Reactivan plan para sacar 1.600 toneladas de buques hundidos

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La Administración Nacional de Puertos (ANP) acordó con el grupo Christophersen el desguace de 16 barcos ubicados en la bahía de Montevideo. En los últimos 30 años, el puerto de Montevideo se transformó en un cementerio de barcos. Unas 50 embarcaciones, la mayoría de ellos pesqueros, transformaron parte de la zona portuaria en una isla de hierro, con cascos oxidados, antenas de radios y de radares, torretas, etc. Muchos de esos barcos se encuentran escorados apoyados en el lecho marítimo, mientras que otros apenas flotan. Esos buques, que quedaron ahí por litigios entre sus dueños extranjeros y empleados o con otras compañías, tienen combustible en sus tanques u otros líquidos contaminantes en cámaras de frío. Los barcos chatarra también afean el paisaje de la bahía de Montevideo, ya que se encuentran a poca distancia donde atracan los cruceros en un momento en que el país apunta al turismo VIP de pasajeros del primer mundo. Además de su impacto ambiental y contaminación visual, algunas de esas embarcaciones obstaculizan la navegación. Durante la administración anterior, el entonces ministro de Transporte, Víctor Rossi (Frente Amplio) trató de solucionar el problema. En 2019, la Administración Nacional de Puertos (ANP) suscribió un contrato con las empresas Movilex Recycling Uruguay SRL, Movilex Recycling Latam S.A. y Movilex Recycling España SL para que se encargaran del retiro y desguace de 20 embarcaciones y restos de barcos ubicados en el puerto de Montevideo. Dichas empresas fueron las adjudicatarias de una licitación pública creada con el fin de limpiar la zona denominada “cementerio de barcos”. Todas las embarcaciones para desguazar se ubican en la bahía interna del puerto, en una zona llamada anteriormente antepuerto y la propuesta presentada en conjunto por las empresas fue de 150 mil dólares por barco, según informó en su momento Presidencia de la República en su página web. El pliego de la licitación señalaba que el trabajo de desguace se desarrollaría en la zona de Puntas de Sayago y para comenzar se debía tener en cuenta que algunos barcos están a flote pero otros hay que reflotarlos y alivianarlos para que ingresen al puerto de Puntas de Sayago con el calado adecuado. El barco promedio abandonado tiene unos 50 metros de eslora y otros cinco metros de calado en condiciones de carga.

Chatarra al por mayor

La empresa Movilex cedió a la firma Fewell, integrante del Grupo Christophersen, un contrato para el desguace de 22 barcos hundidos, explicó a El País el director de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Juan Curbelo (Partido Nacional). “Movilex ya desguazó cuatro barcos. Ahora está arrancando Fewell. Estamos comenzando a resolver un problema endémico del puerto de Montevideo que tiene entre 20 o 30 años”, explicó el jerarca. Los barcos hundidos en la bahía de Montevideo serán reflotados por Fewell y remolcados hacia el puerto de Puntas de Sayago perteneciente a la ANP. Allí, la empresa Fewell instaló una grúa que tiene 120 toneladas de fuerza. El lunes 1 y el miércoles 3, la grúa arrastró dos enormes embarcaciones para ser desguazados por sofisticadas máquinas. Eran los pesqueros “DAE Kwang N° 3” y “Rosstar”. Una de las máquinas usadas en el desguace de los barcos es una especie de tijera con puntas de diamantes que los cortan desde las cubiertas hacia los fondos como si fueran de papel.  Oscar Gómez, director de Fewell, explicó a El País que esa máquina opera al igual que una cizalla gigante. “También tenemos otro equipo que corta el barco por la mitad desde la proa a la popa. Luego el metal obtenido es cargado en contenedores y vendido a la industria local”, explicó Gómez. En este momento, en el puerto de Montevideo hay medio centenar de barcos abandonados. “De esa cantidad de buques dejados por sus dueños, 40 ya son propiedad del Estado. Hay otras 12 o 15 embarcaciones que aún pertenecen a privados”, expresó Curbelo. Y agregó: “En esta primera etapa, Fewell deberá reflotar y trasladar hacia el puerto de Puntas de Sayago otras 16 embarcaciones. A un promedio de 400 toneladas por barco, se extraerá unas 1.600 toneladas de acero del puerto montevideano. En una segunda etapa serán desguazados otros 20 barcos”. El gerente de Fewell, Antony Zuanich, ratificó los dichos de Curbelo. “Es el tiempo de limpiar el puerto. Tenemos las herramientas para hacerlo. Por ejemplo, hoy de tarde (por el miércoles 5) desguazaremos un pesquero de 20 toneladas”, explicó. Y agregó: “Estamos muy entusiasmados en resolver un problema del puerto de Montevideo que data de muchos años”.

Expedientes complejos

El trámite para que el Estado disponga de las embarcaciones abandonados en el puerto es complejo desde el punto de vista legal. El barco debe ser declarado en abandono por la Justicia para que el Estado pueda disponer sobre su destino final.  Otro elemento que complejiza el trámite de desguace es que varias reparticiones estatales opinan sobre el buque: la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), Prefectura y la IMM. Un capítulo importante en la etapa del reflote del buque es la gestión de la basura acumulada en el mismo. Miles de kilos de madera, plásticos y espumas son extraídos. La empresa Fewell realiza una trazabilidad de la basura y elementos metálicos. También presta especial atención al retiro de miles de litros de residuos líquidos que se extraen de cada embarcación.

ANÁLISIS

“El Estado siempre termina pagando”

Un informe del ex director de la Marina Mercante, capitán Martín Thomassett, explica la existencia de tantos barcos abandonados en el puerto de Montevideo y advierte sobre la falta de leyes que ataquen el problema. Según Thomasset, los buques son adquiridos porque hay un plan de negocios en la pesca, en el remolque o en el transporte. Y agrega que cuando el negocio se transforma en pérdida, litigio o avería mayor, el propietario o armador inicia un proceso de abandono que comienza por no atender pagos y ni siquiera cuidado, seguridad y mantenimiento del barco y los litigios vienen a continuación. “Cuando todo entra en el dominio jurídico pasan los años y también para los barcos, la catástrofe es la culminación de este accionar. Luego, la Prefectura, Hidrografía y la ANP deben hacerse cargo de algunas situaciones de barcos que obstruyen actividades claves del puerto que a su cargo deberán moverlos, pero todo terminará que nadie pagará excepto el Estado”, dice Thomasset.

Desguazan barreminas usado en patrullaje

A unos 50 metros de la grúa de la empresa Fewell S.A. del Grupo Christophersen, se encuentra el exbarreminas de la Armada Nacional ROU 33 “Fortuna”. Será desguazado en el puerto de la ANP en Puntas de Sayago. Se trata de un barco de unos 56,76 metros de eslora que hace rememorar una película bélica. El barreminas tenía la cubierta totalmente despejada. Desde el muelle se apreciaban dos escotillas abiertas que unen la cubierta con el interior del casco. El puente de mando del barreminas estaba intacto. “El desguace del barreminas se enmarca en un contrato que Fewell firmó con la Armada Nacional”, explicó el director de la ANP, Juan Curbelo. El barreminas fue adquirido a Alemania Oriental en los primeros años de la década de los 90. Se denominaba “Bernau”. Fue rebautizado como “ROU 33-Fortuna”. Antes de ser transferido a Uruguay, Alemania le cambió gran parte de su armamento. Botado en 1972, el barreminas desplazaba 516 toneladas. Fue usado para tareas de patrullaje por la Armada. https://www.elpais.com.uy/

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