Barcos ecuatorianos abastecen a los buques chinos que depredan con su pesca las especies de las Galápagos.

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Así lo confirmó una investigación periodística que detectó que contrabandistas locales brindan combustible y vituallas a las embarcaciones asiáticas. La flota pesquera china con cerca de 300 barcos se ubica año a año alrededor de las Galápagos por fuera de la Zona Económica Exclusiva del Ecuador. Sin embargo, las embarcaciones chinas no actúan solas, una investigación periodística revela que los pesqueros chinos son abastecidos de combustible por embarcaciones del Puerto de Manta en Ecuador y de la zona costera peruana. La investigación publicada en el portal Código Vidrio, de los periodistas expertos en seguridad Arturo Torres y María Belén Arroyo, revela que los contrabandistas ecuatorianos aprovechan el poco control sobre los combustibles para surtir a la flota china. También los pesqueros atuneros ecuatorianos son quienes dan suministros, comida y vituallas a las embarcaciones chinas, lo que les permite mantenerse por más tiempo en aguas internacionales pescando calamar y otras especies. La flota china, considerada la más grande del mundo con cerca de 17.000 barcos, pesca hasta el 70% del calamar del mundo y sus barcos navegan hacia África Occidental y América Latina para satisfacer la demanda de mariscos del país. Pero estas embarcaciones no solo pescan calamar sino todo lo que cae en sus redes. Por ejemplo, en el 2017, cuando se detuvo al freezer –un buque de almacenamiento de pesca– Fu Yuan Yu Leng 999 que ingresó a la Reserva Marina de Galápagos, en su interior se encontraron al menos 500 toneladas de pesca que incluían a especies en peligro de extinción como el tiburón martillo.

Los tiburones y sus aletas son apetecidos en los mercados asiáticos. La sopa de aleta de tiburón puede costar entre USD 100 y USD 200. De ahí que esta especie también es capturada por los pesqueros. Una investigación publicada en el portal Bitácora Ambiental muestra que entre Ecuador y Perú se “blanquea” la pesca ilegal del tiburón que luego es enviado a Asia. Aunque en el Ecuador la pesca del tiburón está prohibida, salvo en casos de pesca incidental, el valor de las exportaciones de aletas de tiburón declarado por el país para el 2020, de acuerdo al reporte de Bitácora Ambiental fue de USD 1.2 millones con un peso de 30 toneladas, de acuerdo con los datos del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE). Las descripciones de las exportaciones corresponden a Aletas de tiburón azul, aleta seca de tiburón rabón, mico y amargo; aletas secas pélvicas anales de tiburón azul. Todas estas exportaciones tienen como destino Perú y salieron por Huaquillas. Ecuador, Uruguay, Perú, Panamá, Argentina y Brasil aparecen como exportadores e importadores de toneladas de carne de tiburón y de rayas. El mercado de estos animales principalmente está en Europa y Asia, según un reciente informe de la WWF. De acuerdo con un reporte reservado al cual accedió Código Vidrio, los chinos emplean cinco buques frigoríficos y cuatro tanques de combustible. Cada tanque tiene una capacidad para almacenar 45.000 toneladas de combustible, cuyo valor estimado es de USD 24 millones. Para estas faenas se realizan siete viajes, que representan un gasto aproximado de USD 167 millones. Aunque el gobierno ecuatoriano ha sido enfático en señalar que la pesca de la flota china se realiza en altamar, según recoge la investigación periodística, esto no sería así. Los barcos chinos cambian sus nombres y código OMI para no ser detectados por la Armada ecuatoriana y así ingresan a la Zona Económica Exclusiva. El número IMO de identificación del buque consiste en las tres letras “IMO”, seguidas de un número de siete dígitos asignado por IHS Maritime (anteriormente denominada Lloyd’s Register Fairplay) cuando se construye el buque. Lo anterior es un sistema de asignación de número creado por la Organización Marítima Internacional (OMI). Esta forma de identificación inició en 1987 como una medida destinada a acrecentar la “seguridad marítima y la prevención de la contaminación, así como facilitar la prevención del fraude marítimo”. La implantación de este sistema pasó a ser obligatoria a partir del 1 de enero de 1996, para los países que suscribieron el Convenio SOLAS. La pesca indiscriminada del calamar y de otras especies como el tiburón pone en riesgo no solo a la población de estos animales sino a la pesca sustentable, incluso de los mismos pescadores atuneros que dan provisiones a la flota china. (Yalilé Loaiza – INFOBAE) https://www.nuestromar.org/

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