Brasil eleva 20% la cuota de tainha y redefine el esquema pesquero para la zafra 2026

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Con el inicio de la zafra previsto para el 1º de mayo, el Ministerio de Pesca y Acuicultura (MPA) oficializó un nuevo marco regulatorio para la captura de tainha que combina expansión productiva con mayores controles. La cuota total para 2026 se fijó en 8.168 toneladas —un incremento cercano al 20% respecto al año anterior— en base a la última evaluación científica del stock de Mugil liza.

La decisión marca un punto de inflexión en la gestión del recurso: no solo amplía el volumen autorizado, sino que profundiza el modelo de ordenamiento por cuotas, incorporando ajustes operativos para evitar desbordes de captura y mejorar la trazabilidad de la actividad.

El esquema distribuye el cupo global entre distintas modalidades de pesca, reflejando la diversidad operativa del sector:

  • 720 toneladas para cerco/traíña en aguas del mar territorial y la zona económica exclusiva.
  • 1.094 toneladas para redes de enmalle anillado en el litoral de Santa Catarina.
  • 2.070 toneladas para enmalle costero de superficie en el Sudeste y Sur.
  • 1.332 toneladas para arrastre de playa.
  • 2.760 toneladas para la pesca en el estuario de la Lagoa dos Patos, uno de los principales núcleos productivos de la especie.

En paralelo, el MPA introdujo modificaciones en los criterios de cierre para el enmalle anillado, una de las modalidades más sensibles en términos de presión extractiva. El objetivo: evitar excedentes que comprometan la sostenibilidad del recurso en plena temporada.

El rediseño normativo surge de un proceso de concertación amplio canalizado a través del Grupo de Trabajo de la Tainha, con participación de representantes de los estados del sur y sudeste brasileño. Más de 20 instancias de discusión técnica y consultas con el sector —que involucraron a cientos de actores— respaldan el nuevo esquema.

Desde el organismo se enfatiza que la política de cuotas se apoya en evidencia científica robusta: dinámica poblacional, comportamiento reproductivo, historial de capturas y esfuerzo pesquero. El enfoque apunta a un equilibrio fino entre rentabilidad y conservación.

La expansión del cupo llega en un contexto de alta demanda y fuerte presión sobre la especie, lo que obliga a reforzar los mecanismos de control. En ese sentido, el monitoreo en tiempo real —a través de plataformas digitales de seguimiento de capturas— será clave para evitar desvíos y garantizar el cumplimiento de los límites establecidos.

Asimismo, la inclusión plena de la pesca artesanal dentro del sistema de cuotas introduce un cambio estructural: ordena la actividad, mejora la previsibilidad para el sector y refuerza la equidad en el acceso al recurso.

El desafío para 2026 será sostener el delicado equilibrio entre mayor aprovechamiento económico y preservación del stock. El propio MPA dejó abierta la puerta a eventuales ajustes durante la zafra, en función de la evolución de las capturas y las condiciones biológicas de la especie.

Con esta nueva hoja de ruta, Brasil no solo incrementa su capacidad extractiva, sino que ensaya un modelo de gestión más sofisticado, donde la expansión ya no puede desligarse del control ni de la sustentabilidad a largo plazo.

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