El acuerdo Mercosur–Unión Europea abre una nueva etapa para el comercio marítimo y los puertos de la región

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Asunción – 18 de enero de 2026

La firma del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), concretada este sábado en Asunción tras más de 25 años de negociaciones, marca un punto de inflexión para el comercio marítimo y fluvial entre Sudamérica y Europa, con impactos directos en la operativa portuaria, la logística regional y los flujos de carga de largo alcance.

El pacto crea la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado de más de 700 millones de personas y economías que en conjunto representan alrededor del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) global. En términos logísticos, se trata de un acuerdo con fuerte impronta marítima: más del 90% del intercambio comercial entre ambos bloques se realiza por vía marítima y fluvial.

La eliminación progresiva de aranceles para cerca del 90% de los bienes intercambiados anticipa un aumento sostenido del movimiento de mercaderías, especialmente de productos agroindustriales, forestales y minerales desde el Mercosur hacia Europa, y de bienes industriales y tecnológicos en sentido inverso.

Este escenario abre oportunidades para los principales puertos del Cono Sur, en particular aquellos con vocación de hub regional. Montevideo, Buenos Aires, Santos, Paranaguá y los puertos fluviales de la Hidrovía Paraguay–Paraná aparecen como nodos clave para canalizar el crecimiento del comercio trasatlántico.

En el caso uruguayo, el Puerto de Montevideo se posiciona como una puerta de salida estratégica para exportaciones de carne, celulosa, arroz, soja, madera y productos lácteos, además de cargas en tránsito provenientes de la región. La conectividad marítima con puertos europeos podría verse reforzada con nuevos servicios regulares y mayor frecuencia de escalas.

El acuerdo también pone en valor el rol del transporte fluvial. La Hidrovía Paraguay–Paraná, por donde circula una parte sustancial de las exportaciones del Mercosur, adquiere mayor relevancia como corredor logístico hacia los puertos marítimos del Atlántico Sur.

La reducción de costos comerciales y la mayor previsibilidad normativa podrían impulsar inversiones en infraestructura fluvial, dragado, terminales especializadas y flotas de barcazas, con impacto directo en la competitividad de los países sin litoral marítimo, como Paraguay y Bolivia.

Desde la perspectiva europea, el acuerdo facilitará el ingreso de maquinaria industrial, equipos eléctricos, automóviles, productos farmacéuticos y bienes de alto valor agregado al Mercosur, cargas que también dependerán de una logística marítima eficiente y de puertos preparados para operaciones de gran escala.

Analistas destacan además el interés estratégico de la UE en asegurar el abastecimiento de minerales críticos —como litio, grafito y níquel— abundantes en países del Mercosur, lo que podría generar nuevos flujos de carga a granel y proyectos portuarios especializados.

Aunque el texto del acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y las legislaturas de los países del Mercosur, el anuncio de su firma ya comienza a ser analizado por operadores portuarios, navieras, agencias marítimas y actores logísticos.

En un contexto global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de las cadenas de suministro, el acuerdo Mercosur–Unión Europea no solo redefine el comercio entre dos regiones, sino que coloca al Atlántico Sur y a sus puertos en el centro de una nueva etapa de integración económica y marítima.

 

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