La riqueza de nuestro mar

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Pocos uruguayos saben que el país tiene más mar que tierra, vale decir más área de agua que de tierra y sin embargo lo que logramos extraer de las riquezas del mar es sólo una ínfima parte, porque es bien sabido que los barcos pesqueros extranjeros se llevan la mayor parte y obviamente que nada o casi nada de lo que podríamos extraer y las grandes ganancias que arroja esta extracción va a parar a unos pocos bolsillos que nadie o casi nadie conoce a quienes pertenecen. Quienes creen que la Armada uruguaya no tiene más recursos porque el país no puede proporcionárselos, se equivocan. Es que hay muchos intereses que no están interesados precisamente en dotar a la armada de mejores y mayores recursos para controlar y fiscalizar este escandaloso robo a nuestros recursos naturales.

Es que hay que decirlo con todas las letras, el sistema de extracción de riquezas y explotación del mar uruguayo está en manos de unos pocos y las veces que se han registrado denuncias (recordamos la operación “Cangrejo Rojo), todo se ha diluido y nunca se llega a responsabilizar a nadie. El actual sistema, basado en el secreto y el oscurantismo es tierra fértil para la corrupción y el enriquecimiento ilícito de unos pocos. Con los pocos recursos que tiene Uruguay en la materia, en varias oportunidades nos hemos enterado de la detención de barcos pesqueros extranjeros, pescando en aguas territoriales uruguayas que por descuido o demasiada confianza en la ineficiencia de la Armada uruguaya, se distraen y son apresados. Este sistema es inaceptable. En primer lugar debería informarse fehacientemente que se extrae, que se explota en el mar uruguayo, quien lo hace y sobre todo, que le deja al país, esta explotación. Si el Uruguay asumiera un rol fiscalizador, debiera manejarse con total responsabilidad. Esto es evitando la sobre explotación, preservando y sobre todo evitando que se deprede y se extraiga mediante labores de piratería, la mayor parte de la riqueza del mar uruguayo. En los primeros años de explotación de Salto Grande recordamos cuando uno de sus directores, al enumerar las labores que se hicieron para tratar de preservar los recursos naturales del río, recordó aquella máxima “no destruya el hombre, lo que Dios y la naturaleza les dio, porque vivirá en la miseria”. Debería servirnos de ejemplo para manejar los recursos que hemos tomado prestado de las futuras generaciones. (A.R.D) https://www.diarioelpueblo.com.uy/

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