Control en el mar: DINARA escala su programa de observadores y apunta a blindar la sostenibilidad de la pesca industrial

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Montevideo, 9 de abril de 2027 — En línea con los estándares internacionales de control y trazabilidad, la profundiza el despliegue del Programa Nacional de Observadores a Bordo, una herramienta clave para reforzar el monitoreo en la flota pesquera industrial y elevar la calidad de la información científica disponible para la gestión de los recursos.

La estrategia, impulsada desde el (MGAP), pone el foco en ampliar la cobertura en pesquerías sensibles —particularmente la merluza y la merluza negra—, donde el control en tiempo real resulta determinante para sostener niveles de explotación compatibles con la conservación.

Inteligencia científica embarcada

Lejos de un rol meramente testimonial, los observadores a bordo constituyen hoy una pieza estructural del sistema pesquero. Su presencia en los buques permite relevar datos críticos directamente en el área de operación: composición de capturas, niveles de descarte, esfuerzo pesquero y variables biológicas que alimentan los modelos de evaluación de stock.

Esta “inteligencia embarcada” no solo mejora la precisión de los diagnósticos técnicos, sino que también fortalece la transparencia del sistema y la credibilidad del país ante mercados cada vez más exigentes en materia de sostenibilidad.

Un marco regulatorio que respalda el control

El esquema se sustenta en el Decreto N.º 115/018, que obliga a los armadores de buques de más de 10 TRB a embarcar hasta dos observadores cuando así lo disponga la autoridad. Este instrumento ha permitido institucionalizar el control científico en alta mar y garantizar el acceso a información independiente.

Formación, despliegue y salto de escala

El fortalecimiento del programa no se limita al plano operativo. En noviembre de 2025, DINARA impulsó una nueva instancia de formación técnica que amplió el plantel de observadores, preparando el terreno para un incremento sostenido de la cobertura.

Durante 2026, el organismo ya concretó embarques efectivos en pesquerías clave, marcando un punto de inflexión que ahora se proyecta hacia una expansión más ambiciosa, tanto en frecuencia como en alcance.

Más control para competir mejor

El trasfondo de esta política excede el plano técnico. En un escenario global donde la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y las exigencias de certificación condicionan el acceso a mercados, Uruguay apuesta a robustecer sus sistemas de control como ventaja competitiva.

En ese sentido, la avanza hacia un modelo donde cada operación pesquera esté respaldada por evidencia científica verificable, consolidando un equilibrio entre productividad y sostenibilidad.

El mensaje es claro: más observadores en el mar no solo implican más control, sino también mejores decisiones, mayor transparencia y un futuro más sólido para la pesca nacional.

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