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El Canal de Panamá vuelve a reducir su calado y anticipa nuevas restricciones por la presión sobre el lago Gatún

La vía interoceánica opera desde este sábado con un límite de 48,5 pies para los buques Neopanamax. La Autoridad del Canal ya programó nuevas reducciones para fines de agosto y septiembre, mientras el aumento de la demanda y las demoras llevan el costo de algunos turnos de tránsito a cifras extraordinarias.

El Canal de Panamá entró este sábado en una nueva etapa de restricciones operativas. Desde el 15 de agosto, el calado máximo autorizado para los buques que utilizan las esclusas Neopanamax quedó establecido en 48,5 pies, equivalentes a 14,78 metros, como parte de las medidas adoptadas para preservar los recursos hídricos ante el deterioro de las condiciones de la cuenca y el avance del fenómeno de El Niño.

La reducción no implica por ahora una disminución en la cantidad de buques que pueden atravesar diariamente la vía interoceánica. Sin embargo, sí limita la cantidad de carga que pueden transportar determinados buques de gran porte, ya que un menor calado disponible obliga a operar con menor peso para cumplir con las condiciones de navegación. La propia Autoridad del Canal confirmó que mantiene estable la capacidad de las esclusas Neopanamax y Panamax y que no está aplicando, por el momento, una reducción en los cupos de tránsito.

El problema es que la medida adoptada este sábado no será la última. La Autoridad del Canal anunció el 5 de agosto que el máximo autorizado bajará nuevamente a 48 pies (14,63 metros) desde el 26 de agosto, mientras que a partir del 3 de septiembre se ubicará en 47,5 pies (14,48 metros) y permanecerá en ese nivel hasta nuevo aviso.

La secuencia refleja una presión creciente sobre el principal recurso que permite operar al Canal: el agua dulce almacenada en el lago Gatún.

EL AGUA COMO FACTOR LIMITANTE

El Canal de Panamá utiliza el agua del sistema de lagos para permitir el funcionamiento de sus esclusas. Por esa razón, los niveles de Gatún tienen una incidencia directa sobre la profundidad disponible para los buques.

En su aviso del 5 de agosto, la Autoridad del Canal señaló que, aunque la temporada de lluvias ya comenzó en el istmo, las condiciones actuales de la cuenca y los efectos persistentes de El Niño obligan a adoptar nuevas medidas de administración del recurso. El organismo indicó además que continuará monitoreando las condiciones meteorológicas, los aportes de agua a la cuenca y los niveles del lago para determinar si serán necesarias nuevas modificaciones.

La situación resulta especialmente sensible porque el Canal viene aplicando sucesivos ajustes durante 2026. Las dos nuevas reducciones anunciadas para agosto y septiembre representan la cuarta y quinta modificación del calado máximo adoptadas por la Autoridad en el marco de su estrategia de administración del agua.

La experiencia de la crisis hídrica de 2023-2024 también pesa sobre las decisiones actuales. La ACP señaló que las medidas de este año incorporan las lecciones de aquel período, además de análisis hidrológicos y datos históricos destinados a anticipar el comportamiento de la cuenca.

LA PRESIÓN YA SE TRADUCE EN COSTOS

La reducción del calado ocurre además en un momento de fuerte demanda sobre la ruta.

Durante los últimos días, distintos reportes del sector marítimo registraron un aumento de las esperas y de los valores pagados por conseguir espacios de tránsito. Un portacontenedores habría desembolsado alrededor de US$4 millones para obtener prioridad y evitar parte de la espera, mientras que los tiempos para determinados buques llegaron a extenderse durante varios días.

El fenómeno responde a la combinación de dos factores. Por un lado, las restricciones vinculadas con el agua reducen el margen de carga de los buques. Por otro, la demanda sobre el Canal se mantiene elevada debido a la alteración de rutas marítimas internacionales y al desplazamiento de determinados flujos comerciales hacia esta vía.

El resultado es una mayor competencia por los espacios disponibles.

El Financial Times informó esta semana que las subastas de turnos de tránsito alcanzaron valores extraordinarios. El promedio diario de las subastas habría llegado a aproximadamente US$1,1 millones, mientras que los espacios para las esclusas de mayor tamaño llegaron a registrar valores cercanos a US$2,5 millones, con ofertas individuales de hasta US$3,78 millones.

Estos valores no constituyen una tarifa general que todos los buques deban pagar para atravesar el Canal, sino el resultado de un mecanismo de subasta utilizado para obtener determinados espacios de tránsito. Precisamente por eso funcionan como un indicador de la presión existente sobre la capacidad disponible.

UNA RUTA ESTRATÉGICA BAJO PRESIÓN

El Canal conecta los océanos Atlántico y Pacífico y constituye una pieza fundamental para las cadenas internacionales de suministro. Su importancia para el transporte de contenedores se suma al papel que desempeña para los movimientos de gas licuado de petróleo, productos energéticos y otras cargas.

La situación actual vuelve a colocar al agua en el centro de la planificación marítima.

El menor calado no significa necesariamente que los buques deban abandonar la ruta. En muchos casos, el efecto más inmediato será la necesidad de ajustar la carga, redistribuir mercancías o modificar la planificación de los viajes. Pero si las restricciones continúan profundizándose, el impacto puede trasladarse a los costos de transporte y a las decisiones sobre las rutas alternativas.

La Autoridad del Canal, de hecho, mantiene abierta la posibilidad de nuevas medidas. El organismo advirtió que las condiciones meteorológicas están cambiando con mayor rapidez de lo previsto y que cualquier modificación futura dependerá de la evolución de la información hidrológica disponible.

Así, el dato que queda para el sector marítimo al 16 de agosto no es solamente que Panamá redujo nuevamente su calado. Es que la principal vía interoceánica de la región enfrenta un período en el que la disponibilidad de agua, la demanda de tránsito y el costo de acceder a la infraestructura están convergiendo al mismo tiempo.

Y mientras el límite ya se encuentra en 48,5 pies, el calendario tiene dos nuevas fechas marcadas: 26 de agosto, cuando bajará a 48 pies, y 3 de septiembre, cuando llegará a 47,5 pies.

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