años recientes, aunque aclaró que hasta el momento no existen registros sísmicos oficiales que confirmen un evento telúrico.

“No hablo de certezas absolutas, pero por los datos que manejo, todo indica que lo que ocurrió fue debajo del mar y no en la atmósfera”, subrayó.

¿Mini tsunami o fenómeno localizado?

Consultado sobre la posibilidad de catalogar el episodio como un tsunami, Kalfayan optó por la prudencia terminológica.

“Usar la palabra tsunami puede resultar alarmista. Pero técnicamente podríamos hablar de un ‘mini tsunami’, en una escala muy reducida y localizada”, explicó, diferenciándolo claramente de eventos catastróficos como los ocurridos en el sudeste asiático.

El especialista también descartó, por el momento, la hipótesis de un meteotsunami, ya que este requiere cambios abruptos y repentinos de presión atmosférica que no se verificaron en los registros del Servicio Meteorológico Nacional.

La importancia de la lectura del mar y el rol de los guardavidas

Kalfayan destacó especialmente la labor de los guardavidas, quienes evacuaron rápidamente las playas y minimizaron riesgos en una jornada que dejó una víctima fatal, aún bajo investigación judicial.

“Los guardavidas saben leer el mar. Siempre recomiendo que, al llegar a una playa, lo primero sea consultarles cómo están las condiciones”, afirmó.

Finalmente, recordó una regla básica de seguridad costera:

“Si el mar se retira de forma repentina, hay que alejarse de inmediato. Ese es el único aviso natural que tenemos antes de que el agua vuelva con fuerza”.

Mientras continúan las investigaciones técnicas, el episodio de Mar del Plata vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de profundizar el estudio de fenómenos costeros complejos, especialmente en zonas portuarias y de intensa actividad marítima, donde la seguridad de la navegación y de las personas depende, en gran medida, de una correcta interpretación del comportamiento del mar.

 

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