Recordando el 78° Aniversario de la Base Aeronaval N° 2 “C/C Carlos Antonio Curbelo”

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El proceso de creación de la Base Aeronaval N° 2 fue tan extenso como planificado. Curiosamente, el destino tenía elegida la fecha 31 de agosto, para primero, formalizar la Base Aeronaval N° 1 ” Isla Libertad” la cual queda plenamente activa por Decreto del Poder Ejecutivo del 31 de agosto de 1933, firmado por el Presidente Terra y su Ministro de Defensa Cnel. José Gomeza.

Durante ese mismo año el Jefe Inspector del por entonces Servicio Aeronáutico de la Armada, C/F Atilio Frigerio comienza con un estudio de las lagunas del territorio nacional aptas para la operación de hidroaviones y establecimiento de una Escuela de Aviación Naval.

Hacia el año 1942, todas las obras en Isla libertad habían finalizado, pero la proyección a futuro y la necesidad de salvaguardar la soberanía nacional, hacían plantear la necesidad de contar con una serie de bases a lo largo de nuestro litoral Atlántico, lo cual daría origen a la actual Base Aeronaval Nro. 2 “C/C. Carlos A. Curbelo”.

En aquellos primeros años de la década del 40, el “Proyecto de las Bases del Este” no era un plan aislado; se sumaban a éste diversas obras que buscaban darle a nuestro país una infraestructura adecuada acorde con el desarrollo vertiginoso que presentaba el mundo, así como la incertidumbre del desarrollo de la 2° Guerra Mundial.

Es así que mediante el estudio realizado por diversas autoridades  se llega a la conclusión de que los lugares aptos para el desarrollo de las bases aeronavales serían: la Laguna del Sauce, como base principal; la Laguna Negra, como base de operaciones y La Paloma, para ser utilizada con hidros en situaciones de emergencia (Campo auxiliar).-

Si bien el primer lugar sugerido para base principal había sido la Laguna Negra, ésta presentaba entre otros  inconvenientes la proximidad al vecino Brasil, la excesiva distancia de la vía férrea y la formación en su superficie de lo que en lengua marinera se denomina “ola corta”.

Estos problemas hicieron que la comisión optara por revisar y actualizar un proyecto que ya había sido presentado en 1938 por el C/N (CG) Héctor Luisi, siendo éste Director del Servicio Hidrográfico de la Marina, quien sería el primero en sugerir el punto de Laguna del Sauce, como el más idóneo para su utilización para fines navales y por Decreto del Poder Ejecutivo del 22 de julio de 1943, se asignan partidas presupuestales para la creación de las Bases Navales del Este.

El 31 de Agosto de 1943, el Mando Naval de la época decidía la instalación permanente de un destacamento en la costa de la “Laguna del Sauce”, para custodia de los terrenos expropiados para la construcción de la futura base, constituyéndose desde un principio en un formidable punto de recalada de los hidroaviones Sikorsky “Kingfisher” OS2U-3, los cuales diariamente custodiaban nuestras costas en sus misiones de patrullaje marítimo hasta el arroyo Chuy.

Las primeras instalaciones estuvieron formadas por tres casillas de madera que había construido un carpintero asimilado, en carácter de contratado de nombre Raúl Farías. Dicha persona llevó adelante la tarea aprovechando las maderas con las cuales habían llegado los mencionados hidros. 

Con suma habilidad Farías las había construido con un techo a dos aguas y con doble pared. Este relato, donde esos restos de embalaje se transformaron en las instalaciones necesarias por prodigios de artesanía, es testimonio del espíritu y tesón de aquellos hombres.-

A estas construcciones se sumaría una enorme carpa, que serviría como taller y depósito de materiales.  Por último un rancho de barro realizado con las técnicas clásicas de nuestra campaña, el cual sería destinado como alojamiento del personal de tropa y cocina.

Un enorme mástil completaba el austero inventario, en el cual ondeaba orgulloso el Pabellón Nacional.

El personal inicialmente asignado estaría formado por un  grupo de ocho hombres bajo el mando de un Oficial o un Sub Oficial. Los mismos cumplían las tareas de dar apoyo a los hidroaviones, de seguridad, comunicaciones, meteorología, y todas aquellas propias de una unidad militar.

A los efectos de movilizarse se les había entregado una ambulancia y para recorrer la desolada zona, el Servicio de Intendencia del Ejército y la Marina les había cedido dos hermosos caballos.

Con estos nobles inicios, en 4 años estaría finalizada la Base Aeronaval N° 2, formidable construcción que contaba con 4 pistas orientadas en los rumbos cardinales y sus inter cardinales, con 8 sentidos de despegue y aterrizaje así como un hidroaeródromo abierto, que permitía el acuatizaje de todo tipo de hidroaviones constituyendo en su conjunto una excepcional obra sin precedentes para el País.

Con el devenir de los años, la existencia de la Base Aeronaval propició la proyección de la zona Este del país como destino turístico, y es así que a partir del año 1964 se autoriza en las temporadas estivales a aterrizar aeronaves privadas y de transporte aerocomercial.

Hacia el año 1987, el desarrollo turístico de la zona y la capacidad de aprovechar la infraestructura aeronaval existente, generan que al aeródromo de la Base Aeronaval se lo declare “Aeropuerto Internacional” por lo que se potencia aún más, en provecho del bien público, la existencia de nuestra querida Base Aeronaval. Desde el año 1993, mediante el instrumento de concesión de obra pública, una empresa privada realiza la explotación parcial de los servicios del aeródromo y aeropuerto, encargándose del mantenimiento del mismo y dejándole al Estado el pago de un canon. 

La existencia de la Base Aeronaval, desde el lejano 31 de agosto de 1943, permitió al Uruguay tener una Aviación Naval sólida, contribuyendo al poder naval brindando aguas territoriales seguras, una defensa de la soberanía adecuada,  estratégicamente ubicada en el centro geométrico de nuestra costa,  equidistante de los límites laterales marítimos y finalmente, esa propia existencia de la Base, potenció una de las principales actividades económicas como lo es el turismo, así como una ganancia para el Estado.

En el viejo campamento, desde donde todo comenzó hace 78 años, queda la Piedra Fundamental de la Base, fiel testigo del paso del tiempo y del ejemplo que debe reinar para las generaciones venideras. Desde precarios alojamientos y carpas, ranchos de barro y caballos, hasta las instalaciones actuales, que si bien acusan el paso del tiempo, siguen firmes mientras el mantenimiento continuo del área procura sostener  indeleble la historia que alberga cada uno de los ladrillos que componen las unidades.

Muchas veces es necesario revisar el pasado, para entender exactamente donde estamos parados en el presente y poder desde ese vector, proyectar el futuro.

Como dijera el Atilio  Frigerio, fundador, primer comandante y pionero de la aviación en nuestro País,  contar con una buena base aeronaval es tan importante como contar con excelentes pilotos y modernas aeronaves.

La Base encierra a la fuerza a aeronaval, que debe ser útil en la paz, para el cumplimiento de su misión civilizadora, y que debe estar lista a lanzarse inmediatamente  para la defensa y el honor de la Nación, en los momentos en que la República lo requiera.

Desde las calmadas aguas de la Laguna del Sauce, el silencio trae páginas de vida, de centenares de hombres y mujeres que han pasado por estas tierras y aunque muchos no están físicamente entre nosotros, su recuerdo y su obra permanecen en nuestros corazones, en nuestro trabajo  y en su legado.

A través de los años, nos hemos dado cuenta  de lo mucho que se ha hecho, aunque nunca nos parecerá suficiente, porque los deseos vehementes de la Aviación Naval, aún no han terminado.

78 años han pasado y todo el personal de la Aviación Naval ha hecho y hará lo imposible por engrandecer aún más nuestra Base y nuestra historia, para que aquellos que tanto hicieron para darle vida, no se sientan en ningún momento defraudados. 

A nuestra querida Base Aeronaval N° 2 “C/C Carlos Antonio Curbelo”, Salud!!!!

Capitán de Fragata (CG) Nicolás Sanguinetti

Comandante de la Aviación Naval.

https://armada.mil.uy/

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