Las Malvinas construirán un puerto para competir

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EMILIO CAZALÁ

El gobierno de las islas Malvinas anunció el inicio de un proceso licitatorio para la construcción de un puerto de servicios en Port Stanley lo cual no nos extraña y digamos que, en principio, no nos preocupa aunque suene a fantasía. Pero podemos decir que nos inquieta, porque ellos juegan para ganar y pueden resultar fuertes competidores en el sector de atención a los buques pesqueros. Sin embargo, con el optimismo de siempre vemos por ahí una veta positiva por aquello de los fenicios que los negocios son lo primero, lo segundo y lo de siempre. Y las ideologías deben quedar entre pecho y espalda de cada mortal. Nos explicaremos más adelante sobre aquel puerto pero ahora digamos que siempre, en asuntos vinculados a la actividad portuaria en la zona del Atlántico sur, el puerto de Montevideo es un referente, porque todos en la región saben de su importancia estratégica, de sus profundidades de agua que -muy pronto alcanzarán los 14 metros- y de sus menores costos de entrada y salida comparados con otros puertos regionales. Los únicos que parecen ignorarlo somos nosotros. Desde los tiempos de la colonia, el puerto de Montevideo ha sufrido los embates de la competencia comenzando desde Buenos Aires en una confrontación que tuvo tiempos muy duros e incluso nos dejó planteada la “lucha de Puertos” que, por suerte, ahora está en manos privadas y son ellos con sus muelles, grúas y sabiduría que nos compiten y somos nosotros los incompetentes. Todos pretenden disputar nuestros servicios. Todos quieren disputar a Montevideo los servicios portuarios y también lo está haciendo Río Grande que se embarcó en un plan de mejorar su infraestructura y sobre todo la profundidad de sus aguas y lo está logrando. Algunas líneas oceánicas en el pasado por obligación circunstancial -debido a disposiciones arbitrarias que perjudicaron tanto al comercio exterior argentino como al puerto de Montevideo- llevaron los tránsitos regionales del sur argentino a este puerto brasileño. Ahora vayamos a los filipinos que hace años se interesaron en Montevideo y al no hallar respuesta de las autoridades se fueron a La Plata. Aquí los filipinos construyeron tres años atrás una gran terminal, primero para competir con Buenos Aires y atraer el tránsito de la Hidrovía P.P. que es adonde apuntaban y seguramente Montevideo estaba en la mira. Todas sus aspiraciones por diversas causas no han prosperado, pero ahí está el puerto y su terminal. Ahora nuevamente Buenos Aires prepara una concesión por 50 años para desarrollar un mega plan de fusión de tres terminales en Puerto Nuevo para un solo operador que implicaría una inversión privada superior a mil millones de dólares junto con una inversión estatal no inferior a 500 millones de dólares. No sabemos de su plan de dragados y qué tamaño de barcos portacontenedores proyectan atraer en sus muelles pero ya lo suponemos. Somos conscientes que la última palabra y la condición de competitividad no es absoluta de las terminales portuarias sino de las líneas navieras oceánicas que son las dueñas de la carga. Pero son las dos las que nos ponen a prueba. Es obvio que algo nos va a rozar desde enfrente o quizás no. Por eso hay que estar preparado. Siempre es bueno tener miedo y sentir el rigor de la competencia porque ayuda a buscar respuestas y armas de defensa. No hay que usar adrenalina, más bien usar la cabeza. Ellos y las líneas navieras deben tener ya una estrategia en cuyo horizonte deben estar canales, dragados, Montevideo, la región pues no van a invertir más de 1.500 millones por algunos contenedores más. Deben tener un plan bien amibicioso y debe ser un paquete gordo.

Malvinas

Ahora, como dijimos, se proyecta un nuevo puerto en Malvinas, con una terminal de servicios a los pesqueros internacionales que imaginamos son cientos y cientos. Hay que admitir que a quien se le ocurrió este proyecto es un tío muy listo que pensó con la cabeza. El anuncio de este llamado internacional para el diseño y construcción de este puerto-terminal operadora lo divulgó días pasados el gobierno de las islas. El proceso de oferta permanecerá abierto por tres meses hasta el 30 de agosto de 2019. La construcción de esta terminal en las Malvinas va a generar un gran cambio en la actividad pesquera del sur como no ocurrió nunca antes. Va a continuar con su política de extender permisos de pesca siendo mas selectivo, seguramente alzará los precios de la concesión de matrículas de pesca en sus aguas, aglutinará las empresas pesqueras, seguramente va a instalar un varadero para reparaciones si ya no lo tiene, hará entrega de combustible y almacenará en plantas frigoríficas el producto de las capturas. En definitiva, habrá un incremento de las actividades pesqueras. Para nosotros, bajo la obsesión de vender nuestros servicios portuarios, se abre la posibilidad de ofrecer la alternativa de ser el puerto de trasbordo -cumpliendo con el objetivo de ser el mejor “hub” regional- de toda esa exportacion a los destinos de Asia, Europa y Estados Unidos. Dadas las circunstancias geopolíticas que deben ser tomadas en consideración, puertos de Chile podrían ser el principal rival del puerto de Montevideo. Sin duda, cualquiera se da cuenta, que lo más directo, conveniente, eficiente y con el mejor timing para una parte muy importante de esa carga, es hacer el trasbordo a los barcos de las líneas oceánicas que escalan en Montevideo y pertenecen a las cuatro empresas navieras más grandes del mundo. Ir a Buenos Aires más allá de los temas políticos, esta operativa resultaría más cara que con nosotros; son los hechos. Habrá que esperar la finalización de este proceso pero entretanto debemos olisquear por aquellos lares. https://negocios.elpais.com.uy

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