El sapo alucinógeno del desierto de Sonora: un tesoro natural en riesgo por el auge psicodélico

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En el árido desierto de Sonora habita un sapo muy particular, que a simple vista parece un anfibio común: robusto, de piel verde con manchas marrones y ojos dorados. Pero este sapo guarda un secreto sorprendente. Cuando se siente amenazado, libera un potente compuesto químico alucinógeno desde glándulas especiales en su piel, una defensa natural que ahora, paradójicamente, pone en peligro su propia supervivencia. Se trata del sapo del desierto de Sonora, conocido por secretar una sustancia llamada 5-MeO-DMT, un psicodélico poderoso que fue identificado por primera vez en 1967. Sin embargo, durante décadas este fenómeno pasó casi desapercibido para el público general. Fue a partir de 2014 cuando la fama del sapo y sus propiedades alucinógenas explotaron, gracias a la difusión mediática en Estados Unidos y otros países.

El impacto del auge psicodélico en la población del sapo

El creciente interés en el uso de esta sustancia para fines espirituales y recreativos llevó a la captura masiva de sapos en su hábitat natural, principalmente en México. Este fenómeno ha causado un grave impacto en las poblaciones de estos anfibios, acelerando su declive debido a la sobreexplotación y sumándose a otras amenazas como la pérdida de hábitat y el cambio climático.

Según Anny Ortiz, investigadora del Instituto Usona en Wisconsin, esta situación representa un “triple golpe” para la especie. Además, la falsa creencia popular de que esta práctica es una antigua tradición indígena ha contribuido a la difusión sin control de la “medicina del sapo”, aunque no existe evidencia científica o histórica que respalde esta idea.

Un mercado en expansión y sus controversias legales

El compuesto 5-MeO-DMT se ha convertido en un producto muy demandado en el ámbito de la espiritualidad alternativa. Han surgido “iglesias del sapo” en varios estados de Estados Unidos, donde se utiliza este psicodélico con fines ceremoniales. Aunque esta sustancia está mayormente prohibida y considerada de alto riesgo, algunas agrupaciones han conseguido excepciones legales bajo la protección de la libertad religiosa. El crecimiento de este mercado ha impulsado el turismo clandestino hacia las zonas donde habita el sapo, exponiendo aún más a la especie al riesgo de desaparición.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

El caso del sapo alucinógeno del desierto de Sonora es un claro ejemplo de cómo la curiosidad humana y las modas pueden afectar la biodiversidad y los ecosistemas naturales. Más allá del interés científico y cultural por las sustancias psicodélicas, es fundamental proteger estas especies y sus hábitats. La conservación y el respeto hacia la naturaleza deben ir de la mano con cualquier exploración científica o espiritual. El sapo del desierto nos recuerda que detrás de cada fenómeno natural hay un equilibrio delicado que debemos cuidar para preservar la riqueza biológica del planeta.

Visión Marítima

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