Un puerto chino

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JUAN ORIBE STEMMER

La empresa china que impulsa la instalación de un puerto pesquero, ahora se habla de una “base logística” (aunque por más que cambie la etiqueta el contenido del frasco es el mismo) formalizó su propuesta.

La idea es construir dos muelles de 800 metros de largo y 60 metros de ancho, amarraderos y demás instalaciones para recibir la captura de una cantidad importante de buques pesqueros chinos que operan en el Atlántico sudoccidental, fábrica de hielo, depósito de combustible, espacio para el manejo de contenedores y otras facilidades.

Es decir, el proyecto contempla la construcción de un puerto. Una empresa de esta envergadura técnica, económica, ecológica y política supera ampliamente los límites del llamado que realizó la Administración Nacional de Puertos para proyectos en Punta Sayago.

Y no será cualquier puerto.

El proyecto tiene como objetivo establecer una base logística que servirá a la importante flota pesquera china que opera principalmente en el sector de alta mar del Atlántico sudoccidental, que se extiende mar afuera del límite exterior de la plataforma continental de los países ribereños de la región. Especialmente en las aguas adyacentes a la ZEE argentina y de las Malvinas. Suponemos que las principales especies objetivo de esos buques serían la merluza y el calamar. Sin embargo, es importante tener presente que existen otras especies (altamente migratorias) que también habitan las aguas a partir de la milla 201.

Lo anterior es una suposición. Hasta ahora nadie se ha dignado a responder oficialmente a dos preguntas fundamentales para evaluar debidamente el proyecto: ¿dónde pescarán esos buques? ¿Cuáles serán sus especies objetivo? Tanta timidez llama la atención.

Es natural que un proyecto de esta naturaleza, para un puerto privado (¿en régimen de zona franca?), presentado por una empresa china, y cuya finalidad es favorecer la pesca de buques de terceros países en nuestro Atlántico Sudoccidental, despierte dudas muy importantes. De todas clases: ordenamiento territorial, impacto ambiental, conservación de los recursos en el Atlántico Sudoccidental (incluyendo la Zona Común de Pesca argentino-uruguaya y las especies altamente migratorias), y consideraciones estratégicas (expansión de la presencia marítima de una superpotencia en nuestra región).

Por lo tanto, la decisión de autorizar este puerto privado en Punta Yeguas (o donde sea), sobre la costa Norte del umbral de la Cuenca del Plata, es un asunto que tiene repercusiones mucho más amplias que la de nuestro país.

Por ejemplo, en el caso de la pesca, ese paso tendría consecuencias directas para los legítimos intereses -presentes y futuros- de los sectores pesqueros del Uruguay y los de nuestros vecinos. Que bastantes problemas tienen.

Quienes tanto se entusiasman con frases huecas como “asociación estratégica”, o algo parecido, con China, ignoran hechos básicos. Por ejemplo (lo menciono por si se les olvidó), China tiene una población de 1.386 millones y nuestro país de 3,46 millones. No es necesario hacer otras comparaciones, por ejemplo sobre el producto nacional bruto o el valor del comercio exterior de cada país.

Las relaciones entre los Estados, especialmente entre uno pequeño, como el Uruguay, y las grandes potencias, como China, jamás son inocentes.  El País

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