Sin pulpo ni calamar: la pesca pierde oportunidades por baja en la captura

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Hay más de 60 especies en el mar uruguayo, pero la industria uruguaya solo pesca tres. La flota cuenta con poco más de 50 barcos. Los pescadores no saben capturar determinadas especies y recurrir a mano de obra extranjera no es tarea sencilla. Esos son algunos elementos por los cuales la pesca, con un potencial exportador de tres o cuatro veces más en facturación al año, no logra salir a flote. La realidad de la industria pesquera fue transmitida por integrantes uruguayos de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo ante la Comisión Especial de Río de la Plata de la Cámara de Diputados.

Ernesto Dehl, uno de los representantes, expuso ante los legisladores que Uruguay no posee ningún barco de investigación relacionada al medioambiente y por eso se depende de la información que aporten los delegados argentinos en la comisión.

calamar falklands

Otro de los expositores, Zapicán Bonino, también se refirió a la importancia de la investigación acuática. Sin embargo, mencionó que desde la comisión se mantuvieron contactos con las autoridades y la respuesta fue que invertir en un buque explicó. Dehl recordó que la flota pesquera uruguaya tiene 54 barcos, frente a más de 500 de Argentina. Sobre las especies, expuso que Uruguay solamente captura merluza, corvina y pescadilla, cuando en el mar hay  más de 60. En la misma línea opinó Bonino. Señaló que una de las limitantes para una mayor captura de especies es, justamente, la científico no está dentro de las prioridades del gobierno. “A partir de la investigación se obtiene información de dónde está la pesca, qué volúmenes hay, cómo varía y evoluciona y establecer zonas de veda. Si se pesca indiscriminadamente se destruyen especies juveniles. Es de sentido común: si matamos a los hijos, no pueden crecer ni reproducirse; es una cadena”, la pesca pierde oportunidades por baja en la captura Hay más de 60 especies, pero la flota pesquera uruguaya solamente está abocada a la merluza, corvina y pescadilla conformación de la flota pesquera.

“Contamos con ocho barcos de altura. El resto es flota costera, son buques pequeños que andan por ahí boyando. Por esto estamos perdiendo la oportunidad de llegar a otros recursos. No digo que si pescáramos todo lo que se podría extraer del mar llegaríamos al mismo volumen que el ganado, pero andaríamos muy cerca”, dijo el empresario. Informó que la industria exporta al año entre US$ 70 millones y US$ 100 millones y esa cifra se debería multiplicar por tres o cuatro si se impulsara a la flota pesquera. Según datos del Instituto Uruguay XXI, en 2021 la pesca facturó US$ 102 millones por ventas al exterior.

El calamar, codiciado por los chinos

Bonino dedicó una parte de su exposición sobre el calamar, como un ejemplo de las especies que no se capturan y recordó el caso del barco chino que fue retenido en el puerto por realizar actividad ilegal.

“Si los chinos vienen desde lejos a pescar nuestro calamar, es inconcebible que Uruguay no tenga un solo buque capaz de pescar calamar; no hay un solo buque potero”, afirmó. Explicó que el poco calamar que se extrae es porque aparece con la merluza. A eso se le llama fauna acompañante.

“Como los cardúmenes de merluza están aglomerados, aparecen calamares entreverados. La pesca dirigida al calamar, con redes, es casi imposible, no se hace. Sin embargo, el calamar es una especie muy cotizada. Sería un recurso muy importante para el país, pero lo estamos dejando”, añadió. Dehl hizo mención al pulpo.

“Si ustedes van a cualquier restorán de Montevideo podrán ver que un plato de pulpo vale $ 1.500. Y en Uruguay hay”, aseguró. Recordó que hace un tiempo hubo un proyecto para su captura que no prosperó. Bonino complementó que la pesca de pulpo requiere, por sus características, de cierta especialización.

“El pescador criollo –hablando mal y pronto– no sabe pescar pulpo. Nuestros pescadores no lo saben. Para eso requerimos traer gente extranjera, que hay por todos lados; entre los peruanos, venezolanos e inmigrantes, hay muchos pescadores que tienen experiencia”, señaló. Pero allí surge otro inconveniente. “Resulta que muchas veces esa gente no se puede embarcar. En su gran mayoría, porque no están sindicalizados. Eso sería lo de menos porque podrían sindicalizarse. Pero a su vez existen convenios y trabas por los cuales el sindicato no permite más que un porcentaje mínimo de extranjeros a bordo”, indicó. “Lamentablemente, a veces los uruguayos no están capacitados para pisar la cubierta de un buque porque se mueve o porque no les gusta. Hay gente que no lo soporta, por lo que se embarca dos días y se va. Entonces, los empresarios a veces tienen que recurrir a mano de obra especializada y no pueden hacerlo porque las condiciones no están dadas para que haya tanto porcentaje de extranjeros a bordo”, finalizó. https://www.elobservador.com.uy/

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