Chile proyecta puertos carbono neutral al 2050 y abre el debate sobre el futuro del bunkering en el Pacífico

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El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y el Ministerio de Energía pusieron en consulta pública la Hoja de Ruta para la Transición Energética Marítima. El plan define seis ejes estratégicos, prioriza cinco puertos clave y plantea una reconversión estructural de flota, infraestructura y regulación.

El transporte marítimo representa hoy cerca del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En ese escenario, y en línea con la meta de emisiones netas cero al 2050 impulsada por la Organización Marítima Internacional, Chile decidió avanzar en una planificación integral para transformar su sector marítimo-portuario.

La propuesta de Hoja de Ruta, actualmente en consulta pública, no se limita a un compromiso ambiental: redefine el modelo operativo de puertos, flota y cadena logística con una mirada de largo plazo.

UN ESCENARIO INTERNACIONAL MÁS EXIGENTE

El documento parte de un contexto global más restrictivo. Por un lado, la actualización de la Directiva de Energías Renovables de la Unión Europea endureció los criterios de sostenibilidad para combustibles alternativos. Por otro, el denominado Net-Zero Framework debatido en la OMI introduce esquemas de penalización por exceso de emisiones y metas más rigurosas, cuya adopción definitiva se prevé hacia 2026.

En paralelo, Chile actualizó su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) en la COP30, incorporando compromisos específicos vinculados a combustibles renovables en transporte marítimo y cadena logística.

UNA FLOTA ENVEJECIDA Y ALTA DEPENDENCIA DE DIÉSEL

El diagnóstico nacional expone desafíos estructurales. Chile cuenta con 586 embarcaciones mayores, con un envejecimiento significativo en la flota pesquera y mercante: en algunos segmentos, más del 80% supera los 30 años de antigüedad.

En 2020 el consumo energético del sector alcanzó 10.727 TJ, con una matriz dominada en un 80% por diésel marino y 20% por fuel oil. Las proyecciones hacia 2050 muestran una estabilización de la demanda, pero no una caída estructural, lo que obliga a transformar el tipo de energía utilizada.

El consumo se concentra territorialmente en cinco regiones estratégicas, lo que explica el enfoque territorial adoptado por el plan.

CINCO PUERTOS EN EL RADAR DE LA TRANSICIÓN

El análisis multicriterio incluido en la hoja de ruta identifica cinco nodos prioritarios para el desarrollo de infraestructura vinculada a hidrógeno y combustibles alternativos:

Puerto de Mejillones

Puerto Cabo Negro

Puerto de San Antonio

Puerto de Coronel

Puerto de Puerto Montt

Mejillones lidera el ranking por su profundidad, manejo de amoníaco y GNL y alto tráfico. Cabo Negro aparece como estratégico por su potencial de producción de hidrógeno verde a bajo costo y su infraestructura energética vinculada a ENAP.

El mensaje es claro: Chile busca posicionarse como plataforma de producción y abastecimiento de combustibles alternativos en el Pacífico sur.

COMBUSTIBLES EN DISPUTA

El GNL domina actualmente como solución de transición, pero la hoja de ruta analiza un abanico más amplio: metanol, amoníaco, hidrógeno, biocombustibles, electrificación en puerto (OPS) e incluso captura de carbono.

El propio documento reconoce una brecha crítica: existe incertidumbre sobre qué combustible priorizar, lo que impacta directamente en decisiones de inversión en infraestructura de bunkering.

La electrificación en muelle, por ejemplo, aparece como una acción de alto impacto y alta viabilidad en el corto plazo. En contraste, los incentivos tributarios y marcos regulatorios habilitantes son identificados como de alto impacto pero baja viabilidad inmediata.

SEIS EJES ESTRATÉGICOS A 20 AÑOS

La hoja de ruta se estructura en seis ejes:

Gobernanza, Infraestructura y logística, Desarrollo tecnológico, Capital humano, Regulación y Financiamiento.

Entre los hitos de corto plazo destacan:

Creación de un Comité de Transición Energética Marítima hacia 2028.

Manuales de seguridad para nuevas tecnologías ese mismo año.

Actualización normativa para uso de combustibles alternativos hacia 2030.

Implementación de tecnologías limpias en puertos y cadena logística hacia 2032.

El plan contempla 32 acciones, 33 indicadores de seguimiento y un horizonte de implementación de 20 años.

UNA TRANSICIÓN QUE ES TAMBIÉN COMPETENCIA PORTUARIA

Más allá del componente ambiental, la hoja de ruta instala un debate estratégico: los puertos que adapten primero su infraestructura energética podrían convertirse en nodos preferenciales de nuevas rutas y corredores verdes.

Chile ya es signatario de la Declaración de Clydebank y miembro de la Getting to Zero Coalition, lo que refuerza su intención de integrarse tempranamente a cadenas marítimas de cero emisiones.

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