Los puertos viven en constante expansión

0
110

Por Emilio Cazalá

No tienen final de obra, no paran de crecer junto al país. Los puertos nunca terminan de construirse, no hay para ellos final de obra. Lo mismo sucede con los seres humanos -y permítasenos extrapolar esta idea -, nunca terminamos de construirnos como tales. Día tras día estamos en constante proceso de crecimiento intelectual y espiritual y así hasta el final: son nuestras experiencias cotidianas, nuestras vivencias, junto con la lectura de libros que nos van modelando, nos va cambiando, nos estamos construyendo al tiempo que enriquecemos por dentro. No hay día que seamos igual al anterior, estamos constantemente asumiendo nuevos desafíos de vida que nos alejan de la ignorancia del día anterior. Los puertos también, a nuestro juicio, están en permanente construcción, no tienen obras finales sino cambios sin pausa. Los puertos, tienen fuego, tienen vida, desarrollan civilizaciones industriales y comerciales, contribuyen creando puentes que facilitan al intercambio cultural y comercial entre las naciones, son testigos históricos que nos referencian e impulsan a nuevos desafíos con otras ideas. Los cambios portuarios muchas veces si no la mayoría se originan en algún punto lejano del planeta, que muy pronto nos alcanzaran y será cuestión de responsabilidad aceptar ese desafío o despertar, por abúlicos, el desprecio de los de afuera. También es cierto que los puertos no se autoconstruyen sino que son obra de recursos humanos de alta preparación, vocación tanto como un violinista y bien dotados para descollar con éxito. Expliquémonos: no conocemos nada del acuerdo con UPM y apenas sabemos que producirá celulosa, pero lo que nos importa es el cambio que provocará en el puerto de Montevideo. Lo dijimos la semana anterior, el puerto no se contrajo, por el contrario, con este proyecto de UPM inicia un proceso de expansión, sólo que ahora hay que buscar nuevos espacios para los terceros que fueron desplazados o relocalizados: los pesqueros nacionales y extranjeros y el dique flotante Tsakos, a quien ya se le asignó una nueva ubicación en la zona del futuro Puerto Capurro en donde habrá de incorporar una dique de mayor capacidad. Y también obliga – a la vez que le brinda mayor justificación – a acelerar las obras de implantación del Acceso Norte al recinto portuario y del viaducto sobre la rambla Sud América desde la Central Batlle hasta la Estación General Artigas. Descontamos que también se normalizara la circulación interna al puerto para permitir que la actividad portuaria conviva con las obras UPM de pronto comienzo que incluyen un amplio deposito, muelles de atraque, talleres, playa de tanques para líquidos y vías férreas conectadas al sistema.

Viajeros

Para no aburrir nos detenemos aquí, pero hay más para resolver, como por ejemplo sacar del puerto a los barcos que atienden el servicio de pasajeros Buenos aires-Montevideo y que ingresan por el canal principal justo por donde pasan los portacontenedores, graneleros, dragas, ganguiles, remolcadores, cruceros, pesqueros, tanqueros, etc.

Todo está bien organizado, pero… nunca falta un martes 13

Y para empeorar más la situación, digamos que el movimiento de los pasajeros de Buquebus, especialmente en el verano, interrumpe el flujo de camiones desde y hacia la Terminal TCP cuando llegan decenas de vehículos en cada escala. En este caso, coincidimos con el proyecto ya divulgado de llevar Buquebus al área del dique Mauá. También tendremos que resolver con inteligencia la circulación peatonal y de vehículos que transportan a los miles de turistas que llegan año a año, entre noviembre y abril, a bordo de los cruceros de turismo y significan para el Uruguay importantes ingresos de divisas. Estos turistas atraviesan la senda de circulación de camiones que transportan contenedores entorpeciendo la operativa portuaria. No dejaremos en nuestro pecho palabras de agradecimiento por contar con la presencia de los cruceros turísticos y sus miles de viajeros y tripulantes, que representan importantes ingresos económicos para el país y marketing internacional y lo mismo hay que decir del servicio Buquebus para los turistas argentinos, servicio ágil, moderno, con equipos del siglo XXI, que no debe faltar jamás, pero que tendría que estar ubicado fuera del puerto. Nosotros sentimos la pasión portuaria y la admiración por la tecnología naviera y todo lo que la involucra que no dejan de sorprendernos cada día sus avances. El hecho es que el Estado establece sus dominios donde la realidad demuestra que la iniciativa privada está yendo siempre por delante, desarrollando actividades logísticas de altísima calidad y otras veces reclamando en nombre de los armadores respuestas que deben ser dadas en plazos apropiados. El Estado no lo ve así, lo entiende como un mecanismo del poder y bueno, suceden cosas como las del Viaducto. Felizmente se supo construir un puente, se instaló un diálogo, cada uno expuso sus intereses y se descubrió que es bueno buscar entendimientos entre todos los actores, así que esperamos que pronto tengamos buenas noticias. Nosotros seguiremos dando la batalla por el puerto con el deseo permanente que nuestro Estado Político entienda la importancia de los puertos, y entienda sobre todo que el poder pasó a las empresas navieras. Ellas establecen los itinerarios, la clase de barcos, los rendimientos esperados en la operativa, los costos operativos, dónde se trasborda, que líneas “feeder” son las llamadas a mover los contenedores a trasboradar. Conviene entonces tener un puerto actualizado, moderno, eficiente, con calado superior a los que le compiten en la región y con la infraestructura necesaria para atender a los mayores buques que puedan requerir ser operados y estar presto a atender cuando así lo requieran.Por ultimo recientemente oímos por TV canal 5 expresiones del Presidente de la ANP Ing. Díaz que compartimos: “El mundo cambia y hay que estar atento, los demás juegan”.  https://negocios.elpais.com.uy

DEJA UNA RESPUESTA