Hay que ver al puerto con una mirada profunda

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Por Emilio Cazalá

Las meganavieras de hoy piden puertos que den respuestas acordes. Bueno, estamos en tiempos de cambios políticos y es posible que esta tendencia se afirme en pocos días más o sea que tendremos una innovadora línea de trabajo en la próxima administración de la “res pública”. En este nuevo concierto y orden de las cosas aspiramos pues a que los flamantes gobernantes vean al puerto de Montevideo no como un Ente Autónomo que corre detrás de los problemas o una oficina que atiende tardíamente demandas de usuarios, sino con una visión fuertemente exigente en donde los tiempos del Estado coincidan con los tiempos de las necesidades de la empresa privada para que no ocurra, por ejemplo, como con el Puerto Capurro, que proyectado en 2005 por el Ing. Puntigliano para el año 2010 no estará pronto hasta el 2020/21, si así fuera. A veces es por falta de plata para invertir. Otras porque aun en las alturas no se entiende la importancia de los puertos, creyéndose a menudo que los puertos son estacionamientos donde amarran los barcos. Menos ven la trascendencia de Montevideo que más que el puerto del país, es el puerto al que se quiere y puede convertir en “hub” regional, tanto en lo que respecta a la operación de contenedores como en lo relativo a completar carga de graneles con los calados máximos en el Río de la Plata (podremos llegar sin mayor costo a los 14 metros) a los miles de buques graneleros que navegan la Hidrovía y que sólo pueden hacerlo con 10.5m de calado hasta el canal de acceso a Montevideo. Pero hay que ir a más siempre, lo que dependerá no solo de la habilidad de los operadores sino también de la capacidad negociadora de nuestros representantes diplomáticos, que deberán buscar los caminos para convencer a nuestros hermanos argentinos que el fin es la complementación y no la competencia. ¿Se entenderá esto alguna vez? Nosotros entendemos que un puerto es un centro internacional de contacto comercial, marítimo y fluvial, un eslabón de la cadena logística, un foco de negocios con potenciales insospechados cuyo éxito y expansión dependerá únicamente de la creatividad como dijimos más arriba de los operadores portuarios pero hay que contar con una autoridad portuaria que responda a las exigencias de los negocios que involucran barcos, terminales, contenedores, cargas, tránsitos, trasbordos. Es una industria de alta especialización que desarrolla sus actividades en términos apremiantes, siempre contra reloj y los problemas nunca faltan, están ahí. Así que los organismos portuarios lejos de funcionar como rígidos centros del poder político vemos que debieran sumarse a los actores privados y coadyuvar con ellos apoyando su actividad. No vemos otra salida exitosa que trabajar juntos para darle al Puerto de Montevideo una proyección más ambiciosa. Es una herramienta económica muy valiosa y estimable que debemos manejar cuidadosamente y con inteligencia y partimos de la base del dominio del idioma inglés si quiere salir del barrio. Somos un país de servicios con un poco de carne. Jerarcas portuarios deben ver con preocupación cuando empresas exportadoras exitosas disminuyen sus actividades o barcos de línea abandonan el itinerario de Montevideo o perdemos barcos de pesca, eso si es preocupante porque no podemos perder nada. ¿Cuál es la respuesta? Pues siempre creemos que frente a la “maldad de Satanás” está la habilidad de nuestros empresarios para revertir la situación y en este esfuerzo debe estar el organismo portuario agregando su granito de arena. Por ejemplo, pensamos que el aparato estatal debiera preguntarse porqué vienen al puerto menos barcos pesqueros. De repente en este mundo de hoy de permanente crisis económicas y competitividad nuestras tarifas pesan mucho. Es aconsejable entonces conectarse con ellos y ver dónde está la falla para tenerlos de vuelta. Se tiene que apoyar a cuanto cristiano trabaja en el puerto, chico o grande, que con su esfuerzo, inteligencia y perseverancia generan ingresos y empleos. Hay que estar pegado a ellos para ayudarlos a crecer, comprometerse como portuarios con hombres de negocios locales en viajes de exploración al exterior bien estudiados para nuevos y mayores negocios o ampliarlos.

Los mega

Cómo no van a ser super valiosos los puertos de hoy cuando hay empresas navieras en el mundo, que escalan en Montevideo, con mega flotas que llegan a todo el globo, que han invertido billones de dólares en barcos, contenedores, terminales, equipos. Lo mismo tendríamos que decir de las Terminales de Contenedores alrededor del globo con inversiones incalculables. Es lógico que esa gente pida puertos y servicios de primera línea con todo y directivos eficientes sin excusa. Repetimos que aspiramos a que los gobernantes vean hoy al puerto con una mirada mas profunda a 125 años de su proyección y a 110 años de su construcción. Aquellos brillantes pioneros que nos antecedieron querían construir un puerto y su mayor preocupación y dedicación fue buscar información y estudiar cuanto libro llegaba a sus manos pero el fundamento esencial era que “un puerto sin abrigo ni profundidad no puede hablarse de puerto”. Esa fue por años la mayor preocupación de aquella gente antes de lanzarse a la construcción del puerto. Sí señor, primero la seguridad del barco, después todo lo otro. Hoy el problema del puerto de Montevideo como lo decimos hasta el cansancio no es sólo “abrigo y profundidad” -y permítaseme agregar además “acceso terrestre adecuado”-, sino gestión comercial seria, hábil, firme, propia del siglo XXI o sea plantar el puerto en la región. Porque vamos a dejarlo bien claro, quien manda hoy es la carga y esa carga, especialmente la vinculada al comercio exterior uruguayo, debe recibir todas las facilidades para llegar o salir del puerto lo más rápido posible, pues cada minuto que se agrega innecesariamente en el tiempo de tránsito terrestre implica mayores costos de transporte, lo que equivale a que la Carga se aleje más millas de los mercados compradores y vendedores. Esto viene al caso porque hemos leído en la revista Uruguay Portuario N° 10, de Julio de 2019, publicada por la propia ANP, que el tan mentado viaducto que permitirá al ferrocarril con celulosa ingresar al puerto sin interferencias, no estará habilitado para la circulación de camiones vinculados a la actividad portuaria. La relación Ciudad-Puerto debe ser resguardada, pero también debemos tener en cuenta la importancia del puerto con “su abrigo, su seguridad y su accesibilidad terrestre”, Ahora si todo esta clarito, debemos trabajar juntos. https://negocios.elpais.com.uy/

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