Boya de José Ignacio: pérdidas millonarias y un plan de reparación en marcha

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La rotura de la boya de José Ignacio, detectada a principios de agosto tras una fuga de crudo, mantiene paralizada la refinería de La Teja desde el 17 del mismo mes. La situación genera un lucro cesante estimado en 400 mil dólares por día, según cálculos de ANCAP.

La reparación se desarrolla en tres etapas:

  1. Sellado inicial con parches y masilla para controlar la fuga y reactivar parcialmente la operación.
  2. Medición por ultrasonido del ducto para evaluar su integridad y, de ser necesario, reforzar con nuevas fajas metálicas.
  3. Intervención estructural más profunda, que podría incluir soldaduras externas o internas.

Actualmente, se están realizando pruebas de sellado y revisiones con fluidos fluorescentes para confirmar la efectividad de los trabajos.

Mientras tanto, ANCAP continúa abasteciendo el mercado con inventarios previos de combustibles, aunque ya comenzó a comercializar crudo sin refinar en los últimos días. La empresa asegura que, pese al contratiempo, los resultados del primer semestre fueron positivos y se presentará una rendición de cuentas pública con los detalles técnicos y económicos del caso.

La parálisis también afecta a los buques que esperan descargar. El Marathon y el Río Spirit permanecen en la zona a la espera de poder operar, mientras que el Eagle San Francisco debió reprogramar su llegada para febrero.

Visión Marítima

 

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