Sobre La Escuela Naval

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Como egresado de la Escuela Naval, veo con gran preocupación las informaciones sobre una posible venta de sus instalaciones.

Además de ser Capitán de Navío,  me gradué en dos universidades de Uruguay, tengo dos maestrías, y me doctoré en California. He sido profesor de una universidad uruguaya, y profesor visitante en varias de la región. Y finalmente he asesorado a una organización privada global en temas académicos durante once años. Ambas profesiones me han hecho conocer campus universitarios civiles y militares de todos los continentes. Digo todo esto para explicar por qué me siento capacitado para opinar con fundamento, sobre lo que se requiere en un campus civil o militar. 

El área Miramar comprende un predio en el que coexisten la Escuela Naval (donde se forman los oficiales navales y marinos mercantes), la Escuela de Guerra Naval (donde se realizan los cursos de postgrado para oficiales), el centro de simulación (donde se entrena personal civil y militar en maniobras con un simulador de realidad virtual de última generación), y un Complejo Deportivo (gimnasio, piscina, pista de atletismo, canchas, vestuarios y duchas).

Una escuela naval es una institución de nivel universitario donde se forman los profesionales del mar. Recalco esto porque tal vez no todos sepan que la formación de las escuelas navales es internacionalmente reconocida como universitaria.

Esto implica que se requiera una infraestructura con instalaciones adecuadas para alojar, educar, y formar a los aspirantes a oficial naval y pilotos mercantes. Esto equivale a las necesidades de un campus universitario, potenciado con instalaciones adecuadas a la formación naval militar. Es decir, que además de dormitorios, comedores, cocina, enfermería, biblioteca, laboratorios,  salones, e instalaciones deportivas, se debe contar con espacio para actividades netamente militares. 

Actualmente la Escuela Naval cuenta con la infraestructura mínima para funcionar. ¿Es lo ideal? No, pero es lo mejor que se ha podido lograr en 114 años de historia con los recursos públicos y con donaciones de privados.

Pero además de la infraestructura, es crítico disponer de un cuerpo docente calificado para brindar educación universitaria. Sin los profesores adecuados, no se puede llegar a niveles de excelencia que se requieren, y estos profesores están concentrados en Montevideo. 

Se pretende mover la Escuela Naval y otras dependencias que allí coexisten, para vender el predio a un emprendimiento inmobiliario privado. Esta idea de mover, o alterar, la Escuela Naval me parece absurda por las siguientes razones:

  1. No existe otro campus con igual o mejor infraestructura para que funcione una escuela naval. Habría que crear uno desde cero.
  2. En un momento de crisis financiera, dudo que sea prudente hacer la erogación que representaría crear un campus adecuado.
  3. Si bien se ha hecho pública la intención de vender la Escuela Naval, no se conoce el estudio de factibilidad del proyecto, y desconozco si realmente existe. Un proyecto de tal envergadura, que afectaría a la Armada y al país por muchísimo tiempo, amerita un concienzudo estudio multidisciplinario de factibilidad e impacto. Es lo que corresponde. Los uruguayos ya hemos sido testigos de demasiados proyectos inviables, con oscuros estudios de factibilidad (o sin ellos), que terminaron costando y demorando mucho más de lo estimado, y cuyas consecuencias afectarán a varias generaciones. No contar con este estudio, es una señal de alarma que no podemos dejar pasar por alto. 
  4. No me referiré a los aspectos arquitectónicos del inmueble, ni al entorno paisajístico, ni a su historia. Ya se ha escrito bastante al respecto. Sólo mencionaré que el padrón fue declarado “Bien de Interés Departamental”, lo que impide la demolición o modificación edilicia. 

Desconozco las motivaciones de quienes proponen la venta de la Escuela Naval y el predio del Área Miramar. Indudablemente, su ubicación la hace un atractivo objetivo inmobiliario para los inversores privados. Pero subyacen muchas preguntas hasta ahora sin respuesta.

¿Cuál es el interés que motiva este controversial proyecto?

¿En qué se usaría lo recaudado?

Si fuera para construir otro campus, sin duda no sería en una ubicación como la actual. Es decir, que el estado terminaría cambiando un inmueble bien ubicado, por otro en un lugar peor. Mal negocio. 

Si fuera, como se dijo en un momento, para adquirir algún buque, se estaría cambiando un bien patrimonial inmueble por un bien obsolescente. Mala inversión. Entonces, ¿dónde está la ventaja para el estado? Me pregunto a quién beneficia realmente esta idea. Seguro que ni a la Armada, ni al país. 

Antes de los intereses privados y personales, están los intereses nacionales. Al menos, es lo que aprendí en nuestra Escuela Naval.

Capitán de Navío Juan C. Nogueira

Ph.D en Ingeniería

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