Todo cambia; nada es (Heráclito)

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Por :  DRA. Silvia EtchebarneVivian

(Master en logística y gestión portuaria)

En un suplemento especial sobre comercio exterior y transporte de un matutino de fecha 25 de julio de 2019, el Presidente de la A.N.P. Dr. Curbelo que, en esa época, era director de la misma por la oposición, hizo declaraciones sobre “el puerto que viene”. En las mismas manifestó su desacuerdo con las decisiones adoptadas respecto a UPM, el viaducto y puerto pesquero de Capurro. Dice el reportaje: “La terminal de UPM, el viaducto y el proceso de puerto Capurro no tuvo la anuencia de Curbelo” y con respecto a TCP dijo que entendía que la infraestructura que esa empresa tenía “es muy buena y suficiente”. Con relación a esas afirmaciones el jerarca se mostraba ya en ese momento a favor de la terminal especializada, aunque sabía que dicha opción sería sin lugar a dudas en detrimento de los muelles públicos . Haciendo especial hincapié en la necesidad de una política comercial agresiva por parte de la empresa a los efectos de la mayor captación de carga posible y no tanto a las obras de infraestructura (?). Para algunos políticos los compromisos ante la comunidad portuaria, en este caso y por extensión ante el pueblo, no existen; o son simplemente eso: promesas que hablan de un relativismo portuario. El Dr. Curbelo es un ejemplo paradigmático de ello, porque, al año siguiente, cuando asumió la Presidencia del Directorio de la Administración de Puertos, sostuvo otros criterios diferentes a los que había sostenido unos meses antes. Apoyó todo lo relativo a la terminal de UPM, el viaducto y el puerto Capurro y por supuesto ha sido el principal responsable del Acuerdo con TCP Katoen Natie conforme a sus propias declaraciones. Ahora bien, de todas estas contradicciones se destaca lo relativo a Puerto Capurro, porque su construcción no se encontraba en ninguno de los programas de acción de los partidos que integran la coalición de gobierno y porque ese proyecto había sido criticado por un referente del Partido Nacional como, sin duda lo es, el actual Subsecretario del Ministerio de Transporte y Obras Públicas Juan José Olaizola que, tiempo antes, cuando fungía como diputado, enfáticamente había rechazado esa iniciativa promoviendo al puerto de La Paloma como una solución.

¿Y con qué nos encontramos ahora?

Que este proyecto, originariamente presupuestado en US$ 90 millones, ahora ha insumido más de US$ 120 millones a lo que hay que agregar el costo de apertura del canal de conexión (US$ 10 millones) más un US$ 1 millón de mantenimiento anual. A lo que se agrega el malestar que ha generado su construcción en la República Argentina, donde la publicidad que el Dr. Curbelo ha desarrollado promoviendo este emprendimiento ha generado rispidez, porque se entiende que esta terminal va a ser apostaderos de buques que faenan clandestinamente en la zona económica de ese país. A ello se agrega que todo parece indicar la ausencia de interesados que estén dispuestos a pagar un precio razonable por la concesión de esa terminal. Churchill decía que el político debe ser capaz de predecir lo que va a ocurrir mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué no ha ocurrido. Obviamente, el planteo que antecede merecería algunas explicaciones por parte del Presidente de la A.N.P.  https://www.elpais.com.uy/

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